Mostrando entradas con la etiqueta Catarsis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Catarsis. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de agosto de 2025

¿Cuándo fue la última vez que pensaste en irte?

O quizás para ser más claro, ¿Cuándo fue la última vez que quisiste morir?
La vez que dijiste, ya está, nada más va a venir, a nada más voy a llegar.
Hace un tiempo vengo pensando. Porque a veces vivir es solo cumplir una serie de pasos, quizá lógicos, quizá no. No siempre depende de uno mismo. 
Uno vive y piensa, qué bueno que esto tiene final. 
Uno vive y piensa, lo caro que es vivir, qué tanto valor tengo, ahora vivo y luego, muerto. 
Y es ese ir y venir, ese paso suave de peldaño malgastado en peldaño malgastado, el que le ha ido dando valor a la vida. Porque un día sabés qué hay, y el siguiente no. Porque un día tenés la tranquilidad de la rutina, y el siguiente día querés vivir algo más, querés darle a la vida el sentido que intrínsecamente nunca tiene. 
Y lo vale. 
Por un tiempo.
Y no es cuestión de fuerza. 
Irse y quedarse requieren el mismo valor. 
¿Qué va a quedar?
¿Importa?
¿Hay tiempo?
¿Importa?
Escribir,¿importa?
Quizá el silencio, el cansancio, el barullo, la distancia, la nostalgia, el vaivén, la inmensidad, el tintineo de la lluvia en la ventana, el sonido de la cola del perro golpeando la puerta de emoción cuando te siente llegar, la calidez del abrazo, la ausencia, el corazón latiendo en la oscuridad del sueño, los ojos acuosos por la nostalgia, las ganas inevitables de vivir, el miedo constante, la certeza de la muerte, los puntos suspensivos, la sonrisa de los niños, las canas de los abuelos, el dolor del presente, el café de la mañana, la almohada tibia, quizás es eso, lo que vale la vida, y quizá al mismo tiempo, la muerte.

viernes, 17 de febrero de 2017

Hollywood y la dura realidad





Evidentemente a estas alturas todos nos enteramos del fantástico récord que consiguió La La Land en las nominaciones al Oscar, empatando a All About Eve y Titanic con 14. Y además, probablemente la vimos todos, andamos cantando "City of stars, are you shining just for me?", mientras nos emocionamos pensando en lo bonita que es, y como eso condiciona como veremos las demás nominadas a los premios. Probablemente ni nos interesa ver el resto de nominadas.
Y la verdad, nadie va a juzgarnos, ni a los que vimos la película, ni a los que la premien. Es maravillosa. Sin embargo, hay un problema: no es la mejor.
Hollywood está ante el casi siempre escabroso momento de decidir entre premiar a la película que tiene más espectáculo visual, o a la más dolorosa, o a la que tiene un tema más importante. Esto, sacando un listado cortísimo de las películas que a mi juicio SI tienen posibilidades y los suficientes argumentos para ganar el Oscar a la Mejor Película de 2016.
Desgranando las 3 candidatas más serias:

1. La La Land
Una experiencia maravillosa en cuanto a la producción artística. Una maravilla musical. Un guión débil. Por dios, es el mismo guion que ha venido produciendo Woody Allen desde hace décadas. Y para no irse muy lejos, el guión tiene muchas partes similares a Café Society, estrenada también en 2016.
Para ir más allá aún, las actuaciones son simples. Ni Emma Stone, ni Ryan Gosling deberían ser candidatos serios al Oscar este año. En la nominación está el premio. Si, tienen química, y Gosling aprendió a tocar el piano, ajá. Pero ante una Natalie Portman que se diluye en Jackie Kennedy, y un Casey Affleck que es un compendio del dolor humano, es muy difícil competir.
14 nominaciones que, sin entrar a Película y Dirección, debería ganar de las 12 restantes, solo Música Original, Canción Original, Diseño de Producción, Dirección de Arte, Sonido y Dirección de Fotografía.  6 Oscares suficiéntemente ganados.

2. Moonlight
Una película dolorosa que habla sobre la búsqueda de la identidad. Sobre la búsqueda de un rumbo, sin un solo faro que seguir. El personaje principal, en una narrativa arriesgada pero bellísima, dividida en 3 actos, va conociéndose a si mismo y adaptándose a su entorno, ahí, frente a tus ojos.
La Fotografía es impresionante, las actuaciones, sobre todo de Naomie Harris y Mahershala Alí, ambos nominados como Actriz y Actor secundarios respectivamente, funcionan a la perfección, justificando con creces las nominaciones.
De sus 8 nominaciones, sin entrar a Película y Dirección, debería ganar Montaje (Edición), Guión Adaptado, y Actor Secundario. 3 Oscares perfectamente ganados.

3. Manchester by the Sea
Una elegía al dolor del ser humano ante la pérdida. Un drama que muestra la increíble capacidad de Casey Affleck y Michelle Williams para los papeles que requieren un ejercicio admirable de contención.
Su más grande pilar, aparte de las actuaciones, está en el guión meticulosamente tratado para no tomar a la ligera el drama humano, ni sobre explotarlo para volverlo lacrimógeno, como en Lion, otra de las nominadas.
De sus 7 nominaciones al Oscar, y sin entrar en Película y Dirección, debería ganar Actor Principal y Guión Original. 2 Oscares merecidísimos.

Ahora, ante la situación racial, la problemática actual de odio y división que viven los Estados Unidos, la academia será políticamente correcta y premiará a Moonlight por su genial tratamiento de la búsqueda de la identidad de un negro, pobre y homosexual, o el doloroso drama familiar de Manchester by the Sea, o se decantará por la maravilla y el espectáculo de La La Land, para quitarse el sabor de todo lo malo que está pasando. Será una palestra para enfocar el cine a la realidad, o se convertirá en un acto de onanismo, la academia premiándose a sí misma por ser la ciudad de los sueños. Todo este párrafo cerrado con los más grandes signos de interrogación. (Aunque no los haya escrito.

jueves, 19 de febrero de 2015

Los imagólogos

Porque la realidad supera a la ficción.



Dice Kundera en "La Inmortalidad":

"El político depende del periodista. ¿Pero de quién dependen los periodistas? De los que pagan. Y los que pagan son las agencias publicitarias, que compran de los periódicos el espacio y de la televisión el tiempo para sus anuncios.

A primera vista se diría que se dirigirán sin vacilar a todos los periódicos que se venden bien y que pueden, por lo tanto, incrementar la venta del producto ofrecido. Pero ésa es una visión ingenua del asunto. Vender el producto no es tan importante como creemos. 

La Imagología. ¿Quién inventó primero este magnífico neologismo? Lo importante es que esta palabra nos permite unir bajo un mismo techo lo que tiene tantos nombres: las agencias publicitarias, los asesores de imagen de los hombres de Estado, los diseñadores que proyectan las formas de los coches y de los aparatos de gimnasia, los creadores de moda, los peluqueros y las estrellas del show bussines, que dictan la norma de belleza física a la que obedecen todas las ramas de la imagología.
Claro que los imagólogos existían antes de que hubieran creado sus poderosas instituciones, tal como las conocemos hoy. Hasta Hitler tenía su imagólogo personal, que se ponía ante él y le enseñaba pacientemente los gestos que debía hacer durante sus discursos para fascinar a las masas. Hoy, el imagólogo no sólo no oculta su actividad sino que con frecuencia habla en lugar de sus hombres de Estado, le explica al público lo que les ha enseñado y lo que ha logrado que olvidaran, cómo van a comportarse, de acuerdo con sus instrucciones, qué fórmulas utilizarán y qué corbata llevarán puesta. Y no debe extrañarnos su autosuficiencia: la imagología ha conquistado en las últimas décadas una victoria histórica sobre la ideología.

Todas las ideologías fueron derrotadas: sus dogmas fueron finalmente desenmascarados como simples ilusiones y la gente dejó de tomarlos en serio. Los comunistas, por ejemplo, creían que durante el desarrollo del capitalismo el proletario iba a empobrecerse cada vez más, y cuando un buen día se demostró que en toda Europa los obreros iban a su trabajo en coche, tuvieron ganas de gritar que la realidad les estaba haciendo trampas. La realidad era más fuerte que la ideología. 
 
 
 

Los sondeos de opinión pública son el instrumento decisivo del poder imagológico, que gracias a ellos vive en total armonía con el pueblo. El imagólogo bombardea a la gente con preguntas: ¿cómo evoluciona la economía francesa? ¿Habrá guerra? ¿Existe en Francia el racismo? ¿Es el racismo bueno o malo? ¿Quién es el mejor escritor de todos los tiempos? Y como la realidad es para el hombre de hoy un continente cada vez menos visitado y menos amado, para lo cual tiene motivos suficientes, los veredictos de los sondeos se han convertido en una especie de realidad superior o, por así decirlo, se han convertido en la verdad y, aunque sé que todo lo humano es perecedero, no soy capaz de imaginar qué es lo que podría acabar con este poder.

Los imagólogos crean sistemas de ideales y antiideales, sistemas que tienen corta duración y cada uno de los cuales es rápidamente reemplazado por otro sistema, pero que influyen en nuestro comportamiento, nuestras opiniones políticas y preferencias estéticas, en el color de las alfombras y los libros que elegimos, tan poderosamente como en otros tiempos eran capaces de dominarnos los sistemas de los ideólogos.

Tras estos comentarios puedo volver al comienzo de la reflexión. El político depende del periodista. ¿De quién dependen los periodistas? De los imagólogos. El imagólogo es un hombre de convicciones y de principios: exige del periodista que su periódico (canal de televisión, emisora de radio) responda al sistema imagológico de un momento dado. Y eso es lo que los imagólogos controlan de tanto en tanto, cuando deciden si van a apoyar a este o a aquel periódico..."
 
Buenas noches, muchas gracias.

jueves, 29 de enero de 2015

Elecciones o La inesperada virtud de la ignorancia

"Popularity is the slutty little cousin of prestige".

En las últimas elecciones presidenciales me di a la tarea de intentar convencer, con mínimo éxito, a mis amigos y conocidos de que no teníamos opciones confiables y lo mejor sería anular nuestros votos. Esta vez, para ser que sigue sin haber opción.
Nos enfrentamos, una vez más, a elecciones polarizadas, jugando entre extremos beligerantes que a veces parece que lo único que soltaron después de la guerra fueron las armas. En lo personal, me preocupa muchísimo que la falacia de la renovación esté cobrando tantos adeptos en los ya consabidos fanáticos de los partidos mayoritarios. Porque así es este país, contamos con un enorme ejército de votantes con la viñeta de "no soy voto duro", que se desprende cada vez que hay elecciones. Unos se empeñan en defender hasta la saciedad los proyectos del partido oficial, y con el mismo ahinco negar una y otra vez, así como justificar, los cuestionables actos de funcionarios del mismo partido oficial. Otros, buscan atacar todo lo que haga el partido oficial, exaltar lo que haya hecho el partido de oposición como si hubiesen descubierto que el agua moja, etc. Y hay peores, los que viven en eterna campaña. Los que todas sus fotos llevan un accesorio con la crucita y la bandera tricolor, o en su defecto una estrellita blanca en un fondo rojo. Ambos símbolos fallidos. Son los mismos que en cada cosa que escriben en sus redes sociales llevan un "Presente por la Patria", llaman "terengos" a los que no piensan como ellos, "terrorista" a Monseñor Romero, y "Héroe", al Mayor. 
Los otros, son los que en todo agregan "hasta la victoria siempre", llaman "piricuacos" o "champeros" a los que no piensan como ellos, mencionan a Schafick cada vez que pueden, hablan del odio de clases, y cierran una discusión con un "mejor andá a que te paguen con pollo campero por defender a tu partido". 
Y nada, absolutamente nada de eso, ha sacado adelante al país. Y nadie, absolutamente nadie parece que vaya a hacerlo pronto. 
De la campaña para diputados se desprende una verdad grande como una montaña, las elecciones en El Salvador son un simple concurso de popularidad. Es así como los partidos llaman a sus filas a figuritas que sean conocidas, como Cristina López o Hilda Jiménez por el PCN, a figuras que a los jóvenes, que son mayoría, les parezcan atractivos, como Johnny Wright, Juan Valiente, Maytee Iraheta, o se deciden por aquellos que su militancia tomará como figuras de mando, como Medardo González, Lorena Peña y Norma Guevara. Y en sus estrategias, se cubren las espaldas llevando candidatos del estilo de su competencia. Y no está mal, pero sigue sin haber propuestas serias. 
La derecha acusa a la izquierda de populismo por sus subsidios, y no recuerda que los subsidios se heredaron desde hace ya varias administraciones. La izquierda, que tanto atacaba los subsidios antes, ahora los defiende. Cambian las figuritas, el panorama es el mismo. ¿Por qué votar si es pura búsqueda de relevancia y poder?
Hace poco vi la que probablemente será la ganadora de la próxima entrega del Oscar de la academia, "Birdman", y en una escena especialmente conmovedora por la profundidad de su diálogo, Riggan, el protagonista, menciona que quiere hacer algo importante, que lo que hace significa mucho para él, a lo que su hija contesta: "Importante para quién? Estás representando una obra basada en un libro escrito hace 60 años para un montón de ricos cuya única preocupación será donde comerán pastel y tomarán café cuando termine. Enfrentémoslo, no es por arte. Solo quieres sentirte relevante de nuevo. Y allá afuera hay mucha gente luchando por ser relevante a diario. Y actúas como si no existieran. Hay cosas pasando en un lugar que voluntariamente ignoras, un lugar que ya te olvidó. Me refiero, ¿quién eres) Eres el único que no existe. Haces esto porque estás asustado, como todos nosotros, de que no importas. Y sabes qué? Es cierto, no importas. No eres importante. Acostúmbrate". 
Y es fácil relacionarlo al panorama político. Hay algo para todos. Los votantes nos ilusionamos y votamos en este concurso de popularidad, porque queremos sentir que contribuimos a algo, y ellos quieren ser elegidos porque les gusta saberse importantes, por encima de nosotros. 
No me interesa seguir apoyando este sistema. Como dice Morrissey: "Each time you vote you support this process. You poor little fool..."



 Ya no.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Yo quería escribir aquí

Yo quería escribir acá, como quien ve una pared y sabe que lleva una verdad en sus manchas.
Yo quería escribir acá como si sirviera de algo. Pero no.
Hay 3 razones para no escribir acá:

1) Mi opinión de lo que sea no tiene la menor importancia.

2) No soy el mismo de antes, que escribía sobre cualquier cosa.


 y finalmente:

3) 

lunes, 20 de octubre de 2014

Breves correspondencias

Leer La Vuelta al día en 80 mundos, de don J.C., y llegar a la parte de:
"Y la hoja de papel calzó en la máquina y yo me acordé de unas clases de literatura inglesa allá por la calle Charcas, en la que él nos había mostrado como el verso de Geoffrey Chaucer era exactamente la metáfora criolla de "venirse con el cuchillo abajo'el poncho", y me ganó una ternura idiota que ahogué con jugo de mango y el poema que nunca le mandé a Borges..."
Mientras escucho, obviamente por la referencia de literatura inglesa, a Morrissey cantando:





Surrender will I am before you
I am sick to death of life
Smiler with knife, alight
Alight






Y hay coincidencias que son maravillosas.
 

lunes, 15 de septiembre de 2014

El país hipocondríaco y el país caricatura


Para nadie es un secreto que en El Salvador la culpa de todo la tiene el otro. La culpa de la inseguridad, los políticos, los que gobiernan por incapaces, los que no por falta de propuestas y apoyo. La culpa de los elevados precios es de los empresarios que no piensan en el bolsillo de la gente, porque obviamente ellos no tienen que estar pensando en las ganancias, fin último de las empresas. 
La culpa de la poca educación es de los políticos porque ellos no proponen mejores leyes pro formación académica, y los centros de estudios lo aplican todo a la changoneta. 

Pues no, no todo es así. Por supuesto que hay muchas, muchísimas responsabilidades, pero hay factores inevitables que resaltar. Esta vez mencionaré 2.

1) Somos un país sin cultura de solidaridad, casi una caricatura
Nos vale el otro. Si el precio de los alimentos subió, nadie le va a compartir algo a otro cristiano. Digo, porque acá la religión cristiana es mayoría. 
Si un negocio cierra, hay muchos que se regocijan porque se nota el fracaso del gobierno de turno.
Si se te ofrece una oportunidad laboral, de negocios o de lo que sea, sin importar que pasés sobre la legalidad del proceso, aceptás y te vale que haya otro que merecía esa oportunidad. El salvadoreño es vivián, ventajoso, y encima de eso, se jacta de eso. Pregúntenle a un salvadoreño común que se siente ser tan vivo y se enorgullecen. Paco Flores fue el más vivo de los vivos. 








2) Somos un país hipocondríaco. 

En este momento hay problemas de salud a nivel global. Incluso hay reportes alarmantes sobre la posibilidad de expansión del Ebola si sale de África. Con mucha suerte, El Salvador solo tiene la fiebre de Chikungunya, que al parecer es la enfermedad de moda. 
Ya alguien contó su experiencia en el sistema de salud salvadoreño con el famoso Chikungunya, lo cual es interesante, tomando en cuenta que la periodista es uno de los 54 casos confirmados, y un par de los comentarios casualmente también lo son. Luego, mi visita al ISSS, por un asma mal tratada en mi infancia, me dejó en los oídos el Chikungunya. TODOS conocían a alguien que había tenido o tenía la enfermedad. Era una psicosis increíble. A una señora que pasó consulta al mismo tiempo que yo le dijeron que tenía sinusitis, que se cuidara y evitara el Chikungunya y el dengue, que acabara con los criaderos de zancudos.  La señora salió diciendo que tenía Chikungunya. Y así, la fiebre se expande. Una persona del área de terapia respiratoria mientras me colocaba la mascarilla le decía a la otra "hoy es primer día que trabajo después que me dio la Chiki". Y la otra se reía y le decía que debió pedir más días. 
De la infinidad de casos bajo sospecha, la gran mayoría son realmente dengue. Pero no, para todos es chikungunya. No importa que los datos no coincidan en Centroamérica. Como si viviéramos en una isla. 
Y si, por supuesto que hay una resposabilidad gubernamental en todo eso, pero, ¿acaso no tenemos responsabilidad alguna? Imagino que los criaderos de zancudos se hacen en agua que ha nacido en huacales y depósitos. Imagino que no tenemos manitas para prevenir. Imagino que no nos pega la campaña de prevención. Imagino que si gobernara el otro partido los zancudos se desviarían, o decidirían volverse estériles.  En fin, soy salvadoreño, la culpa es de otro. ¿O no?

domingo, 6 de julio de 2014

Ritualized

"Nothing stinks like a pile of unpublished writing, which remark I guess shows I still don't have a pure motive (O it's - such-fun-I-just-can't-stop-who-cares-if-it's-published-or-read) about writing... I still want to see it finally ritualized in print".
Sylvia Plath

viernes, 23 de mayo de 2014

Vivir

Uno vive.
Uno vive y dice que vive.
Uno vive y dice que vivir es feliz.
Uno vive y piensa que no te va a tocar, que la sangre quedará en alguna calle de una colonia en la que no te tocó vivir.
Uno ve la muerte asomarse. Le cierra la puerta como si no supiese que la muerte tiene todas las llaves. Sin excepción.
Uno camina, con los zapatos dejándole el camino marcado al verdugo, esperando el día en que te toque ser el número de las noticias. El nombre al que le adjudican el clásico: "en algo andaba metido", o el ya muy trillado "no se descarta que sea miembro de pandillas".
Uno ve los noticieros y mezcla la nueva canción de Shakira con los nuevos créditos del banco, que hasta te regala televisores, con la sangre, espesa, secándose con el sol, dejando su pegajoso olor a futuro roto.
Uno ve las listas de muertos. Cada día la revisa y chequea cual conocido estará en la lista. Hoy faltará a la vida, como faltando a una lección.
Uno piensa, uno tiene pesadillas. Uno sabe que no puede confiarse. Uno teme. Uno normaliza todo.
Uno establece principios de supervivencia.
Uno no vive.
Yo llevo en mi billetera un papel que dice "Si me matan, fue delincuencia común. No tengo ningún nexo con las maras ni con el narco", porque uno siempre debe cuidarse tanto como puede.

jueves, 13 de marzo de 2014

Lo que queda del 9M



El inventario del último espectáculo democrático en El Salvador se puede resumir en unas cuantas ideas, todas ellas con tristes consecuencias.
El electorado, igual que la sociedad, está dividido. Estuvimos a menos de 6500 votos de quedar empatados. Y eso, aunque parece demostrar que hay fuerza en las opciones, lo que es sano para la democracia, también demuestra que la sociedad en que vivimos es intransigente, y en muchos casos sigue las órdenes de sus líderes ciégamente. Y eso sin mencionar que el sistema requiere reformas trascendentales. Más fiscalización y menos partidos. Más técnicos y menos políticos. 
La mitad que votó por la opción de izquierda no logró cuestionarle jamás a sus líderes la metodología de acción del plan para el próximo quinquenio. Nos queda la duda de los procedimientos, nos queda la duda del presupuesto para la ejecución de los proyectos. Nos queda la duda sobre si cumplirán con el respeto a la institucionalidad y la transparencia de las finanzas del estado, es decir, que si no volverán a intentar un decreto de amarre o destitución de los Magistrados de la Sala de lo Constitucional; tampoco sabemos si al fin se aplicará debidamente la ley de acceso a la información pública, o si se redactará y aprobará una debida ley de partidos políticos en el que se reglamente su financiamiento. Todo ello es parte de las deudas del partido del candidato ganador. 
La mitad que votó por la opción de derecha jamás logró armar un discurso coherente de propuestas realizables. No sabemos qué habría pasado si ganaban y pasaban los 100 días y no se acababan las maras. Porque aunque lo quisieran omitir luego de unas semanas, lo dicho ya está dicho. El candidato de derecha jamás posicionó su discurso más allá de desacreditar al adversario, y su partido tampoco lo apoyó con su discurso sobre Venezuela. 
Los votos nulos y el ausentismo siguieron notándose. La gente está desencantada de la clase política, venga de donde venga. 
Lo peor de TODO el evento electoral no fue el resultado, no fue que no se podía decidir entre los candidatos porque era como elegir entre una piedra y un tronco, no. Lo peor, lo más desastroso es  el odio. El odio se estableció entre los correligionarios de los 2 partidos. A ambos se les olvidó que son amigos, familia, conocidos, compañeros de trabajo, y se trataron de ignorantes a pendejos fáciles de manipular.
La gente decidió atacarse y atacar a los candidatos por su forma de hablar, por sus rasgos físicos, por sus estudios, por su clase social. Se desató la lucha de clases injustificada.
La gente que votó por ARENA hasta el día de hoy asume que el votante del FMLN es el bajito, moreno, residente de marginales, que nunca termina sus estudios, y que no tiene ni dinero ni forma de generarlo. Lo mencionan peyorativamente a la enésima potencia, y lo explotan infinitamente con el candidato del FMLN.
La gente que votó por el FMLN sigue asumiendo que  los que votaron por ARENA son los empresarios o los que trabajan para ellos o los que fueron comprados por ellos, al más puro estilo spagghetti western, por unos dólares más.  Ven a los votantes de ARENA como tonto útil, arenero de champa, etc. 
A la mayoría de salvadoreños les cuesta entender las leyes y la democracia a respetar, y sus políticos no ayudan, solicitando que se violenten las leyes a su conveniencia. 
El día que se vote sin meter el tema religioso, sin meter el tema del miedo, sin meter otros países a la ecuación, sino basándose únicamente en las propuestas de los candidatos, y estos sean idóneos completamente, y no los dinosaurios que han sido esta vez, por una vez obtendrán el apoyo de la mayoría, y no solamente con los votos.
Partidos como los actuales, con esa calidad de dirigencias y con esa triste calidad, sin generalizar, de correligionarios, es parte de lo que NO merece El Salvador. 
Ahora, esperar. 
Los que votaron por la derecha deben saber que también de ellos depende el país. La presidencia no es una maquinita mágica que resuelve cosas. Hay 3 poderes del estado y muchos poderes fácticos, como el empresarial y el movimiento social.   
Los que votaron por la izquierda están obligados a fiscalizar al gobierno que han elegido. Están obligados a estar pendiente de todos y cada uno de los actos que se realizarán en  los próximos 5 años. 
Lo de los memes, las bromas de que ahora habrá nuégados para todos, lo de que  no habrá pollo, lo de que si se va la luz es culpa del nuevo presidente que ni ha tomado posesión, lo de que nos volveremos Cuba-Venezuela, lo de que seremos el infierno, está demás. Seamos serios. Ni los problemas se solucionan solos, ni se generan en 1 año. Tenemos una deuda que en el 2001 ya era de más de $15000 millones.  Nadie, ningún partido explicó qué haría con el problema de las pensiones, ni con las deudas, ni mucho menos con el narco en el país, ni con las maras. Todo fue pura retórica hueca. 
La responsabilidad del ciudadano no termina con depositar el voto, ni significa cerrar calles y desearle la tumba a los que no opinan como vos. La responsabilidad ciudadana se construye a diario, con actos de unidad para beneficio de todo el país, con la búsqueda constante del desarrollo en todos los ámbitos posibles. 
Tratar de seguir, un día a la vez.  

martes, 5 de noviembre de 2013

999 Formas del amor #160

Es 2 de noviembre. Los muertos vienen y van.
Vas recorriendo el cementerio y haciendo las cuentas sobre los años que vivieron quienes tienen las fechas en sus lápidas.
Llegás a la lápida que dice:
"Aquí yace un hombre que fue todo amor, toda paciencia y cariño. Un recuerdo de la persona que tanto lo amó. Pacita".
Deshacerse porque sabés que en el fondo aún tenés sentimientos y eso te descompone.


(En la lápida, una frase de Altazor. Lápida de referencia.)

sábado, 8 de junio de 2013

Metáfora 4

"A esos gatos hay que encerrarlos en el canal del agua sucia, y una de dos, o tirarles bocado o echar el muy veneno. No soporto que se estén tomando todos los jardines para vivir ellos y estar ahí echados a diario. Y además apestan. Hay que encerrarlos a todos y matarlos. " Vecino que quiere matar a todos los gatos sin dueño que hay en la colonia donde vivo.

"Si, casi igual que los mareros. Lo único que los gatos no nos hacen nada. Igual démosle bocado." Otro vecino, conversando con el anterior.

Y no sé qué es más peligroso, si el pensamiento de casi elevar a técnica nazi antijudíos la eliminación sistemática de los gatos, o si las personas que lo dicen son personas normales, con las que convivo a diario y que, como dicen en las noticias, no le hacen daño a nadie. 
Lo dicho, la historia de latinoamérica es la historia de su violencia. Y la violencia comienza así.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Los Disfraces

Disfrazarse podría pasar por arte. Sobre todo ahora que cualquier cosa es arte.
No me gusta disfrazarme. Sé que la gente se divierte, y en fin, llegué a la conclusión que si debía hacerlo, me disfrazaría de algo fácil y que no comprometiera mi imagen de amargado.
Mi primera opción dados los lentes y el pelo despeinado, la cara de andar siempre pensando que un mago malvado mató a mis papás, pensé en ser Harry Potter.  Era demasiado trillado y tonto puesto que estoy por pasar a la tercera década.
La segunda opción, y que aún estoy pensando, fue llegar como Sigmund Freud. Me daba la libertad de simplemente ponerme un traje formal, un habano y los lentes, y con eso andar cuestionando a la gente y sus vidas.  Estoy por descartarlo porque debería llevar barba.
La última opción es llegar como Quentin Tarantino en "Reservoir Dogs", acercarme a cada mesa y contarles sobre que trata Like a Virgin. Es el que más estoy pensando.
Siempre decidiendo eso, me puse a pensar que realmente todos usamos un disfraz. La diferencia es ante quien nos disfrazamos y de qué nos disfrazamos.
A veces nos disfrazamos de personas con conciencia. Somos como esa extraña raza que todos llaman "políticos". Creemos que tenemos la razón y tratamos por todos los medios de hacerlo saber y de pasar sobre los que piensan distinto.


Otras veces creemos que somos buenas personas. Nos damos golpes de pecho y pregonamos que leemos la biblia o el libro sagrado de su preferencia, y es como si leyéramos el periódico. Somos parodias de creyentes religiosos. Asumimos que con leer la biblia o cumplir un par de mandamientos bastará. Y nos volvemos mentirosos, hacemos que corran rumores, nos importa más lo propio que lo de los demás. 
Y aún hay otras ocasiones en que decimos a los cuatro vientos que somos personas buenas, y no perdemos la primera oportunidad para contradecirnos. 
Usamos máscaras para todo. Ante todos. 
Usamos una máscara ante nuestros amigos para que sepan solo lo que es necesario que sepan de nosotros. 
Nos disfrazamos de hijos confiables con nuestros padres.
Nos ponemos nuestro mejor traje de estudiante cuando vamos a la escuela, a la universidad, etc. Lo más importante es que la imagen sea creible. La IMAGEN.
Vamos a buscar trabajo, y luego cuando lo obtenemos, vamos al trabajo con esa imagen de personas decentes. Porque NADIE necesita saber la persona que realmente somos. Y todavía tenemos el descaro de decir que somos realmente como proyectamos. Si eso fuera cierto no existirían los secretos. Y todos los tenemos.
Y no queda nada. Nos llevamos la honestidad a la tumba. Lo que queda es lo que la gente pensó que eramos. 
Y los disfraces simplemente se van cambiando.
Ya no sé qué seré mañana. 

domingo, 2 de septiembre de 2012

Horror necesario

Ir en el transporte camino a casa y darte cuenta que ahí está la inmensa nube. Y querés que sea cierto. Sabés que hay muchas razones para que no deba suceder, pero en el fondo querés que pase.
Lo querés porque estás cansado de todo.

                                                 (Algo así.)

Te bajás y caminás a casa dándote cuenta que solo pasás por otro episodio de pareidolia.
Te dejás de imaginar el mundo ardiendo en sus últimos minutos.
Y te horrorizás de continuar aquí. Sin salida. Vacío. Solo. Justo como el mundo.

martes, 29 de mayo de 2012

Carta a los 10 años

Raúl:
Se te hará rarísimo leer esto. Aún hay tiempo y debés aprovecharlo.
Ya sabía que sos un curioso de primera y esto lo ibas a encontrar en el tomo 2 del diccionario enciclopédico que nos regaló papá, y por eso lo dejé ahí.
Te escribo por razones sencillas. Ahorita  lo más probable es que no me entendás. Pero tranquilo, tenés que terminar de leer.
Pensás que lo que te pasó el año pasado con la niña que se fue para Estados Unidos es fuerte, yo sé. Pensás que no te volverá a pasar. Mirá, no es por preocuparte, pero eso apenas comienza para vos. Estás por cumplir 10 años en este 1993  y debés estar consciente que ajá, eso se siente cuando querés a alguien más de lo que te querés a vos mismo. Además entendé, Estados Unidos es lejos. Bastante lejos. Nada más mirá en el almanaque mundial que nos compró papá en diciembre.
Y es precisamente por eso que te escribo la carta.
Debés estar un poco listo. Nos quedan unos meses con papá. Ni siquiera un año. Sé que nunca fuimos demasiado apegados a él en los primeros 10 años. Pero creeme que después te hará falta. Sé también que creés que después que se nos ha muerto un hermano y un abuelo, esto no puede ser más trágico, pero lo será. Raúl, esto nos va a cambiar la vida para siempre.
Todo lo que serás en el futuro está basado en ese momento.
Tu carácter, tu personalidad y tus ganas de seguir, está todo basado en ese momento.
Claro que seguirás jugando y te seguirás enamorando de las niñas equivocadas y te golpearán, y seguirás leyendo, y serás antisocial a veces, y otras veces un payaso. Es natural.
Sé que a esta edad nosotros pensamos que estamos destinados a ser algo enormemente importante. Pues dejame decirte que eso es relativo. Si, te preguntarás qué es eso de relativo. Es algo así como que tiene diferentes formas de verse. No te lo explico porque debés aprenderlo por tu cuenta, pero si debés saber que todas tus experiencias se van a potenciar con lo que enfrentarás en la vida después que se vaya papá.
Si alguna vez lo ves callado, como triste y pensativo, no le digás nada. Llegá y sentate con él. Porque no nos queda más tiempo.
Si alguna vez sentís que lo has lastimado, no te disculpés. A papá no le bastan las disculpas. Llegá y abrazalo. Él entenderá.
Llegará un momento en el que lo culparás de todo lo que nos sucederá, pero no es cierto. La vida, Raúl, tiene muchas circunstancias que no tenés que entender. Tenés que vivirla para superarla.
Algún día te enojarás tanto que pensarás que papá debería estar en el infierno por todo lo que causará su partida, pero quiero que entendás que todo, las tristezas, desgracias, desaciertos y peligros que traerá ese hecho, son lo que formarán el hombre que ahora soy.
Yo sé que a veces después que suceda lo de papá, necesitarás abrazarlo, decirle como te sentís, llamarle a su oficina en los ferrocarriles, como a veces hacíamos. Por eso aprovechá.Papá no es perfecto, jamás lo ha sido, ni lo hemos pretendido. Ni él ni nosotros.
Mirá, a tu edad todos los niños piensan que sus padres serán eternos. Por eso quiero que entendás que no es cierto. La eternidad es una apariencia. Te da miedo, yo sé. Pero no será una pesadilla. Es realidad.
No me preguntés porqué pasan esas cosas. Yo no lo sé.
Nada más entendé que no debés dejar de sentir la tristeza que has aprendido hasta estos 10 años. Esa es la tristeza más sincera. La que vale la pena.
Tampoco dejés de sentir el amor que has sentido hasta ahora, por esa primera niña que lo sentiste. Ya sabés, por la que sentiste ese vacío cuando se fue. Te prometo que la vas a recordar para siempre.
No dejés de sentir eso porque será lo más honesto. No dejés de hacerlo en el futuro.  Todo ese tiempo me volverá el hombre que ahora soy.
Perdón si no te hago llegar esto a tiempo.
Sé que nada te prepara para la vida.
Yo solo quiero que no dejés de ser como sos.

Raúl.     29 mayo 2012

jueves, 22 de marzo de 2012

Nostalgia

Es 22 de marzo. 
He escuchado todo el día a Silvio Rodríguez. A ratos me decía que escribiera la canción de la ausencia de ti, y a otros ratos como ahora decía que te diera una canción.
Era muchísimo más fácil resumir todo en una canción, una película, una poesía, y dejarlo todo aquí. Pero ya no puedo sumarlo todo así.
Quiero creer que un día comenzaré a borrar todas esas palabras que dije y me quedaré ahí, parado en ese enorme vacío en expansión. Eso y otras cosas imposibles.
Primero borraré esa necesidad de encontrar en cada mujer ese pequeño detalle que hace que me recuerden a vos.
Pensaré en esa absurda manía de encontrarte a cada momento disfrazada de ingeniosa casualidad. Me convenceré que es algo que me volverá a suceder. Que Aute mentía en sus canciones. Que aún no estoy lo suficiéntemente mayor para vivir un gran amor.
Creeré que alguien en algún momento del corto futuro que me aguarda, podrá hacerme entender que las casualidades aún pueden ser maravillosas.
Me esforzaré en creer que los días no fueron especiales, que la vida es un poco menos que los garabatos que estoy escribiendo ahora. Y quizás, solo quizás, olvidaré todo.
Olvidaré como te regalé tantas cosas que jamás se me ocurrirá regalar de nuevo.
Olvidaré que a nadie le volví a escribir esos cientos de páginas que te escribí a vos, como creyendo que hablaban mejor que mi voz, o como si ahí depositara todo eso que sentía. Como si eso fuese posible.
Olvidaré esos apodos cariñosos porque, ya es tiempo. Ya se me debe olvidar el ingenio que les pusimos a los apodos.
Olvidaré toda esa música que descubrimos juntos, las películas, la poesía.
Olvidaré que han pasado ya seis años en este 2012 desde aquella primera vez que te vi. 
Olvidaré todo.
Pero seamos honestos. ¿Vos creés eso?
¿De verdad creés que podría olvidarme de tu desesperación por no lograr hacer todo lo que quisieras para mejorar el mundo?
¿Creés que puedo olvidar como te dolía el mundo? 
¿Creés que podría de alguna forma incomprensible, justificar la creencia popular que dice que uno se aferra a los recuerdos para poder hacer la vida más soportable?
¿Creerás que este no es más que un post en un blog olvidado que vos jamás leerás?
Yo no podría creerlo. 
Te doy las palabras que es lo único que me queda.

domingo, 29 de enero de 2012

Imaginación

Y me sucede algo así y me quedo sin sentido alguno.
Me quedo atrapado en un vacío insalvable, en una realidad infinita de vida y más vida.
¿Qué me queda si se me acaba la imaginación?
¿Qué vale la pena si se me acaba la imaginación?


sábado, 7 de enero de 2012

2011-2012

Celebrar y sentarse a decir que celebrás.
Ir cortando el tiempo en 365 pedacitos y al llegar al último enrollarlos en una celebración y prenderle fuego. Eso fue el 2011.
Ir engañándose con la idea de marcar el tiempo, como quien marca distancias. Ir poniéndole manchitas a cada día que se supone sea importante. Nada como ir proporcionándole sentido a las cosas que no lo tienen. Nada como marcar la vida para hacer que sirva de algo. ¿Cómo saber que el día es día y no algo más? Algo como agua que se va entre las manos cada vez que la mencionás. Escuchar de fondo el "tic-tac-tic-tac" del tiempo, casi imperceptible, pero como un castigo. De nada sirve terminar las marcas establecidas y pensar en las manchas del año que significaron algo. Todo es falso. Ni siquiera el tiempo existe. Los abrazos, la vida, la conciencia, la plenitud de la luz en el mismo tiempo.  Nada existe más que la percepción de su existencia. Como un relato suelto de Philip Dick o el final de la famosa novela de Unamuno. Nada es más que la idea que tenemos. 
El tiempo como idea dentro de una idea. El retorno eterno a un tiempo. Un año trás otro fingiendo que es el tiempo el que pasa y no nosotros quienes caminamos sobre una banda sin fin. Sin esperanza.
¿Cómo tomar en serio la marca inexorable del tiempo que no es más que el aliento que queda impregnado en un cristal? 
No, no hay manera de tomar en serio las cosas que inventamos. Todo lo que existe en el mundo no existe. Tan cierto como que escribo y no soy yo, sino la idea de mí la que escribe. Tan cierto como el tiempo mismo desintegrándose al tomar conciencia de su inexistencia.
¿Para qué comprender, conceptualizar y teorizar sobre cosas inexistentes como el orden, el tiempo, la vida y la muerte, si todo es una idea?
La idea de recomenzar.
Es enero. Comienzo a cortar el tiempo. Esta vez serán 366 pedacitos.

viernes, 14 de octubre de 2011

Arma secreta


La inmutabilidad necesaria.
La nimiedad cotidiana.
La confesión pausada.
La inevitable necesidad de callar.
Cada nacimiento de oscuridad entra la ordinaria luz.
Todos los cambios de dirección en las palabras eternas.
Cada hoja del diccionario.
Cada vacío entre las cosas, creando esa ilusión de la realidad.
El sonido utópico del viejo piano de la parroquia.
Las canciones que escapan cada vez que son nombradas.
La sangre que guarda silencio hasta que es demasiado tarde.
La bomba atómica cayendo, y arrasando instintivamente cada falsa promesa.
Los días que se manchan de esperanzas irrealizables.
Los desiertos artificiales en las sombras.
Las postales que enviamos desde los lugares a los que nunca fuimos, y nunca iremos.
Pasan los días o paso yo por ellos, y como única arma secreta, quizás mortal, quizás irremediables, me va quedando la simple vida.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Aniversario

 Cumplís 50 años. Ves por la ventana lo que ha quedado del mundo. Vacío.
La puerta ha permanecido cerrada desde hace años. No hay necesidad de salir.
Los papeles se acumulan, como la suciedad que llevás por dentro. 
Recordás repentinamente que nada ha tenido sentido. Nada ha valido la pena. 
Es tu cumpleaños y por primera vez en muchísimo tiempo, tocan tu puerta.
El correo lleva una pequeña tarjeta.

 "Los protocolos internacionales exigen que cualquier animal del cual no se hayan encontrado ejemplares en cincuenta años sea considerado extinto. Puesto que no se han encontrado pruebas definitivas de SU existencia SU especie cumple este criterio y fue declarada oficialmente extinta."

Y yo recordaba haber vivido.