Una vez cerrás los ojos y no existís más.
Flotás y sos ritmo.
Y el ritmo se hace sonido.
Y el sonido se vuelve amor.
Y cada cosa que amaste te va a hacer regresar a ese sonido.
Y cada sonido, cada significado, se va a quedar para siempre. Hasta que el universo se apague en el fin definitivo.
Ahí estará cada saludo de mamá, cada lágrima de amor, cada cariño a tu perro, cada carcajada entre amigos, cada suspiro de satisfacción y cada grito de tristeza y aprendizaje.
Y siempre volverás a escucharlo en tu mente.
Y te vas a convertir para alguien más en un sonido.
Y vas a amar un sonido.
Y vas a volverte un sonido.
Bam.
Pum.
Uf.
Agh.
Iggh.
Ja.
Ah.