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jueves, 24 de abril de 2014

Abril

Abril es el mes en el que pasa todo.
Dice Sanz que "nuestro amor era igual que una tarde de abril, que también es fugaz, como ser feliz".
Dice Sabina que "¿Quién coño me ha robado el mes de abril?"
Dice Fito, cantando con Spinetta que "Qué bello abril, sos vos".
Dice Silvio que "Mucho más allá de mi ventana, mi esperanza jugaba a una flor, a un jardín, como esperando abril".
Y en fin, todo pasa en abril.
Aniversario de la muerte de mi papá. Se supone que en algún momento de mi vida pueda recordar que ya no está sin ponerme a pensar en lo diferente que sería la vida si tan solo...
Es el tonto aniversario número 8 de este blog. Uno no se habría imaginado que se podía tener 8 años escribiendo en el mismo cuaderno gastado.
Es el aniversario de haber conocido a mucha gente importante. Importantísima.
Cada día es el aniversario de algo, pero nunca es suficiente.
Pero todo pasa cuando sabés que ya tenés 1 año compartiendo la soledad, la tristeza, la felicidad, la vida, repartida en todos los momentos posibles, en toda esa cadena de futuros recuerdos, con alguien que se toma el tiempo de quererte, de dejarse querer, de decirte lo bueno y lo malo, lo que vale la pena y lo que no.
Gracias, Patty. 

sábado, 19 de octubre de 2013

52

La ballena 52 es el nombre que le han dado a una ballena azul que protagoniza una de las historias más raras. 



Sucede que las ballenas azules emiten un canto en frecuencias que van entre los 15 y los 25 Hertz. De esa forma se comunican las ballenas para todo, localizarse, guiarse, etc. Y también emiten dicho canto como su forma de buscar pareja, llamar a sus ballenatos y saber que no están solas.
Pero la ballena 52 no puede.
Esta ballena es atípica porque emite su canto a 52 Hertz. No se ha encontrado, desde ella hace 25 años, otra ballena que cante en la misma frecuencia. 
La ballena 52 tiene años intentando comunicarse, intentando desesperadamente encontrar otra ballena que la guie, que le haga comprender que no está sola.  Y no lo ha logrado.
Ha estado nadando en los mares durante años, condenada al destierro por otras ballenas. Se podría decir que es la ballena más solitaria del mundo debido a su incapacidad de comunicación.
No es que ella no trate; sí lo hace, pero esta ballena canta en una frecuencia de sonido tan alta que ninguna otra ballena le logra responder. 
Es casi una humana de estos tiempos. 

domingo, 4 de agosto de 2013

Nosotros

Vos y yo venimos del futuro, caminando sobre los escombros, recuperando recuerdos, juntos.
Nos movemos entre la destrucción porque sabíamos desde siempre que era necesaria destruir(nos), para poder reconstruir(nos). 
Vos hacés dibujos de lo que puede ser de la nueva tierra después de ordenar los escombros. Y tenés miedo. Y sabés que es necesario tener miedo. Porque el futuro es siempre lo más peligroso que tiene el tiempo, hasta que sabés como lo vas a pasar. Sonreís. 
Caminás haciendo pausas para pensar en todo lo que dejamos atrás. No hay prisas, no hay tiempos, no hay nada. Creás lo que vas pensando y eso basta para saber que vos y yo venimos del futuro porque era todo lo que necesitábamos.
The city sun set over me.

jueves, 16 de agosto de 2012

Una chica real

Soy de ese tipo de personas que entran en la historia de la película que están viendo.
Rompo la cuarta pared de forma absolutamente voluntaria. Aunque la película ni lo sugiera.

Me gusta cuando en ese método de pasiva introducción como personaje mudo en la película que veo, me quedo hecho añicos al terminar la película. Porque me pasa a veces. Tengo ganas de llorar o de llorar sin llorar. Algo así como cuando estás leyendo un libro y te das cuenta que podés relacionarte con lo que estás leyendo, y es dramático, pero no podés presumir de ser uno con ese libro. No es posible.
Llega un momento en el que ver la película y comprender, aunque sea mal, lo que te quieren decir, no basta.




Lars es en todas formas un buen tipo normal. Lars es tímido, evasivo y socialmente limitado por su incapacidad de tener contacto con la gente. Su vida es hacia adentro.
Lars vive con su familia, trabaja y es normal.
Lars está solo y sabe que está incompleto.



El drama, la melancolía y la tragedia de Lars está en la médula de estos tiempos modernos. Lars debe inventar, alucinar, o como quieran decirlo, una relación con una muñeca sexual. 
Pero no es el método. Es el fin.
El fin es hacer un pequeño canto a la esperanza. 
No puedo aquí venir a sentirme especial y brillante llenándome de palabras complicadas para decir lo que esta película puede o quiere significar. Vengo a escribir lo tristemente real que es esta película.
Vivimos en un tiempo en el que tenemos miedo del contacto social. Vivimos hacia adentro también nosotros.
Muchos sobreviven, o quizás sobrevivimos, gracias a lo mismo que se muestra en la película. La compañía de gente un poco más normal que nos acepta con ese vacío. 
No es complicada. Es tan solo una metáfora sobre como nos aislamos emocionalmente y como tememos relacionarnos con la gente. 
Al final la esperanza de no estar solos para siempre es la moraleja de la historia, y un canto a superar ese dejo de despersonalización de la sociedad actual. 
Véanla. La recomiendo y sobre todo sufran. Con el personaje de Lars, Ryan Gosling da probablemente una de sus mejores actuaciones. 
Uno comienza a preocuparse y a pensar si está aislándose a propósito del mundo. Y si necesita también una chica real como la de la película. 
"Sometimes I get so lonely I forget what day it is and how to spell my name."

martes, 24 de julio de 2012

Cuando me enamoré de Jodie Foster

Mi primer amor lo tuve a los 9 años. Fue un primer amor fílmico, como debe ser. Porque no hay nada más real que el cine ni más bello que su ficción.
Ya había visto a esa edad a los compañeros de primer grado, cuando teníamos 7 años, hablar sobre lo linda que era una niña del salón. A mí no me parecía nada del otro mundo.
Lo que me enamoró quizás fueron sus ojos. O quizás no, quizás fue su presencia. Era débil, dulce, suave, pero tenía carácter y decisión. Era una más de esas bellas contradicciones que parecen mover al mundo. 


Hacía solo unos meses que la habían estrenado en el cine. Mi papá hablaba de lo buena que estaba la película, aunque rara vez hablaba de cine. Como la película era para mayores de 18 años, debí conformarme con ver los pósters en el periódico. Era bella. Bellísima.
Años después me obsesioné por ver cada película que protagonizaba. Me fui en varios chascos con películas que apenas llegaban a regulares, pero que se ponían interesantes cada vez que ella aparecía en escena.
Yo sé, siempre supe que ella era lesbiana y tenía una pareja y era feliz. Pero nunca dejé de amarla.
Recuerdo cuando la descubrí en Contacto. Era 1999. La vi un par de años luego de su estreno. Estaba en la película perfecta. Yo estaba obsesionado con las historias de ovnis. Le había vendido mi alma a Carl Sagan, y aún amaba a Jodie Foster. 


Pasaron algunos años más. Ya con 20 años vi por primera vez, ya en forma tardía, Taxi Driver. Me obsesioné de nuevo por la tristeza infinita de un personaje. Me suele pasar. La tristeza es un imán para mí.
Pero la tristeza que embargaba la soledad y el vacío en la vida de Travis Bickle era apenas la mitad de intensa que el amor que en mi niñez sentí por Jodie Foster. La vi ser cualquier personaje. Y aún hoy la veo y recuerdo cuando alguna mujer que amé, que han sido muy escasas (2), ha tenido algún parecido al menos y descubrible con Jodie Foster. 


Luego, ese mismo 1992 en que descubrí a Jodie Foster, conocí a Helen Sigüenza y a sus enormes ojos azules. Supe entonces lo que significaba enamorarse en el mundo real. Y se sentía muy parecido a la bella ficción del cine.

miércoles, 27 de junio de 2012

Un altar a Balzac




Todos tenemos en algún momento una fijación con un libro, una película, un personaje o lo que sea que nos saque de nuestra simple realidad. La adornamos de mentiritas blancas para que todo tenga sentido.
Pues bien, para nadie es un secreto que desde la primera vez que vi "Los 400 Golpes" quedé fascinado con la vida de Antoine Doinel. Alguna vez quise hacerle un altar a mis autores favoritos y prenderles una vela como Antoine a Balzac.
Por lo menos quisiera poder decir algo tan lúcido como esto:
"  Antoine,¿ has tenido alguna novia?
- No. Algunos compañeros si tuvieron. Me presentaron varias muchachas para salir con ellas, incluso salí alguna vez. Pero todas me resultaban aburridas, porque solo les gusta hablar de sus cosas y además, pretenden que las convide uno. A mí no me importa convidar si me divierto. Para aburrirme no necesito compañía porque si yo quería ir al cine ellas preferían merendar, y se cansaban enseguida de dar vueltas; hasta que un día recuerdo que conocí a una muchacha que era diferente y estuvimos cerca de hacernos novios. Era muy simpática, le gustaban las mismas películas que a mí. Pero un día quedamos citados y la esperé una hora, dos horas, y me plantó para irse con otro mayor."

jueves, 22 de marzo de 2012

Nostalgia

Es 22 de marzo. 
He escuchado todo el día a Silvio Rodríguez. A ratos me decía que escribiera la canción de la ausencia de ti, y a otros ratos como ahora decía que te diera una canción.
Era muchísimo más fácil resumir todo en una canción, una película, una poesía, y dejarlo todo aquí. Pero ya no puedo sumarlo todo así.
Quiero creer que un día comenzaré a borrar todas esas palabras que dije y me quedaré ahí, parado en ese enorme vacío en expansión. Eso y otras cosas imposibles.
Primero borraré esa necesidad de encontrar en cada mujer ese pequeño detalle que hace que me recuerden a vos.
Pensaré en esa absurda manía de encontrarte a cada momento disfrazada de ingeniosa casualidad. Me convenceré que es algo que me volverá a suceder. Que Aute mentía en sus canciones. Que aún no estoy lo suficiéntemente mayor para vivir un gran amor.
Creeré que alguien en algún momento del corto futuro que me aguarda, podrá hacerme entender que las casualidades aún pueden ser maravillosas.
Me esforzaré en creer que los días no fueron especiales, que la vida es un poco menos que los garabatos que estoy escribiendo ahora. Y quizás, solo quizás, olvidaré todo.
Olvidaré como te regalé tantas cosas que jamás se me ocurrirá regalar de nuevo.
Olvidaré que a nadie le volví a escribir esos cientos de páginas que te escribí a vos, como creyendo que hablaban mejor que mi voz, o como si ahí depositara todo eso que sentía. Como si eso fuese posible.
Olvidaré esos apodos cariñosos porque, ya es tiempo. Ya se me debe olvidar el ingenio que les pusimos a los apodos.
Olvidaré toda esa música que descubrimos juntos, las películas, la poesía.
Olvidaré que han pasado ya seis años en este 2012 desde aquella primera vez que te vi. 
Olvidaré todo.
Pero seamos honestos. ¿Vos creés eso?
¿De verdad creés que podría olvidarme de tu desesperación por no lograr hacer todo lo que quisieras para mejorar el mundo?
¿Creés que puedo olvidar como te dolía el mundo? 
¿Creés que podría de alguna forma incomprensible, justificar la creencia popular que dice que uno se aferra a los recuerdos para poder hacer la vida más soportable?
¿Creerás que este no es más que un post en un blog olvidado que vos jamás leerás?
Yo no podría creerlo. 
Te doy las palabras que es lo único que me queda.

lunes, 15 de agosto de 2011

Apuesta segura

Te apuesto, y sé que es una apuesta segura, que entre los 6.854.196.000 millones de habitantes del planeta y todavía incluyendo las diferencias horarias, a las 4:27 am, hora de El Salvador, era el único que estaba pensando en vos.