Mostrando entradas con la etiqueta Capítulo perdido. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Capítulo perdido. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de abril de 2015

8 años

El 4 de abril cumplí 8 años de escribir bazofia y media. Y a veces pienso que gracias a este pedazo de papel falso, he conocido gente valiosa. He conocido también gente valiosa que me ha olvidado. He conocido amigos que jamás pude conocer por otro medio. 
Más de mil entradas después, es fácil decir que no soy el mismo. No sé si soy mejor, pero no soy el mismo. 
Y a veces siento que escribir acá es una burla, un experimento que ni siquiera tiene sentido, pero luego recuerdo, que es la palabra lo que va a quedar flotando, cuando caiga la bomba, cuando llegue el punto final, cuando Godot se asome. Y yo, puede que ya no esté aquí entonces.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Verdad universal

Hablando con el compañero que ha venido de Bulgaria le pregunto que le gusta más sobre El Salvador, y fácil me dice que es el clima. Me cuenta que en esta época del año hay demasiada nieve y frío en Bulgaria. Le respondo que a la gente parece gustarle la nieve, y me dice:
"People always love the things they don't get".
Eso.

martes, 15 de octubre de 2013

Fabular

La parada de buses está sola.
Tengo la enorme suerte de ser el único que espera el bus, cuando lo veo llegar a lo lejos.
Subo y no hay ningún asiento vacío.
El bus no se va porque hay que esperar a que se llene. 
Suben unas 10-12 personas más. Todos ubicados en el lugar que eligen para esperar que un asiento se libere.
4 o 5 personas de las que se subieron mucho después, logran sentarse rápido. Yo termino mi viaje de pie. 
Así como en todo en la vida, nunca significó tan poco haber llegado primero.

domingo, 21 de julio de 2013

DOG

Ayer encontré este cómic.







Y para eso sirven los cómics. 
Con su permiso, voy a abrazar a mi perrita. 

miércoles, 3 de abril de 2013

6

¿Cuántas mentiras se pueden decir en 6 años?
¿Cuántas quejas se pueden escribir en 6 años?

¿Cuántas personas han venido y cuántas se han ido en 6 años?
¿Cuánto ha cambiado el que escribe y cuánto han cambiado los que leen?

¿Qué tan mal escribía entonces y qué tan bien escribo hoy?

¿Qué tanto ha valido la pena escribir aquí durante 6 años?
Lo mismo que vivir.

martes, 12 de febrero de 2013

Capítulo 15 B

Iba en el bus, aburrido y pensando en el trabajo, en la familia, en el pasado, en el futuro que se veía como miles de líneas cruzadas, y ella se sienta junto a él.
Él la ve y recuerda a alguien que conoció hace más de una década. Piensa que si fuera ella, tendría más o menos la misma edad y se vería así.
Pero no es ella. Lo sabe porque la ha seguido viendo y creció muy diferente. Ahora está casada y tiene un hijo. No es ella. Pero ojalá fuera. Aunque a él no se le olvida y sabe que García Márquez tenía razón y él no tiene una segunda oportunidad sobre esta tierra. 
Ella sabe que él la observa y sonríe levemente. Él, mientras tanto, ha preferido no tentar a la suerte y seguir escuchando música con los audífonos cuidadósamente colocados según el correcto "L" y "R". 
Mientras él escucha en el aleatorio una canción que dice que "la excusa más cobarde es culpar al destino", ella le toca el hombre y le comienza a preguntar sobre su destino mientras lo ve fijamente a los ojos, como escrutando el alma. Él da las indicaciones pertinentes y retira la mirada, condenado por la evidencia. 
Ella agradece y siguen como siempre.
Él se anima y saca una pequeña libreta, mal manchada, víctima de los momentos menos indicados para escribir. Anota 6 versos. Uno de ellos dice que el recuerdo nunca basta. Y muchas de esas cosas que se suelen leer en los peores poemas de Machado. 
Termina de escribirlo y la ve como buscando el momento adecuado. Pero sabe que no existen los momentos adecuados. Los momentos solo son eso: momentos. 
Lo dobla y lo pone en la bolsa de la camisa. No sería la primera vez que le toca guardarse un poema con destinataria. 
Voltea de nuevo a la ventana y sigue escuchando su música. Con la verdad en el bolsillo. 
Ella lo vuelve a tocar y le pregunta un detalle más sobre su destino. Él responde.
El debe bajar del bus y sabe que es el último momento. Y el vacío lo obliga.
Le pide permiso para salir del asiento y dirigirse a la salida. Pero antes de salir le pregunta el nombre. Ella sonríe. Se llama  Stephanie. Pregunta por su nombre. Él responde con la seguridad que esa será la única vez que la verá. 
Ella sonríe. Él le entrega el papel y se va. Baja del bus y no se vuelven a ver. 
Esta es la octava vez que desertamos.