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lunes, 10 de noviembre de 2014

La vida

"La vida, según Óscar, se reducía a una larga serie de trampas mortales. Podías morir en cualquier momento y de cualquier cosa, de un mal movimiento del médico que te traía al mundo o por resbalar en la bañera. Bastaba ver los noticieros o las salas de emergencia de los hospitales para confirmarlo. Era necesario estar alerta".  Óscar y las mujeres, de Santiago Roncagliolo.

lunes, 15 de septiembre de 2014

El país hipocondríaco y el país caricatura


Para nadie es un secreto que en El Salvador la culpa de todo la tiene el otro. La culpa de la inseguridad, los políticos, los que gobiernan por incapaces, los que no por falta de propuestas y apoyo. La culpa de los elevados precios es de los empresarios que no piensan en el bolsillo de la gente, porque obviamente ellos no tienen que estar pensando en las ganancias, fin último de las empresas. 
La culpa de la poca educación es de los políticos porque ellos no proponen mejores leyes pro formación académica, y los centros de estudios lo aplican todo a la changoneta. 

Pues no, no todo es así. Por supuesto que hay muchas, muchísimas responsabilidades, pero hay factores inevitables que resaltar. Esta vez mencionaré 2.

1) Somos un país sin cultura de solidaridad, casi una caricatura
Nos vale el otro. Si el precio de los alimentos subió, nadie le va a compartir algo a otro cristiano. Digo, porque acá la religión cristiana es mayoría. 
Si un negocio cierra, hay muchos que se regocijan porque se nota el fracaso del gobierno de turno.
Si se te ofrece una oportunidad laboral, de negocios o de lo que sea, sin importar que pasés sobre la legalidad del proceso, aceptás y te vale que haya otro que merecía esa oportunidad. El salvadoreño es vivián, ventajoso, y encima de eso, se jacta de eso. Pregúntenle a un salvadoreño común que se siente ser tan vivo y se enorgullecen. Paco Flores fue el más vivo de los vivos. 








2) Somos un país hipocondríaco. 

En este momento hay problemas de salud a nivel global. Incluso hay reportes alarmantes sobre la posibilidad de expansión del Ebola si sale de África. Con mucha suerte, El Salvador solo tiene la fiebre de Chikungunya, que al parecer es la enfermedad de moda. 
Ya alguien contó su experiencia en el sistema de salud salvadoreño con el famoso Chikungunya, lo cual es interesante, tomando en cuenta que la periodista es uno de los 54 casos confirmados, y un par de los comentarios casualmente también lo son. Luego, mi visita al ISSS, por un asma mal tratada en mi infancia, me dejó en los oídos el Chikungunya. TODOS conocían a alguien que había tenido o tenía la enfermedad. Era una psicosis increíble. A una señora que pasó consulta al mismo tiempo que yo le dijeron que tenía sinusitis, que se cuidara y evitara el Chikungunya y el dengue, que acabara con los criaderos de zancudos.  La señora salió diciendo que tenía Chikungunya. Y así, la fiebre se expande. Una persona del área de terapia respiratoria mientras me colocaba la mascarilla le decía a la otra "hoy es primer día que trabajo después que me dio la Chiki". Y la otra se reía y le decía que debió pedir más días. 
De la infinidad de casos bajo sospecha, la gran mayoría son realmente dengue. Pero no, para todos es chikungunya. No importa que los datos no coincidan en Centroamérica. Como si viviéramos en una isla. 
Y si, por supuesto que hay una resposabilidad gubernamental en todo eso, pero, ¿acaso no tenemos responsabilidad alguna? Imagino que los criaderos de zancudos se hacen en agua que ha nacido en huacales y depósitos. Imagino que no tenemos manitas para prevenir. Imagino que no nos pega la campaña de prevención. Imagino que si gobernara el otro partido los zancudos se desviarían, o decidirían volverse estériles.  En fin, soy salvadoreño, la culpa es de otro. ¿O no?

miércoles, 12 de febrero de 2014

¿Elegir?


Hace unos días tuvimos esa ilusión de la democracia representativa y casi 3 millones de salvadoreños fuimos a depositar nuestro voto tal como mandan nuestros deberes ciudadanos. 
Casi la misma cantidad con que ganó Mauricio Funes, votó por la continuidad del FMLN en el ejecutivo. Un millón de ciudadanos le quiso dar una nueva oportunidad a ARENA.  Trescientos mil confiaron de nuevo en Tony Saca, y muchos menos en los partidos recién nacidos. 
Algunos, unos 35 mil, preferimos usar nuestro derecho al voto para elegir no elegir. Decidimos que votar por simplemente hacerlo era aunque correcto legalmente, legitimar un sistema que ha fallado desde hace años.
Los partidarios de votar por el menos malo, los que se pusieron la camisa de uno u otro partido, no tardaron en tildar de antidemocráticos, ilusos e inconscientes a los que anulamos. Culpables de no haberle dado el voto a una de las opciones que "pudo haber ganado si hubieses votado".  Culpables de hacer gastar al estado en una segunda vuelta innecesaria. Culpables de no habernos conformado. Culpables de no aceptar las opciones que "democráticamente" fueron seleccionadas para vos.
¿Por qué no culpar al sistema que selecciona los candidatos que no son idóneos? 
¿Por qué no culpar a los partidos por elegir a la gente que quieren para esos cargos?
¿Por qué no culpar a un sistema que hace que, quien sea que gane, tenga que responderle más a los poderes económicos que lo impulsan más que al millón de personas que votan por él?
Porque es más fácil. Es más fácil porque te lo pueden decir. Te pueden recriminar directamente que es tu culpa. En el fondo, la gente que critica anular, sabe que este sistema tampoco permite que los partidos políticos te escuchen y mejoren su oferta electoral. Total, la gente, que ellos llaman voto duro, y algunos llamamos "voto borrego", siempre votará por ellos. Y quizás sean más. No sabemos hasta cuando serán más.
Lo cierto es que este sistema está podrido. La Constitución, aparte de no respetarse, requiere reformas que, son tan peligrosas para los partidos, que si se las proponemos, las deforman y hacen reformas para gobernar mejor a sus anchas. El sistema no sirve. Porque la gente que está en el sistema no sirve.
Me preguntaban muchos amigos que cual es la incidencia del voto nulo en una elección presidencial, que si se podía anular la elección, que el porcentaje imposible que se requiere para ello, etc. No había escapatoria.
Luego la duda era si la Constitución permitía la consulta popular, y no, no hay muchas opciones. Ahí dije, lo necesario es convocar a una Asamblea Constituyente, que formule una nueva Constitución con un verdadero pacto de nación, que busque el desarrollo y no el poder para un grupo u otro. Pero no, se tomarían a pecho aquello de "el poder se ejerce", y ellos saben que tienen el poder. ¿Por qué? Porque si se convoca a constituyente, hay que elegir una asamblea constituyente, y ¿quiénes son las opciones? Los mismos.  ¿Por qué? Porque los partidos están corruptos, y los independientes no tienen ni el dinero para armar una campaña ni el poder de decisión para ayudar a refundar esta democracia. 
Me causa de esa risa tonta, culpable y risa por no llorar, que los candidatos de los partidos que van a segunda vuelta estén confiadísimos que el voto borrego siempre llegará. ARENA dice que están seguros que la gente que anuló su voto, o los que no fueron a votar, son votantes suyos. 
El FMLN está confiado gracias a la ventaja, histórica y estadísticamente insalvable, que obtuvieron en la primera vuelta.
Al final, el ganador dará igual. La clase política no se ha renovado, y si se renueva, son los hijos de las cúpulas, los mismos que montan sus movimientos civiles que son en su mayoría pantallas para los partidos.
Dicho todo lo anterior. Yo no necesito, aunque la sociedad me lo pida, justificar mi decisión de anular el voto. Lo que necesito es que me ofrezcan opciones reales, que el sistema cambie, que la gente que manipula esta democracia deje de formar parte de las cúpulas y sobre todo, que la gente tome una actitud crítica hacia los partidos, candidatos y propuestas, o falta de propuestas reales. 
Mientras eso no pase, anulo mi voto, y usted, vote por quien vote, hace lo mismo que yo. Le importará lo mismo que yo a los elegidos.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Verdad universal

Hablando con el compañero que ha venido de Bulgaria le pregunto que le gusta más sobre El Salvador, y fácil me dice que es el clima. Me cuenta que en esta época del año hay demasiada nieve y frío en Bulgaria. Le respondo que a la gente parece gustarle la nieve, y me dice:
"People always love the things they don't get".
Eso.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Los locos tomarán el mundo

Todos tenemos un conocido loco. Los vemos andar por las calles de la ciudad con el pelo lleno de tierra, la ropa deshecha y el cuerpo lleno de llagas. Otros van desnudos por ahí, mientras los niños les gritan y los perros les ladran. Son la burla. Son adornos atrofiados, recuerdos de una ciudad desconocida. 
Desde pequeño tuve mucho contacto con locos. Frente a mi casa vivía, y debe vivir aún, puesto que el que se mudó fui yo, un hombre del que se decía que se había vuelto loco luego de experimentar con drogas a inicio de los ochenta.  Era alto, fornido, muy blanco y con el largo cabello rubio cayendo sobre sus hombros. Salía con un cuaderno y hacía anotaciones que no mostraba a nadie. Me saludaba detrás de esos enormes anteojos negros Ray Ban, mientras su familia le contaba a mi mamá lo peligroso que era cuando se ponía histérico. Una vez había golpeado hasta dejar inconsciente a su propio padre. Otra vez lo escuché reclamarle a su mamá que le diera dinero para comprar drogas. Y la hecatombe de sonidos de destrucción que se escucharon, seguida de los portazos. Jamás lo ingresaron en institución alguna. "Maurice", a quien todos se acostumbraron en solo llamar "Moris", era el loco oficial del edificio. Y probablemente siga ahí.

Barú, "el mago", era como todos conocían a Richard, el que alguna vez fue un brillante joven que se fue a estudiar la universidad a los Estados Unidos, en aquel tiempo en el que los setenta terminaban y las drogas "recreativas" estaban a la orden del día. Regresó y no se hizo cargo de la pequeña empresa de miel que tenían en la colonia. Luego, andaba por la calle y, por una simple moneda, te hacía el truco de traspasar los aros de metal uno sobre el otro, mientras fumaba ataviado de su disfraz de mago cuasi turco.Siempre opinaba de política, con la sapiencia ancestral de un mago drogado.  El loco oficial de la colonia desapareció de mi vida cuando me mudé a mi actual casa. Fue hace 5 años. Dicen que hace un par de años, Barú finalmente murió. Yo no creo, porque él decía que jamás se iba a morir. 

En mi colonia había una señora que juraba que su hija era Lady Gaga, y que la había mandado a los Estados Unidos para que tuviera una vida mejor. Ahora Lady Gaga solo le mandaba sus discos, sin ningún agradecimiento por haberla llevado a la posibilidad de ser la superestrella que era hoy. 
Conocí a otra señora que decía que tenía cientos de millones de dólares en cuentas en Europa, de dinero proveniente del estado iraní, porque ella había sido una de las esposas del Shá de Irán, antes de la revolución de 1979, y que después le tocó escapar y, claro, qué mejor que escapar hacia El Salvador. 
Un amigo me contó que había escuchado sobre una señora que decía que era hermana de la Reina de Inglaterra, y que había tomado la decisión de vivir en pobreza porque así era mejor. 

Estoy leyendo a Hernán Rivera Letelier, novelista chileno ganador del Premio Alfaguara 2010 gracias a su libro "El arte de la resurrección".  En dicha novela, Domingo Zárate se autoproclama el enviado de dios, el profeta elegido. Y en uno de sus párrafos menciona algo sobre la "Nave de los locos", un barco que enviaban hace unos 4 siglos, en el que enviaban a los locos y abandonaban el barco a mar abierto, para que los locos sobrevivieran hasta donde lograran hacerlo, que generalmente era muy poco.
Y uno se vuelve loco al perderle las razones a todo. ¿Por qué hago esto y no aquello? ¿Por qué obedezco esta convención social? ¿Por qué pienso como pienso? ¿Por qué existen los límites?
Y la locura está ahí, como dormida hasta el final del tiempo. 



El villano más enigmático e interesante del universo de DC Comics, en "The Killing Joke", intenta hacerle ver a Batman que no hace falta más que un mal día para volverte loco, para matar toda la racionalidad que te quede. Como siempre, el villano es arrestado por Batman, por lo que al final el Joker le hace ver que no son tan diferentes el uno del otro. 
Al Joker, toda la invitación a reformarse que le hace Batman le recuerda un chiste:
"Había una vez dos tipos en un manicomio y una noche deciden que ya no les gusta vivir en él. ¡Así que deciden escaparse! Entonces se suben al tejado y ahí, ven las azoteas de los edificios de la ciudad, que se pierden en el horizonte bajo la luz de la luna [...] que se pierden hacia la libertad. El primer tipo da un salto y cruza sin problemas. Pero su amigo no se atreve —porque teme caerse—. Entonces el que ha saltado tiene una idea y dice: «Llevo una linterna encima alumbraré con ella la distancia que separa ambos edificios para que así puedas caminar por el haz de luz». Pero el otro niega con la cabeza, y dice: «¿Pero acaso crees que estoy loco?. ¡La apagarías cuando fuera por la mitad!». "


¿Cuántos locos ha conocido usted?



lunes, 26 de agosto de 2013

Una historia de tristeza

No he llevado demasiados casos jurídicos, pero los pocos clientes con que he trabajado, en su amplia mayoría han quedado satisfechos con mi trabajo. He tenido mucha suerte. Por eso a veces me recomiendan. Por eso y porque no suelo cobrar muy caro en mi ejercicio profesional. He sido ingenuo en ese aspecto. 
Trabajé con una señora dueña de una panadería, y ella me recomendó con una vecina. Dadas las circunstancias de mi nuevo cliente, dije que bastaba que me mandara los documentos y los revisaría para hacer un diagnóstico. Yo sé que hasta eso se cobra, pero jamás lo he hecho. 
Reviso los documentos. Una persona le "prestó dinero" a mi cliente. Mi cliente es una señora humilde que solía ser la dueña de una panadería, hasta que los mareros le comenzaron a exigir cada vez más de renta y se encontró en la obligación de cerrar la panadería. La persona que le prestó el dinero, le dio $2500 por una casa. Mi cliente tomó ese "préstamo", porque le era urgente pagar una deuda de su hija, que tenía las tarjetas de crédito sobregiradas, pero además, tuvo la mala suerte de perder más de $2000 dólares en su trabajo como cajera de un supermercado, de esos de los Calleja. 
Mi cliente recibió ese "préstamo" en el 2007. Luego de eso, le pagó religiosamente $96 cada mes, y vendió un vehículo, luego de cerrar la panadería, por el cual le dieron $1400 que le entregó íntegros a la persona que le hizo el "préstamo".  Hace unos 4 meses, el prestamista le solicitó a mi cliente que desalojara la casa, puesto que era suya, ya que ella le había cancelado puros intereses y jamás le había pagado todo lo prestado. La señora se vio en desesperación y decidió consultar con su amiga, que me contactó para que la ayudara. Y ahí estaba, con los documentos que representan toda la vida de una señora de 55 años con un esposo enfermo de 70 años. Los revisé toda la noche tratando de encontrar la forma de decirle a mi cliente la verdad. 
No había nada que hacer. La señora firmó una venta y jamás un mutuo, por lo que había perdido su casa desde el 2007. En el contrato había pacto de retroventa, por lo que si mi cliente hubiera reunido los $2500 en los próximos 6 meses recuperaba su casa. Pero los 6 meses pasaron y lo que ella quedó pagando fue un simple alquiler. Ahora el nuevo dueño, un hijueputa de primera, le dice que la casa es de él y que si no le da $3500 no le da la casa.  Le digo a la cliente que me recomendó, que no hay nada que hacer, y que lo único que podemos exigir es la devolución del dinero del vehículo, que se le entregó pero no se descontó de nada del contrato.  Llevan la mala noticia, y la señora manda a decirme que intentará con la Procuraduría, porque no tiene forma de pagarme, y ella quiere su casa, no solo el dinero que le digo. 
Me siento de brazos cruzados.Soy tan culpable como todos. Odio a toda la gente. Odio no poder hacer más. Odio que siga existiendo gente que se aproveche de la ingenuidad de los demás para quitarles lo poco que tienen. Odio que la gente no pueda confiar en los demás porque viene un cabrón con c mayúscula y le quiebra toda su fe en la raza humana. Y no hay consuelo religioso, moral ni familiar que valga. 
¿Cuántas familias de salvadoreños tienen historias similares o peores?
¿Hasta cuándo?
Nos vamos a la mierda. Todos. 

martes, 16 de julio de 2013

Metáfora final

Caminar frente a la Sociedad Protectora de Animales de El Salvador y darse cuenta que justo a la entrada hay un pequeño perro rodeado de moscas, tirado después de su muerte, para que se pudra entre la basura. 
Darte cuenta que vos, igual que el resto de personas que pasan, solo te tapás la nariz y seguís caminando. Volteás y ves que alguien lanza cartones sobre el perro. No hay que verlo. NO HAY QUE VERLO. 

Las moralejas se sacan solas.

miércoles, 26 de junio de 2013

Pesimismo digital

De vez en cuando la dosis de realidad es demasiada. Como cuando uno lee las crónicas periodísticas ávidas de reconocimiento crítico por su afilada pluma y su profundo conocimiento social, en las que se cuenta con lujo de detalles como los mareros confiesan haber descuartizado a una mujer, o en la que se arma un relato sobre como violaron a una niña de 6 años y después la mataron entre un cafetal cuando regresaba de sus clases, o los reportajes en los que se menciona como una pobre escuela de un cantón alejado de los ruidos de la gran industria salvadoreña, sobrevive gracias al pobre apoyo de los pobres padres de familia. 
Se leen por montones. Semana a semana indignándonos.
Y no, no me molesta leer esos reportajes, ni que los medios tanto impresos como digitales nos muestren la dura realidad a la que se enfrentan cientos de miles de compatriotas. Tampoco me molesta que lo describan a detalle, porque somos adultos los que estamos leyendo todo eso.Lo único que me parece un tanto incongruente es que vivimos en un país en el que hace ya años que no basta con la denuncia. Igual que con la represión. Ni la una ni la otra solucionarán nada.
¿De qué sirve que usted publique que se le parte el corazón porque los niños del cantón más alejado de su ciudad no puede ir a estudiar porque debe cortar café, si es todo lo que hará?
¿De qué sirve que en la noticia de tantos jóvenes asesinados atribuidos a problemas de mara, se ponga a criticar que el gobierno haga dicha atribución, si será una crítica más vacía por que no genera nada?
No me meto con la libertad de nadie de pensar y escribir lo que quiera. Lo que pasa es que me lleno de pesimismo.
Me llena de pesimismo pensar que estoy en la generación de compartir el artículo y hacer que tu pequeño círculo de amigos lo lea y se indigne con vos, y no en el de salir un domingo al pueblito alejado en el que los niños no pueden estudiar, y llevarles cuadernos que reunás con tus amigos. No somos así.
Y ya no basta denunciar. Insisto. No basta. Pero a nadie le importa. Tenemos nuestro propio elefante en el cuarto y seguimos ignorándolo. Y este texto sin gracia no es mejor que los artículos y reportajes que tienen sangre en cada línea, porque igual que ellos no estoy proponiendo soluciones. Y cualquier periodista me puede decir que ellos no son los que deben proponer soluciones, porque se limitan a informar, pero entonces, ¿quién? los políticos, podrán decir, pero todos somos seres políticos. 
Criticar, denunciar, gritar, putear. Ninguna propuesta. Y cuando hay propuestas son desde el hígado. "Quememos a los mareros en el penal", "Aprobemos la pena de muerte", "Córtenles las manos a todos". 
Pero nada importa, ganó la "azulita", hay DT del Real Madrid, nuevo avance de Tal Para Cual, y nueva forma de ordenar Pizza Hut. 
Me odio. Nos odio.

domingo, 16 de junio de 2013

Metáfora 5

Salir de casa y sentir el hedor. El hedor que sube, que crece, que se apodera de la cuadra.
Buscar donde está el hedor, su origen asqueroso. 
Encontrar el cadáver del gato. Seguir mi camino. Encontrar al vecino. El vecino, un par de casas adelante, siente el olor a podrido. Me saluda y me pregunta si vi el partido de Argentina y los 3 goles de Messi.

Hay algo podrido acá. Y a nadie le interesa.

sábado, 8 de junio de 2013

Metáfora 4

"A esos gatos hay que encerrarlos en el canal del agua sucia, y una de dos, o tirarles bocado o echar el muy veneno. No soporto que se estén tomando todos los jardines para vivir ellos y estar ahí echados a diario. Y además apestan. Hay que encerrarlos a todos y matarlos. " Vecino que quiere matar a todos los gatos sin dueño que hay en la colonia donde vivo.

"Si, casi igual que los mareros. Lo único que los gatos no nos hacen nada. Igual démosle bocado." Otro vecino, conversando con el anterior.

Y no sé qué es más peligroso, si el pensamiento de casi elevar a técnica nazi antijudíos la eliminación sistemática de los gatos, o si las personas que lo dicen son personas normales, con las que convivo a diario y que, como dicen en las noticias, no le hacen daño a nadie. 
Lo dicho, la historia de latinoamérica es la historia de su violencia. Y la violencia comienza así.

viernes, 10 de mayo de 2013

Teorema de Mauricio Funes

Una más de las máximas de nuestro presidente, en una entrevista concedida a FOX: 

Funes dijo que ha solicitado a la Cancillería de Venezuela, así como a los servicios de inteligencia, toda la información para que la PNC investigue y pueda corroborar con certeza lo denunciado por Nicolás Maduro:  “No tenemos en  nuestro servicio de inteligencia ninguna información…pero me parece que es (Maduro) una persona seria y que no ha hecho una denuncia solo por hacerla”.
Con la investigación, dijo Funes, esperan saber de la existencia o no de estructuras criminales.
“Si lo menos que puedo hacer responsablemente es investigar, desarticularlas y ponerlas tras la cárcel”, agregó.
“El Salvador tiene un pasado de involucramiento en este tipo de acciones terroristas. Para la cumbre iberoamericana, el presidente Castro iba a ser asesinado por el cubanoamericano (Luis) Posada Carriles. ¿De dónde salió Posada Carriles? De aquí de El Salvador. ¿Quién le logró una cédula de identidad y un pasaporte para que viajara como salvadoreño? Autoridades y funcionarios del partido ARENA que en ese entonces gobernaba el país…Con esos antecedentes algo hay que investigar”, manifestó.
El mandatario añadió que si se tenían estos y otros antecedentes  “algo hay que investigar”.


“Y usted ha escuchado de que si alguien camina como pato, tiene cola de pato y le hace cuack, pato ha de ser”, respondió Funes.
No contábamos con su astucia.

domingo, 5 de mayo de 2013

Ratas

No hace mucho que el presidente Funes dijo en el ENADE aquello de que cuando el barco se hunde, los primeros en saltar son las ratas. Fácil se pueden sacar conclusiones.
1) El barco se está hundiendo.
2) Las ratas estaban con él. Comiendo y tomando decisiones con él.
3) Se necesita una para conocer a otra. (Sigo hablando de las ratas).
4) Las ratas pueden sobrevivir donde sea. Gobierno, empresa privada, etc. (Recordar cuentos de Menéndez Leal y la famosa Peste de Camus.)
5) Javier Bardem tenía razón:

"Mi abuela tenía una isla. Nada muy impresionante. Podías caminar alrededor en una hora. Aun así, para nosotros era un paraíso.
Un verano, la fuimos a visitar... y descubrimos que el lugar esta infestado de ratas. Llegaron en un barco de pesca y se atiborraron de coco.
¿Cómo te deshaces de ratas en una isla?
Mi abuela me enseñó.
Enterramos un barril, con bisagras en la tapa. Le pusimos coco encima, de carnada. Las ratas venían por el coco y caían en el barril. Después de un mes, ya atrapaste a todas las ratas.
¿Pero qué haces entonces? ¿Echas el barril al océano? ¿Lo quemas? No. Simplemente lo dejas ahí. Y les empieza a dar hambre. Y una por una... se empiezan a comer entre ellas... hasta que sólo quedan dos. Las dos sobrevivientes. ¿Y entonces, qué? ¿Las matas? No. Lo agarras y las sueltas en los árboles. Pero ahora ya no comen coco. Sólo comen rata. Cambiaste su naturaleza.
Los dos sobrevivientes, en eso nos ha convertido." — Skyfall.
 
En El Salvador, las ratas no cambian su naturaleza. Solo de bando. 

viernes, 19 de abril de 2013

Revisitar

Revisitar. Saber qué viviste en qué momento. Revisar las fechas, año por año. 
Pensar como pensabas, decir lo que decías.
Recorrer. Regresar. 

Hoy tuve un día normal... normalmente aburrido. Rutina, rutina, rutina.
Luego de un rato de estar cavilando como iba a hacer para mi busqueda de trabajo de hoy, me dije, voy a pasar un rato al ciber, fui y decidi que solo estaría una media hora. Estaba ahi cuando me habla Luis, el revolucionario de mi grupo, que decidió en vista de su incipiente liderazgo, que nos reuniriamos a las cinco de la tarde, y la reunion seria en el ciber. Por eso estoy aqui, a la espera que el venga y pague lo que me va a faltar...

(El día que vi pornografia casi frente a agentes de la PNC).

Este fin de semana ha sido de esos días en que todo me recuerda a una pelicula, esta vez fue una especie de "American Beauty"... Tristemente a lo salvadoreño.."En un tiempo estaré muerto, claro la fecha no la sé con exactitud, y de alguna manera, ya lo estoy". Y no, no estoy triste mientras escribo esto.Solo divago. "Siento que he pasado muchos momentos de mi vida en un coma del que estoy despertando. Y ya es suficiente" 

(El tiempo en que contaba mi lista de errores. Y eso que me comía detalles).

 Por mi culpa, por mi culpa POR MI GRAN CULPA...
(Cuando acepté que a mis 13 años era fan de Hitler).

  "I cannot go with you or ever see you again..."
(Cuando Casablanca me volvió a matar).

"Darse cuenta que uno es un personaje no es algo sencillo. Falta un poco de valor, de ese que le han agregado entre líneas.
Al principio, todo era normal. Yo podía ir de un lado a otro, como la vida prediseñada para todos. Comía lo que tenía que comer, caminaba como debía caminar, era como debía ser. La conciencia de plenitud necesaria para vivir, era lo único que siempre me faltó. Sabía que algo andaba mal."
(Cuando me enteré que realmente no existo).
 
"La indicación dice que debo responder en monosílabos sin hacer movimientos bruscos y siendo sincero."

(Cuando un polígrafo fue el último paso para mi trabajo).

¿Soy el mismo?
¿Somos los mismos?
¿Existimos más?
 


miércoles, 13 de marzo de 2013

Morriña

"Ah, ¿pero sabéis qué?, continuó Álvaro sin hacerle caso, se me ocurre otra palabra, una, una que es la contraria de la otra y, bueno, en realidad no es castellana, es gallega, pero la conocemos todos los españoles, es una palabra bien bonita, escuchad cómo suena, qué graciosa: morriña. Al oír la música de esta palabra, el organillero aplaudió muerto de risa y le pidió a Álvaro que la pronunciara seis veces seguidas, tratando de repetirla y riéndose cada vez que la escuchaba. Repentinamente eufórico, Álvaro explicó que la morriña era una especie de nostalgia por la tierra natal, un sentimiento lejano y triste pero también un poco dulce. Y que ser republicano y español era como la morriña, un sentimiento agridulce, un honor y un lamento. Es una pena con vaivén, de marineros, dijo Álvaro, pero un poco marineros somos todos."

"El viajero del siglo" de Andrés Neuman.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Mea Culpa Nº 22

Es una ley natural. 
Aunque lo intente de la manera más honesta, siempre tengo la culpa.
Que si digo algo para que alguien se sienta bien, lo toma a mal y se siente triste porque no lo dije completo.
Si actúo de forma honesta a mi personalidad, es decir racionalizándolo todo y sumiéndome en un mar de dudas como consecuencia, el problema es mío por haberme abonado a eso de la inseguridad.
Soy como una canción de Calamaro, "insoportablemente cruel". Y no es a propósito, aunque es lo de menos. Las acciones valen tanto como sus consecuencias, y no valen ni la mitad de los pensamientos que las motivan.
Eso es solo la mitad de lo que no me deja vivir. Seguir con la culpa colgándome de los hombros.
Aunque lo piense. Aunque sepa que no es mi culpa, la siento dentro como un alien queriendo salir porque ha terminado de comer lo que llevo por dentro. El alma, si es que creyera en eso.
Y ya no quiero.
Ya es suficiente. 
Me cansé de tener la culpa todo el tiempo, y lo que es peor, de merecer las culpas, y apocalíptico, que sea importante.
Me cansé. Asumo mis culpas y dejo los caminos sin recorrer.

lunes, 3 de diciembre de 2012

¿Por qué odio a la gente?

Yo sé que lo misántropo, por más que me autodenomine, no se me da. Es que no puedo evitar que si me sacan plática, trato de poner mi mejor sonrisa y a poner atención, porque a TODOS nos gusta que nos escuchen. Es el secreto, el misterio peor guardado, de las relaciones humanas. 
Somos lo que somos por las relaciones sociales que entablamos. Y acá puede que esté mintiendo, porque no tengo la verdad absoluta. Tengo la verdad que percibo.
Pero en fin, odio a la gente. No a toda, ni todo el tiempo a la misma, pero los odio. Odio en lo que se convierten de vez en vez.
Odio infinitamente cuando vengo en el transporte de regreso del trabajo y la gente dice comentarios totalmente estúpidos, porque simplemente han tomado la decisión de no informarse. No hay decisión más idiota que la que no se documenta en nada. Los instintos, las emociones, muy fuertes pueden ser, pero informarse valida lo que sea. 
Odio igual, esos momentos en que tenés que soportar en las redes sociales, que la misma gente que decidiste seguir, leer o lo que se diga, decir estupideces de primera categoría porque simplemente les gusta lucirse y piensan que diciéndolas lo hacen. Nada más alejado de la realidad.
Odio, que la gente presuma y presuma de sus conocimientos, sobre todo cuando lo que presumen son cosas que están OBLIGADOS  a saber, ya sea por sus estudios, ya sea por cultura general, etc. Pinche cultura general, como si vivieras tan lejos.
Odio absolutamente que las opiniones de todos traten de ser las definitivas, absolutas o únicas. Lo detesto con lo que cualquiera diría que es el alma.
Odio inconmensurablemente que la gente pretenda. La gente que quiere presumir de sus cosas materiales, de su apariencia, de su intelecto. La gente se ha olvidado de como vivir. Solo pretende.
Odio la gente que se autodenomina: Intelectuales, Random, Astutos, Poetuiteros, Microcuentistas, Escritores, Novelistas de novela rosa, historiadores que solo han leído a Hobsbawn, lingüistas que se cortan las venas por Eco o Wittgenstein. Odio que la gente cite autores para justificar la idea más retorcida que tengan.
Me parece abominable que la gente trate de llevar la contraria solo porque si. Odio que si están hablando todos de fútbol, el que no lo hace los critica y se trata de poner mediante ello, muy por encima de los demás. Si tan brillante sos, no necesitás divulgarlo. La gente lo nota. O quizás no, pero no lo necesitás. Da igual. 
Y entre todas esas cosas, odio eternamente, que de cada característica, tengo un poco. 
Porque nunca vas a poder odiar a alguien que no tenga un poco de tu propia personalidad.
Los odio. 

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Lo importante

Imagínese que el volcán de San Salvador está por hacer erupción y usted tiene que salir huyendo de su casa porque, por esas bonitas jugadas de la vida a las que debería estar acostumbrado por ser salvadoreño, usted vive en las faldas del bendito monstruo que vigila su ciudad.
Imagine ahora que en cadena nacional, el señor presidente llama a evacuación inminente y ordenada (imposible dada la naturaleza salvadoreña), y no hay más remedio que escapar de la casa, para lo cual se da media hora máximo.
Esas cosas suceden. Y quizás deberían suceder más seguido. 
En ese momento te ves rodeado de todas las cosas que pueden o no tener sentido en tu vida. Y debés escapar. Y debés decidir qué te llevarás. Porque no hay tiempo. Debés escapar.
Podés sacar un pequeño maletín y llevar muy pocas cosas con vos.
¿Qué te vas a llevar?

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Hace 11 años, ese recordadísimo 13 de enero de 2001, mi familia se desesperó y entró en pánico en la noche por las constantes réplicas que, en retrospectiva habría sido maravilloso que acabaran con todo lo que luego se volvería este país, por la noche se sentían cada vez peor. 
Recuerdo que por la noche, todas las familias vecinas tomaron la decisión de dormir en semi acampada en el parque de la colonia. Y mi mamá dijo que debíamos tomar lo que consideráramos de valor y llevarlo en una pequeña mochila con nosotros esa noche que dormiríamos fuera.
Yo me llevé mis documentos, mis lentes, un radio, dos libros, y puros recuerdos que al final no me habrían servido de nada. Recuerdos que se podían vender, recuerdos que se podían vivir. Y todo lo que sigo conservando. Recuerdos. 

¿Usted qué se llevará?

miércoles, 31 de octubre de 2012

Los Disfraces

Disfrazarse podría pasar por arte. Sobre todo ahora que cualquier cosa es arte.
No me gusta disfrazarme. Sé que la gente se divierte, y en fin, llegué a la conclusión que si debía hacerlo, me disfrazaría de algo fácil y que no comprometiera mi imagen de amargado.
Mi primera opción dados los lentes y el pelo despeinado, la cara de andar siempre pensando que un mago malvado mató a mis papás, pensé en ser Harry Potter.  Era demasiado trillado y tonto puesto que estoy por pasar a la tercera década.
La segunda opción, y que aún estoy pensando, fue llegar como Sigmund Freud. Me daba la libertad de simplemente ponerme un traje formal, un habano y los lentes, y con eso andar cuestionando a la gente y sus vidas.  Estoy por descartarlo porque debería llevar barba.
La última opción es llegar como Quentin Tarantino en "Reservoir Dogs", acercarme a cada mesa y contarles sobre que trata Like a Virgin. Es el que más estoy pensando.
Siempre decidiendo eso, me puse a pensar que realmente todos usamos un disfraz. La diferencia es ante quien nos disfrazamos y de qué nos disfrazamos.
A veces nos disfrazamos de personas con conciencia. Somos como esa extraña raza que todos llaman "políticos". Creemos que tenemos la razón y tratamos por todos los medios de hacerlo saber y de pasar sobre los que piensan distinto.


Otras veces creemos que somos buenas personas. Nos damos golpes de pecho y pregonamos que leemos la biblia o el libro sagrado de su preferencia, y es como si leyéramos el periódico. Somos parodias de creyentes religiosos. Asumimos que con leer la biblia o cumplir un par de mandamientos bastará. Y nos volvemos mentirosos, hacemos que corran rumores, nos importa más lo propio que lo de los demás. 
Y aún hay otras ocasiones en que decimos a los cuatro vientos que somos personas buenas, y no perdemos la primera oportunidad para contradecirnos. 
Usamos máscaras para todo. Ante todos. 
Usamos una máscara ante nuestros amigos para que sepan solo lo que es necesario que sepan de nosotros. 
Nos disfrazamos de hijos confiables con nuestros padres.
Nos ponemos nuestro mejor traje de estudiante cuando vamos a la escuela, a la universidad, etc. Lo más importante es que la imagen sea creible. La IMAGEN.
Vamos a buscar trabajo, y luego cuando lo obtenemos, vamos al trabajo con esa imagen de personas decentes. Porque NADIE necesita saber la persona que realmente somos. Y todavía tenemos el descaro de decir que somos realmente como proyectamos. Si eso fuera cierto no existirían los secretos. Y todos los tenemos.
Y no queda nada. Nos llevamos la honestidad a la tumba. Lo que queda es lo que la gente pensó que eramos. 
Y los disfraces simplemente se van cambiando.
Ya no sé qué seré mañana. 

jueves, 11 de octubre de 2012

Memorias sísmicas

Desde que recuerdo, he vivido 2 terremotos, o 3 si le incluyen todos la calidad de terremoto al que no cuento.


Recuerdo el 10 de octubre de 1986 porque ese martes, yo estaba en casa viendo televisión mientras mi hermano iba a kinder. Odiaba que no me llevaran. Odiaba que mi hermano se quejara del kinder mientras yo moría por ir y tener mis propios libros y mi propia plastilina. 
Ese martes aprendí que las cosas que eran más fuertes que yo eran innumerables. Aprendí que los televisores que traían su propio mueble hasta con "patas", no eran eternos. Aprendí que mi casa tampoco era eterna. Mucho tiempo después, cuando estuve por última vez en casa, el día del terremoto de 1986, junto a los días de la ofensiva de 1989 y los terremotos del 2001, fueron de los recuerdos más sin sentido que me traje de esa casa.
Cuando fue el terremoto de 1986 yo tenía 3 año y 4 meses. Es de mis recuerdos más viejos. El más viejo, es de mi tercer cumpleaños en que le probé una cerveza a mi papá y me quedé dormido en el pasillo de mi casa.

En enero de 2001 yo era un bachiller en espera a entrar a la universidad. Me sentía como entrando a un mundo que sería mío. Estaba tan desesperado como de pequeño por entrar a clases.
Era un sábado. Mi familia en la azotea porque la ropa se llevaba a secar allá. Yo barría porque estaba aburrido. El temblor comenzó después de las 11 de la mañana. Recuerdo que teníamos a la perrita que nos acompañó por 11 años. Lobita no tenía ni un año cuando fue ese terremoto. Lobita estaba con mi familia en la azotea.
Recuerdo que subí las gradas mientras parecía que el edificio entero se desplomaría. Llegué y el temblor aún no terminaba. Lobita estaba desesperada ladrando al aire. No comprendía nada. Yo si. Abracé a mi mamá que estaba en un ataque de pánico, y le dije que ya iba a pasar. Unos segundos después todo comenzó a normalizarse. Más tarde, las réplicas. Dormimos en la sala con las cosas pequeñas y valiosas en maletines, listos para cualquier emergencia. Nunca se está listo.
Un mes después, tenía charlas de introducción en el auditorio de la Facultad que me recibiría por los próximos casi 8 años, sumados la carrera, tesis y graduación. Eramos cientos los que escuchábamos lo que nos esperaba de la vida universitaria, cuando las lámparas del auditorio se balancearon con fuerza. Los futuros abogados corrían de un lado para otro, sobre las butacas, sobre los pasillos, etc. Nunca se está preparado. Este último es el que personalmente no cuento como terremoto.
Hoy, 11 años después, estoy listo para estar listo para el siguiente terremoto. 
Nunca se está listo.

viernes, 21 de septiembre de 2012

El último juguete





Lo habían llevado a casa como un regalo por el cumpleaños de la hermana mayor. Era de esos regalos que no vendían en cualquier parte. Difícil de encontrar y muy, pero muy demandante de cuidados. 
Dicen que los comenzaron a vender como una respuesta a las necesidades del nuevo siglo. 
Nadie sabe a quien se le ocurrió la brillante idea de venderlos. Eran la mascota más extraña que se había visto en muchísimo tiempo. Incluso había gente protestando por la forma en que se vendían en las calles. Hasta que, claro, las grandes empresas tomaron el control y comenzaron a cercar el mercado y  "ayudaron" a crear regulaciones más claras sobre la venta de la nueva sensación en mascotas.
Los comerciales los mostraban ahí creciendo poco a poco, hasta que te veías en la necesidad de tapar el agujero de la respiración  y comprar uno nuevo. Así eran los de la primera generación, los que fueron creados sin la participación de las empresas más grandes del mundo. Luego los fueron perfeccionando y hubo quienes los conservaban por algunos años gracias a la bondad de la falta de crecimiento. Una vez más, la adaptación se sometía a prueba. A límites insospechados. 
Los primeros días eran los peores. Había que estar pendiente de activar el mecanismo por el cual entraba en la botella el tubo con nutrientes suficientes para mantenerlo por unas horas. Recordaba un poco lo que hace unos 100 años había sido el "tamagotchi". Mascotas virtuales que dependían absolutamente de uno. Ahora, las empresas habían eliminado lo virtual del asunto. Con las nuevas regulaciones sobre genética, crear pequeños seres humanos y dejarlos embotellados hasta que crecieran dentro de la botella era tan sencillo como atrapar grillos. 
Los miniseres, como le gustaba llamarlos a la gente en este hemisferio, no requerían mucho más que un tubo de alimentación, uno que se utilizaba para el aseo diario, tanto como baño como para succionar los desperdicios corporales, que era uno de los elementos que aún faltaba por perfeccionar en el pequeño ser. 
Pronto, las asociaciones civiles protestaron, no por considerar que los miniseres tenían derechos, sino porque creían que eran una estafa para el comprador de buena fe, puesto que no duraban mucho tiempo sin los cuidados necesarios. 
Los gobiernos decidieron retirarlos del mercado. Fue el primer paso para crear el mercado negro de miniseres. Los creaban para el consumo prohibido de gente adinerada que le encantaba coleccionarlos. Los creaban a solicitud de sus futuros dueños. Se decía que los ricos habían llegado a crear colecciones de miles, solo para verlos morir uno por uno y reemplazarlos con otros iguales. 
Los miniseres jamás desaparecerían porque siempre habría gente necesitando más y más gente para divertirse. Para divertirse viéndolos morir de hambre detrás del vidrio. Para hacerlos sufrir a voluntad. Para negarse a escucharlos.  Para quebrar el vidrio. Pocas veces se supo de alguno que logró desarrollar el habla. Los miniseres no tenían memoria o conciencia de más de lo que vivían. En las noticias, el día que los sacaron del mercado, apareció un video del pequeño miniser que rompió el vidrio y gritó "papá" antes de morir de inanición. 
El mundo seguía siendo un nido de malas intenciones. El mundo seguía teniendo a los miniseres. Ahora ya no estaban a la vista. Y muchos eran miniseres. Y no lo sabían.