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lunes, 11 de enero de 2016

Hero for more than a day

Nunca fui fan de David Bowie. Me gustaban algunas de sus canciones. Para ser fan, es bien sabido, es necesario tener todos sus discos y saberse las letras, los videos, compartir y publicar. Porque en esta etapa de la historia, si nunca compartiste tus gustos, nadie te creerá que los tuviste. Sin embargo, en serio, jamás fui fan de David Bowie.
Admiraba mucho la famosa ética artística de Bowie, y en aquellos años a principios de los dos mil, en que me hice adicto a leer listas de lo que sea, adicción que por cierto no ha terminado, Bowie siempre aparecía como uno de los artistas más influyentes de la historia. Ahí, junto a Queen, los Beatles, Madonna, los Stones, los Smiths. Por cierto, creo que puedo considerarme realmente fan de pocos artistas, cumpliendo con los requisitos mencionados anteriormente. Quizás, y solo quizás, Belle and Sebastian, Radiohead, Oasis, los Smiths y pare de contar. Tengo muchos discos de Fito Páez, Charly García, los Beatles y Morrissey, pero no todos. Y aún hay canciones que desconozco y de repente me sorprenden.

Por eso, ahora que todo termina, que el mundo es un poco menos vivible porque se fue de forma física uno de los más grandes artistas del siglo, la única forma de hacer un tributo es escuchar su música.
Y como estoy leyendo High Fidelity de Nick Hornby, este es mi definitivo Top 5 de todos los tiempos, de canciones de David Bowie.


1) Life on Mars





"But the film is a saddening bore
'Cause I wrote it
ten times or more
It's about to be writ again
As I ask you to focus on"

2) Station to Station




"It's too late
- to be grateful
It's too late
- to be late again
It's too late
- to be hateful"



3) China Girl




"My little China girl
You shouldn't mess with me
I'll ruin everything you are
I'll give you television
I'll give you eyes of blue
I'll give you man who wants to rule the world"

4) Heroes



"Though nothing, will keep us together
We could steal time, just for one day
We can be heroes, for ever and ever
What d'you say?"



5) The Next Day



"Here I am
Not quite dying
My body left to rot in a hollow tree
Its branches throwing shadows
On the gallows for me
And the next day
And the next
And another day "

martes, 30 de diciembre de 2014

Las 10 canciones del 2014

El 2014 dejó música. Si no la dejaba se sentiría el vacío del año.
Estas son las 10 canciones del 2014.


1. Courtney Barnett - History Eraser



2. Damon Albarn - Everyday Robots



3.Morrissey - World peace is none of your business



4. Manic Street Preachers - Misguided Missile



5. Interpol - Everything is wrong



6.Thom Yorke - Interference



7. Jorge Drexler - Universos Paralelos



8. Childish Gambino - Worst Guys



9.Jamie T - Love is only a heartbeat away



10. Damon Albarn - Mr Tembo



11. Sun Kil Moon - Dogs



12. Röyksopp ft Robyn - Every little thing



13. Chvrches - Night Sky



14. Temples - Shelter Song



Menciones especiales:


Warpaint - Drive



Alt J - Left hand free



Foxes - Don't Stop me now (Queen Cover)



jueves, 25 de diciembre de 2014

Los libros del 2014

Este año fue pobre en lectura. Me ocupé bastante de vivir y solo leí, incluyendo relecturas, 15 libros.
Estos son los 10 libros del 2014 para mí.

1. Diario de un genio, de Salvador Dalí.





2.  The Bell Jar, de Sylvia Plath



3. Los Detectives Salvajes, de Roberto Bolaño



4.  Generation X, de Douglas Coupland



5. El largo camino a la libertad, autobiografía de Nelson Mandela.



6. Causas Naturales, de Claudia Hernández



7. Cuentos Sobrenaturales, de Carlos Fuentes


8. El Príncipe, de Maquiavelo.


9. Último Round, de Julio Cortázar.


10. Personas, de Carlos Fuentes

lunes, 20 de octubre de 2014

Rosco o Como entrenar a tu Shar pei

Mi primer trabajo, semi formal, fue en una veterinaria. Era el mil usos, o la forma en que se quiera mencionar. Siempre fui la eterna promesa de algo mejor, así que en ese entonces, a mis 17 años, pensé que era sano mantener ese trabajo un tiempo, por lo que me dediqué a mi trabajo de atender la veterinaria, aprender a cortar pelo de perro, aprender a inyectarlos, a rasurarlos para encontrar venas, a ponerles suero, a cuidarlos, etc.

Yo, que nunca había tenido más mascotas que los 8 pericos que subsecuentemente habían muerto o escapado de casa, jamás pensé que trabajar ahí formaría parte básica de mi aprendizaje de vida.

Ahí conocí a Rosco.







La veterinaria, estratégicamente ubicada en una zona populosa pero segura, como lo era entonces Monserrat allá en el 2000, también funcionaba como un hogar de rescate de perros. Debo darles el punto en que fueron los primeros que lo hicieron. No entraré en detalles, al menos no acá, sobre si el cuidado era el correcto o no, pero sí diré que ahí aprendí muchas cosas que jamás podría haber aprendido en otra parte.

El primer día de trabajo fue el peor. Los peores siempre son el primero y el último, como todo en la vida.

Ese primer día me enseñaron mis obligaciones: hacer limpieza, surtir el stock, vender, hacer de recepcionista, hacer remesas, hacer programaciones de consulta, y como parte del trabajo del hogar de perros, alimentarlos, bañarlos y mantenerlos seguros, es decir que no escaparan.

El segundo piso había sido acondicionado de forma en que se habían creado 6 enormes jaulas para encerrar a los perros que lo requirieran, y los demás, los más viejos o mansos, se tenían en libertad, aunque la azotea tenía un portón que obviamente debía tener cerrado.

Ahí estaba Rosco. El Sharpei más fuerte y agresivo de todos.

Ese primer día no pude entrar a alimentarlos. Rosco no me dejó entrar. Se abalanzó sobre mí apenas estaba abriendo el portón. Y así fueron los próximos 3 días. El Doctor tenía que hacer esa parte de mi trabajo.

Al quinto día tuve que enfrentar lo que había postergado ya demasiado. Entré sin más ayuda que la escoba que usaría para barrer en el segundo piso. Rosco atacó de nuevo, pero esta vez al entrar me quedé hecho de piedra. Rosco me olfateó, me ladró un par de veces y me dejó trabajar. Se echó sobre la enorme pila de cemento que había en esa azotea y me dejó trabajar.

Una semana pasó y seguía dejando la comida de Rosco a una distancia prudencial para que me dejara trabajar. Era todo lo que había logrado avanzar.

Al menos un mes después, y luego de muchas dudas y ensayos, Rosco al fin me dejó alimentarlo de cerca. Apenas me vio.

Unos días más pasaron y Rosco dejó de temerme. Quizás fue la compañía, quizás fue que le daba de comer, pero entonces Rosco dejó de ladrarme. Se volvió el perro más pacífico de la tierra. Se echaba sobre la pila de cemento y me dejaba rascarle la panza. Cuando quería lo bañaba, lo dejaba sacudirse, y luego se acercaba a mí porque le encantaba que le rascara el lomo. Rosco se convirtió en mi amigo.

A veces lo dejaba bajar al primer piso, cosa que el Dr jamás supo. Rosco se volvió tan pacífico que volvía a su lugar en la azotea solo con mi llamado.

Habían muchos perros ahí. Había una doberman que tenía más de 12 años y había sido abandonada por un problema de piel. Casi no tenía pelo. Sufría más de lo que debía. Yo tenía casi que darle la comida en el hocico. Pero se alegraba y jugaba conmigo. Había un enorme Chow Chow que luego fue "adoptado" por una familia que lo llevó a cuidar una finca. También estaba un Basset Hound que siempre se portaba agresivo, hasta que descubrí que no escuchaba ni veía. Las cataratas y la vejez habían vencido a su cuerpo, y su reacción era violenta porque probablemente se sentía amenazado todo el tiempo.

Y con ellos habían siempre 3 o 4 criollos que jamás conseguían un hogar. Porque la gente siempre quería perros "de raza". Algunos tenían problemas de piel, otros habían sido atropellados.

Yo nunca había querido tener un perro.






Meses después dejé de trabajar ahí. Y un par de meses después, trabajé en otra veterinaria. Ahí, la Dra, que se había independizado de la primera Clínica en la que trabajamos juntos, me contó que Rosco había sido entregado en adopción a una familia con mucho dinero, que lo regresó solo un par de días después, y que el Doctor, desesperado por no encontrarle hogar, se lo llevó a su granja de crianza de ranas, para que cuidara el terreno. Ahí vivió desde ese 2001. Entonces Rosco era un perro formidable de unos 4 años. Si hago mis cuentas es probable que ahora ya haya muerto.


Fue en ese 2000 mientras trabajaba ahí, que mi hermana consiguió que nos regalaran el primer perro. Una pequeña bolita anaranjada, con tamaño de chihuahua y cabeza de pastor alemán miniatura. Jamás le vi raza en específico. Era agresiva, temperamental y nerviosa. Con el tiempo se fue poniendo ciega. Vivió como hermana con la segunda perrita que tuve, Dido (ajá, como la cantante). Dido era una Border Collie, más grande de lo que podía tener en casa. Tenía a mis 2 perritas. Yo quería darles una mejor vida.

Nos mudamos y tuve que entregarle a Dido a mi abuela. Lobita, mi primera perrita, se quedó conmigo hasta sus 11 años cuando murió de vieja, a los pies de mi mamá. La lloré como si fuese un familiar.

Unos meses después me llamó mi abuela y me dijo que Dido había muerto. Era el 2011. Me sentí la peor persona del mundo. No aproveché la oportunidad de ser un buen amigo de mis perros.

Pasamos un año sin mascota hasta que mi mamá quiso ahora ella tener un perro, porque mi hermana y yo trabajábamos todo el día y ella necesitaba compañía.

Nos trajeron a Penny. Penny es la pequeña bolita peluda que me recibe a diario como si volviera de una guerra de años.



Y ahora, todos los perros que mencioné, a excepción de Penny, deben estar muertos.

La semana pasada comencé a encontrarme camino al trabajo a un pequeño perro callejero. Hace meses que llevo conmigo un poco de comida para perro y la dejo cerca de algún basurero, donde buscan comida los perros, por lo que no aproveché y le dejé un poco. Así ha sido desde el jueves pasado. Pero hoy estaba más nervioso que nunca, y con la pata derecha delantera rengueante, señal del que puede que sea el primer atropellamiento que le toca, a juzgar por su pequeñez.

Yo sé que es difícil sugerir ayudar a perros callejeros cuando en las calles hay niños que huelen pega, que tienen hambre, que no tienen una familia, cuando a diario tenemos diez o más muertos, cuando a diario nos enfrentamos a la desidia de la sociedad, a la sociedad de la exaltación del yo, del egoismo, de la fantasía de tener más para ser más, a costa de lo que sea, a costa de quien sea, pero todo eso no significa que un pequeño paso no servirá de nada.

Adopte un perro, porque quizás sea el primer paso para su cambio de conciencia.

Adopte un perro porque quizás para usted sea solo una pequeña ayuda, pero para él será un nuevo mundo, una nueva vida.

Adopte un perro porque ellos son como nosotros. Porque todos alguna vez nos hemos sentido solos, tristes, abandonados, rotos.

Rosco me enseñó eso, que todos merecemos una oportunidad, y que quizás la gente se burle de usted dando esa oportunidad, pero hay un momento en la vida en que no es necesaria ninguna aprobación, más que la sensación de estar haciendo algo pequeño pero valioso.

domingo, 17 de agosto de 2014

6 artistas a seguir en lo que queda del 2014

Me cuesta mucho tomar en cuenta opiniones sobre música, pero se me hace fácil recomendar. Lo hago simple y llanamente basado en lo que me gusta. Por eso, este es el listado de los 5 artistas, ya sea nuevos o no, que usted debería al menos darle una oportunidad en estos pocos meses que quedan de 2014.

1) Courtney Barnett.
Australiana, joven, talentosa. Bob Dylan con una guitarra, sobre una bicicleta, en el 2014.




2) Banks.
La pureza de la simplicidad, y la fuerza de la melodía.



3)Mø
Lana del Rey, en drogas. Dura.



4) Chvrches
Parecido a Temples, pero con una voz melodiosa.



5) Wolf Alice
Sencillez y folk rock.
¿Puede pedirse algo más?



6) Chloe Howl
Pop brillante con una voz potente.



Y lo que falta aún del 2014.

viernes, 15 de agosto de 2014

6 canciones para sonar en mi funeral

Siempre me obsesioné por mi funeral, quizás para llevar un poco más allá la fantasía de Harold en la inolvidable "Harold and Maude", pero la parte importante del funeral, porque no quiero jamás imaginar en el obvio desenlace de una docena de personas recordándome, pensando en lo bueno que era, y en como jamás le hice daño a nadie, lo cual será mentira, sigue siendo, siempre lo más importante fue la música. Siempre me ha obsesionado saber lo que la docena de personas que lleguen a mi funeral tendrán que escuchar.
En caso que mi familia lo ignore, cuando muera háblenle de este post a mi hermana, a mi mamá, a quien sea, y dígale que lo que yo quería que sonara era:

1) The Beatles - In my life.







"Though I know I'll never lose affection
For people and things that went before
I know I'll often stop and think about them
In my life I love you more"




2) Oasis - Don't look back in anger.








" Take me to the place where you go

Where nobody knows, if it's night or day.
Please don't put your life in the hands
Of a Rock 'n Roll band
and throw it all away"



3) Joaquín Sabina y Fito Páez - La canción de los buenos borrachos.



"



La liturgia de las despedidas
la bala perdida que viene por mí,
la nostalgia que amarga la huida,
la banda sonora de lo que viví."




4) Radiohead - Lift






"Today is the first day of the rest of your days
So lighten up squirt"





5) Pedro Aznar - Como la cigarra


"



Tantas veces te mataron,
tantas resucitarás,
tantas noches pasarás
desesperando.
A la hora del naufragio
y la de la oscuridad
alguien te rescatará
para ir cantando."




6) The Beatles - The end






"And in the end
The love you take
Is equal to the love you make."

jueves, 24 de abril de 2014

Abril

Abril es el mes en el que pasa todo.
Dice Sanz que "nuestro amor era igual que una tarde de abril, que también es fugaz, como ser feliz".
Dice Sabina que "¿Quién coño me ha robado el mes de abril?"
Dice Fito, cantando con Spinetta que "Qué bello abril, sos vos".
Dice Silvio que "Mucho más allá de mi ventana, mi esperanza jugaba a una flor, a un jardín, como esperando abril".
Y en fin, todo pasa en abril.
Aniversario de la muerte de mi papá. Se supone que en algún momento de mi vida pueda recordar que ya no está sin ponerme a pensar en lo diferente que sería la vida si tan solo...
Es el tonto aniversario número 8 de este blog. Uno no se habría imaginado que se podía tener 8 años escribiendo en el mismo cuaderno gastado.
Es el aniversario de haber conocido a mucha gente importante. Importantísima.
Cada día es el aniversario de algo, pero nunca es suficiente.
Pero todo pasa cuando sabés que ya tenés 1 año compartiendo la soledad, la tristeza, la felicidad, la vida, repartida en todos los momentos posibles, en toda esa cadena de futuros recuerdos, con alguien que se toma el tiempo de quererte, de dejarse querer, de decirte lo bueno y lo malo, lo que vale la pena y lo que no.
Gracias, Patty. 

miércoles, 19 de febrero de 2014

21

Hace 21 años yo era un niño que recién afrontaba el dolor del primer enamoramiento. Me sentaba a ver desde la terraza del tercer piso del edificio donde entonces vivía. Me gustaba estar solo. Siempre me gustó.
Era un niño, pero siempre pensé que había algo conmigo, con mi apariencia, con mi personalidad, que no le agradaba a la gente. 
La paz había sido firmada hace poco y la gente estaba expectante de la próxima elección presidencial. En mi casa, un viejecito de 65 años se sentaba a conversar conmigo como si fuésemos adultos los dos. Me decía que votaría por Chávez Mena, pero que sabía que nada cambia nada. Que lo único que lo podía hacer a uno feliz era querer a la gente. 
Era un señorón don José Agapito. No puedo decir que ese señorón me haya dado impresionantes lecciones de vida, pero si recordaré por siempre que todo hombre necesita a diario recordarle a su gente que la quiere. Todos los días abrazo a mi mamá pensando en eso. Todos los días le digo que la quiero, porque así aprendí, a decir las cosas antes que sea demasiado tarde. Todo eso si lo aprendí de mi abuelo. 
Hace 21 años lo escuché por última vez. Días antes de morir nos sentamos a ver por la terraza. 
"Estoy cansado", fue lo último que me dijo.  Luego se durmió. Al día siguiente estaba hospitalizado. Luego no volví a escucharlo. 
Conocí la muerte desde muy pequeño, y también conocí aferrarme a la gente. Porque, ¿sin la gente qué nos queda?  Ahora a mi abuela aún se le aguadan los ojos cuando lo recuerda. Cuando sabe que es con quien compartió tantos años de su vida. Cuando el tiempo juntos significaba la vida entera. Mi abuela es el fiel testigo del amor mismo por mi abuelo. Les debo tanto a mis viejitos. 
Hoy, solo escribo porque lo escrito queda más que yo, porque uno no puede irse nunca sin decir cuanto quiere a la gente.  Hacés falta, Papá Pito.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

¿Qué dice mi iTunes?

He revisado mis 10 canciones más escuchadas en el iTunes, pero no sé, algo deben decir sobre mí, o mi personalidad, pero, ¿qué?
Estas son las 10 canciones que más escuché en este 2013 que reinicié mi iTunes:

1) CSS - Music is my hot hot sex.
Supongo que dice que realmente me gusta la música y que prefiero cuando hablan 2 idiomas en la misma canción.

2) Fito Páez con Luis Alberto Spinetta - Bello Abril.
Abril fue bueno. Regularmente todo pasa en Abril. Aunque hace años, mi papá murió en abril, hace 7 años fue en abril que inició este blog y este 2013 en abril comenzamos con Patty eso que continúa y hace que la vida valga la pena.

3) Iván Ferreiro - Carnaval y Safari.
Nada es mejor que cuando tus amigos te presentan nueva música, y este año Mario me pasó este disco con el que supe que Iván Ferreiro estará siempre en mi colección de favoritos.

4) Ismael Serrano - Papá cuéntame otra vez.
Pues nada, mi papá sigue muerto, y bajo los adoquines no había arena de playa.

5) Belle and Sebastian - The Boy with the arab strap.
La armonía de cada día. El maravilloso caos de siempre.

6) Belle and Sebastian - Get me away from here I'm dying.
La canción es mucho más dulce y genial de lo que dice su título.

7) Pedro Aznar y Charly García - Tu amor.
Nada, probablemente es LA CANCIÓN de ellos. Hasta me sorprende que no sea la que más escuché.

8) Gym Class Heroes - Cupid's Chokehold
Solo me pone de buen humor.

9) Marina and the Diamonds - Hollywood.
A veces no sé si aplica como guilty pleasure. D:

10) Michael Bublé - Everything.
Años después, esta canción sigue siendo lo mejor de él y un reanimante cursi.

Como ven, mi gusto musical es extraño y diverso.
Menciones aparte a las canciones que casi quedan en la lista, como "Don't stop me now" de Queen, "Getting Better" de los Beatles, y "The Luckiest" de Ben Folds.


viernes, 15 de noviembre de 2013

"I'm Sad"

"I'm sad".
-About what?, she asked.
"About everything". She sat down on the bed next to me, even thought I knew she was in a hurry.
-What's everything?
I started counting on my fingers: "The meat and dairy products in our refrigerator, fistfights, car accidents, Larry". - Who's Larry? "The homeless guy in front of the Museum of Natural History who always says 'I promise it's for food' after he asks for money. How you don't iknow who Larry is, even though you probably  see him all the time... how the sun is going to explode one day, how every birthday I always get at least one thing I already have, poor people who get fat  because they eat junk food because it's cheaper..." That was when I ran out of fingers, but my listwas just getting started, and I wanted it to be long, because I knew she wouldn't leave while I was still going. "...domesticated animals, how I have a domesticated animal, nightmares, Microsoft Windows, old people who sit around all day because no one remembers to spend time with them and they're embarrassed to ask people to spend time with them, secrets, dial phones, how chinese people own mexican restaurants but mexican people never own chinese restaurants, mirrors, tape decks, my unpopularity at school, Grandma's coupons, storage facilities, people who don't know what the Internet is, bad handwriting, beautiful songs, how there won't be humans in fifty years".
"Who said there won't be humans in fifty years?", she said.
"Are you an optimistic or a pessimist?"
She looked at her watch and said, "I'm optimistic". 
"Then I have bad news for you, because humans are going to destroy each other as soon asi it becomes easy enough to, which will be very soon". 
"Why do beautiful songs make you sad?"
" Because they aren't true".
"Never?"
"Nothing is beautiful and true". 
She smiled, but in a way that wasn't just happy, and said: "You sound just like Dad".
 
 "Extremely loud and incredibly close", de Jonathan Safran Foer.

lunes, 2 de septiembre de 2013

999 formas del amor. Forma #14

Fuera de mi colonia suelen deambular un par de ebrios. Son una pareja de la que ya he hablado antes en este blog, estoy segurísimo. Son una pareja de ebrios que no le hacen daño a nadie. Los famosos bolitos de la colonia, a los que nadie pone atención, y los que si les ponen atención, solo sienten lástima por ellos. 
Ayer, venía muy tarde a casa y la calle estaba solitaria, a excepción de la pareja de borrachitos. 
Ella se ve unos 10 años más joven que él, aunque podrían tener cualquier edad. No hay forma de saberlo. 
Él le lleva una bolsa llena de ropa, porque obviamente, viven en la calle. Ella le dice, ebria como está, "Adán, tengo frío". Él se toma el último trago de la botella plástica de licor barato, la tira, la toma de la mano, luego la abraza y dice: "Te quiero,(murmura el nombre pero no logro entenderlo)". Se abrazan. Y el mundo es un poco mejor. Aunque sea solo un poco.

lunes, 26 de agosto de 2013

Bully onírico

Estamos en un almacen - supermercado, un conocido de mis tiempos universitarios empuja una carretilla con sus compras. Lleva unas cosas que pretende regresar porque le salieron arruinadas. Me dice que está indignadísimo. Lo veo y le digo sin pensarlo: "También tus papás te tuvieron así como sos y jamás pidieron devolverte". 
Despertar riéndome. Proteger la identidad de mi chero para no tener que reirme cada vez que lo vea de nuevo. 
Por esas cosas no soñamos.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Encrucijada moral Nº 797

Camino a mi casa en tarde- noche de un martes que parece domingo solo por la vacación. 
Trato de llegar temprano porque he prometido a mi abuela, que no vive conmigo, que tomaré café con ella antes que se vaya. Eso suele ser a las 7 pm. Son las 6:40 pm cuando camino.
Llevo mis audífonos puestos para que nadie me interrumpa en mi camino. Funciona siempre. Casi siempre.
Una señora de unos 85 años me llama desde el otro lado de la calle. Cruzo, le pregunto que necesita y me dice que necesita encontrar una tienda cerca. Es 6 de agosto y obvio todo está cerrado. Recuerdo la única tienda cercana que abre todos los días del año. Una tienda que se mantiene por los ebrios de las colonias cercanas. Le menciono a la viejecita que si necesita algo de ahí la puedo llevar a la tienda porque queda camino a mi casa. Acepta, pero la lluvia está cercana y le digo que si gusta, le puedo ir a traer lo que necesite sin que ella camine hasta la tienda. Acepta. Saca 3 monedas de $1 y me dice que quiere una cajetilla de diplomat rojos. No sé qué decir. Pienso muchas cosas. Pienso que ella no debería confiar en un extraño y darle su dinero. Pienso que yo no debería comprarle cigarros. Pienso que no me gustaría que a mi abuela le pasara eso. Estoy en una encrucijada de esas en las que me meto cuando aparentemente son cosas sencillas. 
Corro y compro la cajetilla de cigarros. Le llevo el cambio y le entrego todo. Entonces me ve con esos enormes ojos llenos de pasado doloroso y me dice: Yo sé que no me vas a dejar hasta que llegue a mi casa. 
No puedo negarme, le pregunto donde es y camino con ella. Es alrededor de 5 cuadras abajo de donde la encontré. La llevo y me cuenta que tiene 3 hijos, un abogado y dos ingenieros. Le digo que soy abogado, no me cree. Me pregunta mi edad y me dice que está segura que tengo 21. No le creo y sé que lo dice por cortesía. 
Llegamos a la puerta de su casa. Me entrega sus llaves y me dice que busque la que está manchada de rosado. Es la de su casa. Ninguna llave está manchada. Las pruebo todas hasta que encuentro la correcta. Pienso que ella no debería confiarle sus llaves a un extraño. Me dice su nombre y me dice que su casa está a mis órdenes el día que yo necesite lo que sea. 
Camino a casa, olvido su nombre y me quedo pensando en esa mirada de tristeza acumulada durante años. Mientras tanto es tarde y mi abuela me espera para el café.

martes, 30 de julio de 2013

Leer

Sobrevivir al estresante viaje diario de cada mañana en la 101 D. Pensar en la poca esperanza del mundo. Saber que dejaste de soñar las cosas grandiosas de hace años. Querer escribir en gerundios. 
Perder la fe y seguir parado viajando junto a esos otros 85 sudorosos salvadoreños madrugadores que decidieron subirse a la modernidad de nuestro sistema de transporte público, porque simplemente no tienen, no tenemos, otra opción.
Logro sentarme, y se me ocurre leer la antología de cuentos de Javier Marías que estoy leyendo, y no paso de la ocurrencia porque siento demasiado sueño. Trato de dormir sentado, como una habilidad que tengo desde hace algunos años, y que estoy mejorando a tal grado que casi puedo dormirme parado en el bus. 
Siento que muero de sueño. Cierro los ojos y cuando los abro estoy unas 3 paradas después. Veo a todos lados y el bus está vacío por primera vez. Algunos asientos reclaman gente que sigue el mismo viaje que yo. 
Y entonces me siento maravillado. En el asiento de adelante un señor lee un libro. En el asiento de al lado una muchacha lee un libro. En otro asiento un señor lee el periódico. Me animo al darme cuenta que a la gente aún le interesa leer.
Y entonces me tomo el tiempo de leer lo que lee cada quien. El señor del periódico está asustadísimo leyendo sobre el conflicto en Siria. Le dice a su vecino de asiento que no entiende porque la gente se mata en todos lados.
La muchacha que lee lleva "El Secreto", y hace pequeños puntos con una pluma roja en alguna que otra frase. 
El otro señor va leyendo un libro que no logro identificar, pero si leo el capítulo: "Como mejorar su actitud". 
Entonces pienso, ¿por qué el salvadoreño lee eso? 
Pienso en lo que deberíamos, lo que necesitamos, lo que tenemos, y lo que queremos leer. Son todas cosas distintas. A veces creo que como parte de nuestra naturaleza nos toca leer libros de superación personal, porque hemos vivido demasiado tiempo enredados en el victimismo. Ensimismados en una sociedad que se hunde día a día. Y los que no se quieren hundir hacen lo que sea por escapar, hasta disfrazarse de élite intelectual. Porque tienen miedo.
Siento que estamos obligados a leer los mismos libros. Los que poco nos van a dejar. Y no, ya no basta simplemente leer en el bus. Importa mucho qué leés. 
Pero los problemas son cíclicos. Vuelvo a pensar que no hay esperanzas. Siento el libro pesándome mucho en el maletín, junto a mi almuerzo. Cierro los ojos, duermo. Quizás sueñe con la libertad, la esperanza, con el fin. Lo que pase primero. 

viernes, 21 de junio de 2013

Pequeña Memoria

Hace unos días tuvimos el primer asueto por el Día del Padre desde que tengo memoria. Pero no me fio de mi memoria. Mi memoria tiene tantos agujeros como mi orgullo.
Mientras ese día se llenaba de demostraciones de afecto, la mayoría virtuales o comerciales, yo pasé el día pensando en todo lo que soy y podría ser si estuviera mi papá. No sé, quizás es la megalomanía dormida que me dicta que todo elucubramiento debe ir alrededor mío. 
Me duele mucho ponerme a pensar en cosas que no tienen solución. Cosas como la muerte de mi papá, la opinión que mucha gente tenía de él, la naturaleza humana, la sociedad podrida, los sistemas económicos, la imposibilidad de los sueños, la realidad amarga, la vida como la conocemos, y el futuro. 
Sé que repetir cosas no sirve de nada, pero conozco pocas formas de decir este tipo de cosas, tan efectivas, para mí, como escribirlas. Y pese a ello, no lo haré. 
Ya no quiero.
Ya no quiero escribir.
Ya no quiero hacer nada.
Ya no quiero amarrar palabritas que no sirven para nada, y enmarcarlas como algo valioso.
Y ya no quiero pensar en todo eso que dicen que don Raúl me heredó. Cosas que ahora voy recordando cada vez menos. Aunque siga recordando su voz. ¿Podés seguir recordando la voz de alguien que murió hace 18 años? ¿Podés seguir recordando la loción que se ponía cada mañana antes de ir al trabajo? ¿Podés recordar ahora que tenía razón en más de la mitad de los reclamos que hacía? ¿Podés recordar que fue la primera persona que te dijo que no debías creerle a nadie, ni siquiera a él, aunque alguna vez se contradijera? ¿Podés recordar sus defectos, aunque sintás la necesidad de llamarlo a su número privado de la oficina de Tráfico en los Ferrocarriles de El Salvador, solo para decirle que sentís que todo esto no tiene sentido, y que este presente es el mismo futuro que él temía, tan vacío, tan falso y tan falto de libertad como era hace 30, 40, 50 años? 
¿Podés recordar las 3 o 4 charlas que tuvieron como padre e hijo antes que muriera y te dejara con el vacío concomitante de la autodestrucción constante? 
Yo puedo.
Y le agradezco los defectos que me heredó.
Agradezco ser el mismo tipo de hombre que siempre andaba de buen humor que él fue.
Agradezco también ser el mismo que siempre trata de discutirlo todo, de saberlo todo. 
Agradezco los 3 tomos de Larousse Enciclopédico que me ayudaron a entender muchas cosas.
Agradezco el primer libro que me regaló, a los 6 años, un par de meses antes que muriera mi hermano mayor. Agradezco esa copia de "El Principito". 
Agradezco el segundo libro, que no me regaló, pero dijo que era necesario que leyera alguna vez. Ese libro fotocopiado de Règis Debray.
Agradezco ese grito callado que tenía cuando veía las noticias. Agradezco esas pocas fotos que tenía. Porque quizá por eso tampoco me gustan tanto las fotografías.
Agradezco las pocas cualidades, los enormes defectos y las increíbles, terribles y valiosas consecuencias de su ausencia.
Y no, no quiero seguir escribiendo.

sábado, 8 de junio de 2013

Profesores ancestrales

En mi vida he tenido muchos, muchísimos maestros. Tuve a la que le caía mal por mini sabiondo en la prepa, la Profesora Diana Guerra. No la juzgo. Le caía mala mucha gente, cualidad que he mantenido con los años.
Luego, tuve una maestra que, debido al auge que tuvo la telenovela "Carrusel", todo el grupo se encariñó de ella y protestamos para que fuera nuestra maestra durante 3 años consecutivos. Y quizás habrían sido 4, si no se le ocurre a mi padre morirse y perdemos la capacidad financiera de pagar ese colegio, y me toca entrar a escuela pública. Una desaparecida Alberto Masferrer, que se ubicaba donde ahora es un rimbombante "Centro Escolar Fernando Llort". Ahí, tuve como profesora a una señora que me tomó la medida de enemigo en el momento que le corregí en una clase sobre el tamaño de Belice y su comparación con El Salvador. 
Acá hay un lapsus de escuelas que me tuvieron por meses y que no vale la pena mencionar.
En 6º grado, tuve de maestro por primera vez a un hombre. Era un tipo que aseguraba que en las marchas de Andes los maestros llevaban un camión repleto de armas, por si se veían en la obligación de defenderse. 
Cuando pasé al entonces mítico "Tercer Ciclo", conocí lo que significaba que te separaran materias por maestro. Tuve un profesor de Literatura, que allá por 1996 nos obligó a coleccionar el suplemento sabatino del diario Co Latino. No iba a saber sino hasta muchos años después, todo lo que le debía. Aún conservo los suplementos. A mí siempre me gustó coleccionar recuerdos.
Tuve en ese 7º grado, de maestros, a uno de música que murió cuando el año escolar finalizaba. Otro, era el de Ciencias Naturales, que todo mundo llamaba el "Hisopo", porque su cabello canoso parecía un casco. Y claro, ahí conocí a uno de los maestros que más me marcaron la vida. El Profesor Pérez Meléndez me daba clases de Ciencias Sociales, y se encargaba de suplir, ocasionalmente, es decir casi nunca, a los maestros que faltaban. Me dio un par de clases de Ciencias Naturales, una de Literatura, y un par de maravillosas clases de Matemáticas.  Con él, aprendí más de lo que había aprendido en los 6 años anteriores. 
En las clases de Sociales, recuerdo como nos hacía ver que eran los sistemas los que debían ponerse al servicio de las sociedades, y no a la inversa. Hoy, podría definirlo como un hombre de izquierda progresista.  Cuando nos dio clases de Ciencias, nos hizo redefinir el conocimiento del universo comprensible a través de los datos, y del increíble camino del escepticismo. Mi maestro era un polímata. 
Recuerdo que fue gracias a él, que conocí por primera vez aquello de que todas las religiones anteriores al Cristianismo, podrían basarse en una idea grabada en nuestro inconsciente colectivo, que tendría que ver con razas inteligentes extraterrestres. Y no se casaba con esa idea. Nos hacía dudar de todo. Hasta del conocimiento que nos impartía.  
Recuerdo que en Matemáticas comenzábamos a ver los casos de Factoreo, y entonces, recuerdo que improvisé un método para llegar a las respuestas en uno de los casos, que jamás me falló.  Él se emocionó y dijo que había que seguirlo tratando. Luego, regresó el profesor de Matemáticas titular, y me dijo que las cosas ya venían dadas. Si no aplicaba el método establecido, la respuesta era incorrecta.
Pasó el Tercer Ciclo, y gané unas medallas más. Medallas inservibles, si me preguntan. 
Así entré al Bachillerato, donde tenía una decena de maestros. Un ex estudiante de seminario sacerdotal, me daba Filosofía. Tenía 2 profesores de Ciencias. Uno de ellos me daba el Laboratorio, y no podía pronunciar correctamente las erres. 
Tuve un maestro de Literatura que jamás me habló de Borges ni Cortázar, pero era un jesuita y había que respetarlo. 
Teníamos al Profe Balta, que nos daba Biblia. Era un profesor legendario. Murió con las botas puestas. Aún daba clases en el colegio, y años después me avisaron que había muerto. Pasé 2 horas en shock. Era bromista, cercano, amigo. 
Tuvimos al Profe Majano que nos daba Matemáticas. No estuvo más de un año. Luego estaba el profe de Sociales, a quien luego encontré años después en la UES y cuando me reconoció, me dijo: Vos fuiste mi mejor alumno.
De Bachillerato recuerdo casi 5 maestros que nos dieron clases de Religión, y a la Profesora Karina que nos saba clases de Inglés, y a quien me divertía haciéndole burla. Quizás era su voz desesperante o su intensa necesidad de domar nuestros espíritus de jovencitos, pero era odiada por muchos. Un odio que no merecía.
Tuvimos otra serie como de 4 maestros de computación, cuando el internet salvadoreño andaba en pañales y una hora de cibercafé costaba 30 colones. 
Jamás olvidaré al Profesor Velis, que nos enseñó, muy a su modo, literatura. Era difícil, titánicamente difícil respetarlo. Pero jamás dudé de su conocimiento. Lo encontré casi 10 años después, intentando entregar su participación en un certamen de juegos florales en la Casa de la Cultura de Santa Tecla. Ojalá hubiese tenido tiempo de decirle que gracias a él comencé a escribir. 
Fui creciendo, y conmigo, mi obligación natural y social de obtener un título universitario. 
Comencé Ciencias Jurídicas en la UES, y tuve 5 maestros que eran respetables, pero no entrañables. Uno de ellos me daba Filosofía y se llamaba Heriberto Montano. Una vez alguien le llevó un poema de Neruda y él no lo reconoció. Dijo que era un mal poema. Los amigos se burlaron. Incluso, en una clase de Seminario que nos dio, le presentamos un proyecto que denegó. Entregamos el mismo la siguiente semana y dijo que, en efecto, habíamos avanzado mucho. Descanse en paz, Lic. Montano, poeta. 
Pasaron los años y me fui llenando de conocimiento y de maestros entrañables unos, y llenos de anécdotas malas los otros. 
En primer año nos daba Sociología un Lic al que llamábamos Chocovito. Llegaba a diario a preguntar a la clase como había quedado su telenovela favorita, aquella con Angélica Aragón. 
Fue ese un año convulso, y tuvimos el cambio al final, del campus central de la UES, a unos edificios en pleno centro de San Salvador. Ahí nos dieron clases abogados de regular prestigio, junto a abogados que en su tiempo habían sido magistrados. Más y más conocimiento. 
Y así, finalmente me gradué después de años de tener maestros que, si bien no me cambiarían la vida, me darían la mitad de las armas para ser una persona con principios.
Y ahora, sigo viviendo y según lo que establece el reglamento del crecimiento, ya no tengo maestros. Ahora, estoy atento a lo que me dice todo aquel que pueda enseñarme algo. 
Hay maestros que me enseñaron a dudar de todo. Agradezco el escepticismo.
Hay maestros que me enseñaron a imaginar y crear. Agradezco la imaginación.
Hay maestros que me enseñaron a interpretar. Agradezco la relatividad.
Hay maestros en todas partes.

viernes, 10 de mayo de 2013

El Gran Salvadoreño

El canal de tv por cable: History Channel, junto a organizaciones académicas colombianas, han organizado la votación, así como una serie de debates, para seleccionar al que la mayoría de colombianos con acceso a internet puedan votar como el colombiano más grande de la historia. 


Tramposamente, vengo a pensar en este 10 de mayo, que aparte de ser día de la Madre y día del Lupus, se recuerdan los 38 años del asesinato impune de Roque Dalton, a manos de sus propios compañeros, y recordando las lecturas, los documentales, su poesía, viene a mi mente la posibilidad de elegir, ¿Quién es el salvadoreño más representativo de la historia?  Porque veo a Roque, lo leo y pienso que describió bien el dolor, la tristeza, la idiosincracia de un salvadoreño. Pero también lo hizo Salarrué. 
Así, se me ocurren 35 nombres de salvadoreños que en un ejercicio pequeño podrían funcionar como una base del salvadoreño más importante de nuestra historia. 


1) Manuel José Arce.
2) José Matías Delgado.
3) José Simeón Cañas.
4) Salarrué.
5) Roque Dalton
6) Alberto Masferrer.
7) Álvaro Menéndez Leal.
8) Claudia Lars
9) Walter Béneke.
10) Maximiliano Hernández Martínez.
11) Farabundo Martí.
12) Francisco Gavidia
13) Óscar Arnulfo Romero
14) Manuel Enrique Araujo
15) Carlos Cañas
16) David J. Guzmán
17) Anastasio Aquino
18) Gerardo Barrios
19) Toño Salazar
20) Roberto D'Aubuisson
21) Schafick Handal
22) José Napoleón Duarte
23) Carlos Alvarez Pineda
24) Jorge González
25) Carlos Hernández
26) Pancho Lara
27) Valentín Estrada
28) Fernando Llort
29) Julia Diaz
30) Matilde Elena López
31) María Isabel Rodríguez.
32) Prudencia Ayala
33) Camilo Minero.
34) Rafael Lara Martínez
35) Pedro Escalante Arce

Y usted, cree que un salvadoreño puede definirnos?  ¿Cuál es el salvadoreño más importante de nuestra historia?  ¿Por qué?
¿Está en esta lista el salvadoreño más importante de la historia?

domingo, 11 de noviembre de 2012

Extratemporal

Ella es un ser fuera del tiempo.
Ella no se parece a nadie que conozca.
Ella es vida. Es sangre, tierra, soledad, sonrisa, lágrimas y recuerdos.
Ella es poesía viva.
A veces es el silencio cuando tiene las palabras atragantadas, en el momento de decir lo que le duele o le que quisiera.
Siempre ha pensado que la vida está regida por la voluntad de dios. Aunque es humana como todos, y a veces se indigna con los que no piensan en dios. Se contradice. Quizás por eso lo hago también.
Ella no pertenece a este tiempo. 
Ella se bañó en ríos, atravesó campos para llevar comida, trabajó desde niña, estudió hasta tercer grado, y ha sido feliz a pausas. 
Mis primeros recuerdos la tienen en sitio preferente. Llevándome a la cama enorme, cuando me encontraba casi dormido en la sala, jugando con unos carritos y un cronómetro. También la recuerdo llevando la mochila gigante de las tortugas ninja que usé en segundo grado. Y viendo las películas de Pedro Infante, cantando las canciones que aún ahora me puedo de memoria. Escuchando religiósamente el programa de las 8 pm en ese radio que me compraron para tratar de ayudarme a dormir más fácil, porque siempre fui difícil para eso. 
 
Con ella aprendí a cantar, a reír, a vivir un poco mejor de la tristeza que siempre tuve de niño.
Quizás ella nunca se dé cuenta de todo lo que me ayudó. Especialmente porque hace meses que no tenemos una conversación completa, solos. Y sé que es mi culpa. Es mi culpa porque cada vez que tengo tiempo no la he buscado, porque cuando ha estado conmigo no he encontrado la forma de volver a esas charlas, porque no la quiero lastimar cuando me dice que ora por mí a diario y por dentro siento ese inmenso desperdicio de su corazón porque en primer lugar, no valgo esas oraciones, y en segundo, no creo en dios. 
Ella jamás leyó el realismo mágico. Ella vivió en tiempos mágicos. 
Ella me contó cuando tenía unos 8 años, que su abuelo le contó que tuvo un sueño que lo dejó con una profunda tristeza. Le contó que veía el mundo enmarañado por hilos. Un mundo en el que la gente rogaba porque le pusieran esos hilos, y dejaba de ver el cielo. Y me lo contaba con tristeza. Para ella la tecnología solo alejó a la gente.
Ella ha vivido en varias casas y siempre se ha sentido una refugiada. Pero siempre he admirado su independencia. Cuando murió mi abuelo, sufrió en silencio. Unos años después decidió irse a vivir sola. 
Tuvo muchos trabajos. Incluso si ahora le dicen que vaya a estarse un par de horas a la casa de una vecina, solo para cuidarla, acepta. Ella sigue creyendo en la alegría hasta el día de hoy.
Ella tuvo 14 hermanos. Vivió en ese tiempo en el que el futuro era un tiempo inexistente. La mayoría de sus hermanos murieron en la niñez. Sus mascotas siempre tenían nombres graciosos que a cualquiera le parecían ridículos. Tuvo una perrita a la que nombró "Gaviota", y un gallo al que llamaban "Camión". 
Cuando era niña sufrió lo que sufría un niño en 1940. Caminaba kilómetros para llevar agua a la casa. Jamás olvidaré cuando me contó el día que escapó de la casa de sus padres. Tenía entonces 14 años y encontró su libertad de una forma mágica y dolorosa. Porque así son las cosas que valen la pena.
Mi abuela no cree en la suerte. Cree en el trabajo, en la sonrisa, en dios. 
Odia las fotografías. Quizás también eso heredé de ella. 
De ella aprendí a tener cuidado con mis palabras, a no desistir, a querer la libertad, a trabajar siempre por lo que quiero. Pero sobre todo, a ser feliz.
 Hoy, con 79 años en sus espaldas, no es la misma que me contaba las historias. No es la misma que trabajó cocinándole a unos amigos de Salarrué. Ya es una viejita cansada. Y quizás jamás llegue ni a la mitad de lo que ella ha vivido. Pero jamás se me olvidará todo lo que aprendí.
Felicidades, Mamá Nena.

martes, 6 de noviembre de 2012

Fractal rotativo

Subir al bus y ver a la gente mirar por la ventana hacia el lugar en el que hace 3 años te asaltaron y te quitaron aquel libro que habías tardado tantos años en conseguir y que habías tomado prestado de la biblioteca de la universidad, en una de esas tardes frías en las que solo pensabas en encontrarla y decirle que la vez que te tomaste ese jugo con ella y vieron el cielo a mediodía te hizo sentir tan completo como cuando fuiste niño y te regalaron un pequeño libro que aprendiste a leer un año después porque esas cosas no son sencillas, y sobre todo cuando no sos el hijo que está en primer grado, sino el que sigue, el que está en kinder y apenas le dejan jugar con plastilina, de esa que sale de los colores más insospechados, sobre todo cuando los mezclás y dan esa sensación de tener tu propio barbapapás, de aquellos que salían en Canal 10 junto a toda esa tanda de programas que incluían el de la brujita que iba a clases y pasaba mil penurias para cuidar a su dragoncito, y que años después encontrarías inexplicablemente parecida a la amiga que vive en Berlín a miles de kilómetros, o a 8 horas de diferencia, si las distanciamos como en Casablanca, ¿te acordás? Cuando Rick se pregunta, viviendo en Casablanca, la hora que es en Nueva York, solo para recordar algún momento de felicidad de los que pasó con Ilsa,  en ese papel que ahora ya no le creés a Ingrid Bergman, aunque se vea tan hermosa como siempre, sin nada que envidiarle a la encantadora Audrey Hepburn, aunque, ya se sabe, nadie como ella, porque "amamos tanto a Audrey", de forma parecida escalofriántemente a la historia de Julio Cortázar en que un grupo de gente se reune para ver una y otra vez las películas de Glenda Jackson, "Queremos tanto a Glenda", el libro que salió antes de "Deshoras", cuando ya Julio estaba muy enfermo de algo que después han especulado muchos biógrafos que tenía que ver con problemas de hemofilia, esa enfermedad que te impide la correcta coagulación de la sangre, lo cual sería el sueño de Drácula para tener almacenada por más tiempo la sangre que necesitara para saciar sus necesidades intrínsecas de vampiro, que claro, nada tienen  que ver con las necesidades que muestran los vampiros de las películas actuales, porque, ya ni creatividad tienen los guionistas actuales y les da por repetir las historias ya contadas y agregar detalles que no hacen más que ridiculizarla, aunque quizás lo que busquen sea volverlas absurdas, pero no se puede ser un Ionescu de la noche a la mañana y menos si te ponés a escribir historias ridículo-románticas, como si estuvieras poseído por algún demonio de mal gusto, aunque para eso primero deberías creer en ese tipo de entes, que por demás te parecen increíbles porque la ciencia no te ha mostrado pruebas, y vos sos como Tomás y necesitás ver para creer, y le metés los dedos en las heridas a los inventos de la gente hasta que comprobás que no hay sangre ahí, que la realidad es más fácil de comprender, más fácil de ver, si se limita a enfrentarla y no a escapar inventando ideas para justificar lo injustificable, como si fuera un delito que se puede no solo atenuar, y eso que la ley es clara y manda a castigar cuando se comete un delito, no importa quien seás, ni cuanto dinero tenés, aunque claro, siempre hay alguien que se logra escapar de la justicia, porque como decían en aquella serie que pasaba Canal 4: "La justicia es ciega, aunque ve en la oscuridad", lo que es como una paradoja, tipo aquella paradoja que dice que siempre que recorrés la mitad de un camino para llegar al final, te hará falta la mitad de esa mitad y así por siempre. Una metáfora asombrosa, y por cierto, salida de una serie de tv lo hace más surreal, sobre todo de aquellos tiempos en que Canal 4 era un mejor canal y no pasaba 8 horas de telenovelas, y pasaba aquel famoso jingle para decir que eran el canal deportivo del país: "Canal 4 es más que un logo pintado..." y esas cosas. Hasta te podías aprender el jingle. Era tan famoso como el anuncio navideño de la Nueva Milagrosa, aquel almacén que solía existir en el centro de la ciudad, en el que en una navidad te compraron aquellas copias chinas de los juguetes basados en la serie japonesa de TV que pasaba Canal 2 todas las tardes, y que constituían un gran aliciente a la hora de terminar pronto las tareas, aunque eso sucedía en los últimos compases del año. Hablando de compases, es como cuando aprendiste a tocar el piano a los 9 años, maravilloso momento en que te diste cuenta de las diferencias de compases, tiempos, etc. Y la gente suele decir que las cosas que se aprenden no se olvidan nunca. Hasta tienen un dicho famoso: "Es como andar en bicicleta, una cosa que no se olvida." La suerte es que vos nunca aprendiste a  andar en bicicleta, o al menos no de la forma correcta. Porque te interesaba más ver la serie de las aventuras del joven Indiana Jones, y aquel capítulo en que aprendiste como es que se sentía el amor, cuando Henry Jones pasaba sobre todos los protocolos para declararle a una pequeña aristócrata de nombre Sofía, que la amaba aunque nunca la volvería a ver. Son historias que se te quedan sin motivo alguno. La verdad es que no se necesitan motivos para las cosas que tienen que irse pegando a la conciencia. Pero es tarde y apenas te das cuenta que ya llegaste y hay que bajarse y luego recordamos más.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Max




De vez en cuando me pongo triste sin razón. La mayoría de veces tengo razones aunque no parezcan demasiado comprensibles. ¿Cómo me voy a sentir triste cuando acabo de ver a mis amigos y la he pasado bien?
Y en otras ocasiones me siento alegre de haberme entristecido. Y tiene sentido.
Nunca había tenido el valor de terminar de ver "Mary and Max" porque veía 20 minutos y ya estaba triste. Y siempre, inequívocamente, era cuando tenía gente a mi alrededor. Mis convencionalismos sociales han evitado que me sienta cómodo llorando en público. 
La terminé de ver y es de esos momentos en que sabés que algo te ha tocado. Algo que te sacude aunque te lo hayan mostrado de forma sutil. Algo como redescubrir la soledad.
Porque inevitablemente uno se da cuenta que no se parece a Max, ni padece Asperger, ni tiene limitaciones sociales, pero se siente como él. Ya ha pasado seguramente eso que  no entendés a la gente. No sabés porqué actúa como lo hace ni porqué dice las cosas que dice.
Pasa que uno comienza a vivir hacia adentro y a sobrevivir hacia afuera. 
Se trata de querer recuperar la fe y pensar que no es necesario tratar de interpretar o entender lo que la gente dice o hace porque, al fin y al cabo, todos somos distintos. Pero es tan difícil.
Estoy triste. Tengo motivos. Pero Max me enseñó que no es necesario tanto para sentirse un poco mejor. Y ahora es lo que intento. Tratar de sentirme un poco mejor. 

"Your sidewalk is like mine, but, probably not as many cracks. Hopefully, one day, our sidewalks can meet, and we can share a can of condensed milk. You are my best friend. You are my only friend.



Mis 5 palabras favoritas son : Sinalefa, estirpe, sístole, sinécdoque y vacío.