Propósito.
Ayer vino.
Se sentó en la orilla de mi cama y me abrazó.
La tomé de la mano.
Dí tres pasos con ella, y le escupí la cara.
Sin dejarla hablar,
porque nada me podía decir,
la pisoteé, la humillé,
le saqué dulce sangre sin color,
la empaqué en papel periódico.
Inerte e inútil, la tiré en el primer basurero que encontré.
Se quedo quejándose,
la muy puta,
la muy idiota,
la muy modosita,
la bastarda esa.
Hasta que el próximo que se decida,
la rescate y se meta en ese increíble reto que consiste,
abrazar a la alegría.
Yo,
hoy decidí irme con la otra...


no echés a la tristeza del fogón/
siéntese aquí a mi lado/vieja/
usted nunca me va a dejar/
perdonemé si la olvidé
si anduve de rabia en rabia
saliendo de un muerto entrando
a otro muerto o mundo roto/
si así viaje todos estos años/...
Gelman
El mal ejemplo dijo...
6 de julio de 2009 9:38
rayos Raúl
q hiciste?
Sofi dijo...
6 de julio de 2009 23:34
y...
cuesta juntar el valor
y hacerlo..
Naty dijo...
7 de julio de 2009 20:51
en eso somos diferentes...yo nunca me iría con la otra por mi voluntad
Clau dijo...
8 de julio de 2009 13:42
huy raúl e., qué andás haciendo
;)
Johanna dijo...
10 de julio de 2009 21:15