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martes, 30 de julio de 2013

Leer

Sobrevivir al estresante viaje diario de cada mañana en la 101 D. Pensar en la poca esperanza del mundo. Saber que dejaste de soñar las cosas grandiosas de hace años. Querer escribir en gerundios. 
Perder la fe y seguir parado viajando junto a esos otros 85 sudorosos salvadoreños madrugadores que decidieron subirse a la modernidad de nuestro sistema de transporte público, porque simplemente no tienen, no tenemos, otra opción.
Logro sentarme, y se me ocurre leer la antología de cuentos de Javier Marías que estoy leyendo, y no paso de la ocurrencia porque siento demasiado sueño. Trato de dormir sentado, como una habilidad que tengo desde hace algunos años, y que estoy mejorando a tal grado que casi puedo dormirme parado en el bus. 
Siento que muero de sueño. Cierro los ojos y cuando los abro estoy unas 3 paradas después. Veo a todos lados y el bus está vacío por primera vez. Algunos asientos reclaman gente que sigue el mismo viaje que yo. 
Y entonces me siento maravillado. En el asiento de adelante un señor lee un libro. En el asiento de al lado una muchacha lee un libro. En otro asiento un señor lee el periódico. Me animo al darme cuenta que a la gente aún le interesa leer.
Y entonces me tomo el tiempo de leer lo que lee cada quien. El señor del periódico está asustadísimo leyendo sobre el conflicto en Siria. Le dice a su vecino de asiento que no entiende porque la gente se mata en todos lados.
La muchacha que lee lleva "El Secreto", y hace pequeños puntos con una pluma roja en alguna que otra frase. 
El otro señor va leyendo un libro que no logro identificar, pero si leo el capítulo: "Como mejorar su actitud". 
Entonces pienso, ¿por qué el salvadoreño lee eso? 
Pienso en lo que deberíamos, lo que necesitamos, lo que tenemos, y lo que queremos leer. Son todas cosas distintas. A veces creo que como parte de nuestra naturaleza nos toca leer libros de superación personal, porque hemos vivido demasiado tiempo enredados en el victimismo. Ensimismados en una sociedad que se hunde día a día. Y los que no se quieren hundir hacen lo que sea por escapar, hasta disfrazarse de élite intelectual. Porque tienen miedo.
Siento que estamos obligados a leer los mismos libros. Los que poco nos van a dejar. Y no, ya no basta simplemente leer en el bus. Importa mucho qué leés. 
Pero los problemas son cíclicos. Vuelvo a pensar que no hay esperanzas. Siento el libro pesándome mucho en el maletín, junto a mi almuerzo. Cierro los ojos, duermo. Quizás sueñe con la libertad, la esperanza, con el fin. Lo que pase primero. 

miércoles, 31 de octubre de 2012

Los Disfraces

Disfrazarse podría pasar por arte. Sobre todo ahora que cualquier cosa es arte.
No me gusta disfrazarme. Sé que la gente se divierte, y en fin, llegué a la conclusión que si debía hacerlo, me disfrazaría de algo fácil y que no comprometiera mi imagen de amargado.
Mi primera opción dados los lentes y el pelo despeinado, la cara de andar siempre pensando que un mago malvado mató a mis papás, pensé en ser Harry Potter.  Era demasiado trillado y tonto puesto que estoy por pasar a la tercera década.
La segunda opción, y que aún estoy pensando, fue llegar como Sigmund Freud. Me daba la libertad de simplemente ponerme un traje formal, un habano y los lentes, y con eso andar cuestionando a la gente y sus vidas.  Estoy por descartarlo porque debería llevar barba.
La última opción es llegar como Quentin Tarantino en "Reservoir Dogs", acercarme a cada mesa y contarles sobre que trata Like a Virgin. Es el que más estoy pensando.
Siempre decidiendo eso, me puse a pensar que realmente todos usamos un disfraz. La diferencia es ante quien nos disfrazamos y de qué nos disfrazamos.
A veces nos disfrazamos de personas con conciencia. Somos como esa extraña raza que todos llaman "políticos". Creemos que tenemos la razón y tratamos por todos los medios de hacerlo saber y de pasar sobre los que piensan distinto.


Otras veces creemos que somos buenas personas. Nos damos golpes de pecho y pregonamos que leemos la biblia o el libro sagrado de su preferencia, y es como si leyéramos el periódico. Somos parodias de creyentes religiosos. Asumimos que con leer la biblia o cumplir un par de mandamientos bastará. Y nos volvemos mentirosos, hacemos que corran rumores, nos importa más lo propio que lo de los demás. 
Y aún hay otras ocasiones en que decimos a los cuatro vientos que somos personas buenas, y no perdemos la primera oportunidad para contradecirnos. 
Usamos máscaras para todo. Ante todos. 
Usamos una máscara ante nuestros amigos para que sepan solo lo que es necesario que sepan de nosotros. 
Nos disfrazamos de hijos confiables con nuestros padres.
Nos ponemos nuestro mejor traje de estudiante cuando vamos a la escuela, a la universidad, etc. Lo más importante es que la imagen sea creible. La IMAGEN.
Vamos a buscar trabajo, y luego cuando lo obtenemos, vamos al trabajo con esa imagen de personas decentes. Porque NADIE necesita saber la persona que realmente somos. Y todavía tenemos el descaro de decir que somos realmente como proyectamos. Si eso fuera cierto no existirían los secretos. Y todos los tenemos.
Y no queda nada. Nos llevamos la honestidad a la tumba. Lo que queda es lo que la gente pensó que eramos. 
Y los disfraces simplemente se van cambiando.
Ya no sé qué seré mañana. 

jueves, 20 de septiembre de 2012

Notas sobre el silencio

El silencio está vivo. Te va matando a diario cada vez que pensás en él.
Uno cree que sabe donde queda el silencio, pero él es más listo. 
Una vez lo tuve en mis manos, lo estrujé, lo maldije y lo empeñé por el valor de un café por la tarde.
Quería escribir sobre el silencio y se me escapó. Porque el silencio es tan puro como el tiempo, y tan suyo como él.
Va viajando solo y se lleva lo que marca el día. 
A veces, es mejor dejarlo vivir. Nadie sabe lo que hace hasta que guarda silencio.
Crear es la mejor forma de matar el silencio, dicen. Pero crear el silencio y dominarlo es tarea excepcional, y traicionera.
Hoy decidí escribir de él, amarrarlo y dejarlo listo para que trabaje para mí. Apenas y me doy cuenta que el amarrado soy yo.

sábado, 7 de enero de 2012

Reloj

El reloj es el sueño.
Estoy acostado y no logro dormirme. Siento que todo se mueve. Está temblando. Algo sucede. Me asusto. Abro los ojos. Estoy seguro que estoy despierto. Estoy sudando helado y respiro rápidamente. Estoy seguro que estoy despierto, pero no lo estoy. Mi hermana entra al cuarto y lanza despectivamente toda mi ropa a mi cama. Dice que debo preparar mi ropa, que no me queda tiempo porque debo irme. Abro los ojos y veo un crucifijo de tamaño mediano. Está quebrado en cinco partes. Sobre mi almohada. Despierto. Veo el reloj de péndulo en mi cuarto. Son las 7:15 de la mañana. Anoto todo y comienzo a sumergirme en la vida real. 

viernes, 30 de septiembre de 2011

Listas

Escribir una lista no es un arte sencillo. La verdad es algo odioso.
Comenzás con algo que querés dejar ir. Puede ser la lista de tus libros favoritos, las razones para no morir, los días que no pensaste en alguien, las mentiras que deseaste decir, etc. La lista de posibles listas es infinita y sus posibilidades renovadoras también.
Cada vez que hacés una lista dejás una parte de tus ideas en ella. Una lista no sirve de nada si no la revisás constantemente para saber si aún cuenta o no.Cuando dejás una lista incompleta es como cuando los relojes comienzan a atrasarse. Al principio no lo notás, y luego, poco a poco, el retraso se vuelve evidente, y la lista va quedando huérfana y vacía. Pero todo eso al final no importa. Todos somos una lista. Por eso siempre he sido adicto a escribir listas. Tengo una lista para todo. Una vez escribí una lista de las 108 cosas que me recordaban a alguien. (Acá va un saludo que no puedo hacer aunque quiera.) Otra vez decidí escribir una lista con 25 cosas sobre mí que muy pocas personas conocen (conocían), y luego una segunda parte, y luego una tercera. Las listas siguen siendo infinitas, aún completas. La paradoja continua.
Las listas son un camino de eterno retorno. Nunca se sabe donde, pero siempre se retorna. Se hace una lista y se llena una parte de la historia. De mi historia, de la historia del mundo, de la historia de la historia. Infinitamente.
Y aquí bien podría haber escrito algo distinto. Pero las listas no me dejan escribir nada. Quiero escribir algo y salta una lista por ahí para escribirse.
La lista no se escribe sola. La lista se hace escribir. Es una obligación. 
Yo soy una lista incomprensible. Lo que haré mañana será parte de una lista, cada día otra lista.
Morir entra en una lista.
Cada número será parte de una lista. Para siempre.

viernes, 6 de mayo de 2011

Protagonista

A veces sueño. La mayoría de las veces.
A veces vivo. No me doy cuenta de la diferencia.
Resulta que siempre me he soñado en diversas circunstancias. Sueño clásicamente que voy cayendo. Nada más aburrido como despertar y saber que seguís ahí, tirado en la cama con la vista al techo.
Luego, recuerdo que siempre he tenido ese sueño recurrente de ir caminando por un callejón mientras siento que alguien me persigue lentamente y no puedo dejar de voltear. Nunca veo a nadie. 
Sueños los he tenido por miles, como todos ustedes. Sueño que beso diferentes mujeres. Ah, se sorprenderían de saber a quienes he llegado a besar en mi sueños. No me da vergüenza, son cosas que suceden. 
Sueño igual con cosas abstractas. Ya he soñado como si estuviese en el video de Puente, el de Cerati, lo recuerdan? En esa parte que se baja del "táxi" improvisado en una cabina de helicóptero. 
Una vez soñé que me caía de una escalera y me levantaba en el mismo punto donde me había caido.
Así, he soñado casi de todo. 
Lo más raro que soñé fue que estaba encerrado en una caja. Y la gente lloraba. Y un gran amigo mío decía: "No te da vergüenza, Raúl? Morir a los 40, sin haber hecho nada de tu vida?" Y jamás se me olvidó.Ese fue mi sueño más raro. Hasta el que les voy a escribir.
Soñé que estaba caminando en una biblioteca. No sé qué libro llevaba en mis manos. Me veía más alto. Llevaba un traje negro con rayas grises.
Pasé frente al mostrador para entregar el libro, hice un ademán como de molestia y salí de ahí.
Al salir, estaban mis amigos afuera y me preguntaron, llamándome por mi nombre, si había encontrado lo que buscaba. Dije: "Nunca voy a terminar de encontrar. Nunca voy a terminar de buscar." Y desperté.
Es el más raro por dos circunstancias.
1. Es la primera vez que me recuerdo soñado en tercera persona. Siempre vivo mis sueños. Este no.
2. En el sueño, yo no era yo. Alguien más era yo. Tardé horas pensando quien era. Ya lo había visto antes.
Y me di cuenta quien era. 
Era uno de esta foto.
Y como en la película, I knew it was you. 
Fredo.
Ignoro cómo fue, pero Raúl en mi sueño era John Cazale. El actor que le dio vida a Fredo en las películas de Coppola sobre la familia Corleone. 
No supe si tenía que ver con sus representaciones de hombre volátil, vulnerable, vacilante y casi inútil. No tenía nada que ver con que fuera el hombre con el record de "todas mis películas fueron nominadas al Oscar de Mejor Película."
Nunca terminaré de entenderlo.
Al menos Al Pacino dijo sobre Cazale que «Una de las cosas que me fascinó de John Cazale... fue que había una tremenda tristeza en él. No se dé donde venía; no me gusta invadir la privacidad de los actores con los que trabajo, o meterme dentro de sus asuntos. Pero, Dios mío, esa tristeza estaba allí, en cada toma de él. Y no solo en esta película, también en El Padrino II.» 
Ahora, nada más sé que si llego a hacer, gracias a la imaginación, que es lo único que me queda, una película sobre mí, John Cazale la protagonizará. Con toda seguridad.

sábado, 30 de abril de 2011

Hay que seguir muriendo

No se puede dejar de morir.
Uno se despierta y pasa lo que tiene que pasar. Sobre todo en este país.
Uno vive y sabe que muere poco a poco, como debe ser.
Y era una semana de muerte.
Uno más que pasa.


Mientras tanto, a seguir muriendo poco a poco y dejar lo que se pueda.
Nada parece tener ni rumbo ni sentido.
Feliz viaje Ernesto Sabato.
"Creo que la esencia de la vida consiste en ser fiel a lo que uno cree su destino".

lunes, 31 de enero de 2011

Naturally



¿Algo más que agregar? u_u
Uno tiene la culpa por ver películas, escuchar canciones y leer libros que le distorsionan la percepción de la realidad.

viernes, 7 de enero de 2011

Empate técnico

Antes que nada, no se supone que tenga importancia alguna lo que voy a expresar, más que como una opinión de alguien SIN utilizar fundamentos técnicos, sin confrontación y sobre todo, sin buscar más que ver las cosas lo más relajadamente posible para mí.
Hace unos días lei este artículo de Mario Zetino en Contracultura, en el cual manifestaba sus diversas opiniones, hasta cierto punto enfrentadas, sobre la literatura de Roque Dalton, y su posición como un referente de la poesía salvadoreña para las últimas generaciones. Dice en su artículo que "Pero cuando lei sus demás libros me decepcioné mucho, porque ya no volví a encontrar poemas logrados. Encontré muchos textos que «pudieron ser» algo mucho mejor, pero que se quedaron en eso: en «hubieran»". Me parece una opinión aceptable, en el entendido que técnicamente tiene conocimientos literarios. Acá aceptamos que su artículo es más que todo un análisis técnico de la obra de Roque Dalton. El problema es que los lectores, que es desde el punto de vista que me expreso acá, quisieramos saber un poco sobre los métodos que lo hacen llegar a la conclusión, y los versos a los que se refiere. Sería didáctico, ilustrativo y genial para el lector. Nos vemos ante la falta de argumentos que se le puedan exhibir al lector, de lo cual adolece el artículo y por lo cual se quejan los amigos del Jute en su respuesta.
Estoy, aunque no totalmente, de acuerdo con el sr. Zetino, puesto que su postura tiene algunas ideas que a mi juicio son correctas; así, por ejemplo, "Sé que este criterio es personal, subjetivo, pero intento aprender a escribir y busco maestros que me ayuden a producir esos efectos, y Roque no me ayuda mucho." Se me hace una opinión correcta en el sentido que es una opinión puramente personal. Nadie se puede casar con lo que diga Mario Zetino sobre la obra de Roque Dalton. Es algo personal.
Cuando dice en el final de su artículo "En «Por qué escribimos» él dijo: «Y vendrán nuevos hombres pidiendo panoramas./ Preguntarán qué fuimos», quiénes les antecedieron. Eso es lo que hizo Roque con la gente de su tiempo: dijo que había que revisar muy seriamente la literatura salvadoreña..." tiene toda la razón. Puedo citar acá, sin problema alguno, la carta escrita por el mismo Roque Dalton, allá por los 60: " ¿Cómo se plantean los poetas salvadoreños el problema de lo nacional y lo universal en la poesía? Viejo tema que no tiene porqué tener siempre las viejas soluciones declamantes y mecánicas."

Hay unas líneas interesantes en el artículo "Él es el poeta que, tal vez por razones históricas, se le ha propuesto a mi generación como el maestro más reciente del país." Creo que eso es hasta cierto punto comprensible, dada la "inmensa" brecha que existe entre la literatura salvadoreña en el ciclo 1980-2000. Podría creerse que estamos ante un renacimiento de la literatura nacional. Lo cierto es que, por mucho que hagamos, nuestro último referente es el mismo Roque Dalton. No es por su mención, o por el premio de Casa de las Américas, supongo que de ser alguien tan insuficiente técnicamente no podría haber escrito algo de la suficiente calidad para ganar dichos premios.
Creo que Roque Dalton merece especial atención como el último gran referente de nuestra poesía, sin restarle mérito a toda la generación que actualmente está redescubriendo, reintrepretando la realidad. Es difícil enfrentarse ante una situación de vanguardia necesaria cuando nos quedamos atascados en los mismos autores, y en la misma manera de ver la realidad. Desde el momento que se busca una manera de expresión como la poesía, es debido a que nuestra tradición cultural ha llegado a un momento de crisis. Roque lo comprendió, y así lo sabemos ahora.
Sabemos que estamos desde hace 20 años en un vacío literario. ¿Quién de mi generación( 1980-1990) leyó algún autor nacional cuando comenzó a interesarse en las letras, que no fueran Roque Dalton, Salarrué y toda esa gama de "vacas sagradas"? No hay una figura que haya encarnado el ideal literario, como lo hicieron ellos. Podría ser que Roque Dalton es la última figura que lo ha hecho. Es ahí donde falla el artículo, al apreciar que es alguien superable y hasta cierto punto sobrevalorado en muchísimos aspectos. Si bien es cierto que no es el poeta perfecto, ni nuestro poeta salvador, ni mucho menos, es cierto también que es IMPRESCINDIBLE en las lecturas de cualquier generación.
En momentos que la experimentación técnica y formal, la búsqueda continua de originalidad, rebasa las categorías históricas de la poesía nacional, debemos tener presente que la obra de Roque Dalton es importante debido a un concepto que utilizaba Lezama Lima: "Poema-libro-obra del autor, todos son fragmentos de un imán."
Es totalmente necesario leerlo. Es imperativo no emularlo. Los autores están para aprender de ellos. Al menos es lo que entiendo.
Roque Dalton es necesario más allá de los redescubrimientos técnicos del uso de las palabras para evitar poemas banales, artesanales y repetibles, dada su tradición retórica y la fortaleza de su discurso. Nunca he dicho que sea el mejor poeta de la historia del país, para ese sitio me gusta más Geoffroy Rivas. Probablemente sus intentos de narrativa son ciertamente deudores de la madurez, intensidad y contradicción bien ejecutada en sus versos. Pero escribía sin tapujos, meticulosamente armando sus planteamientos. Sus poemas estaban justificados en su vida. ¿Hay algún autor actualmente que pueda decir que está haciendo eso al pie de la letra? No. Ni lo puede haber. Los procesos históricos han cambiado y, en nuestro devenir, debemos aceptar la existencia(no tutela) de un cultivo previo de autores que son referentes de nuestra literatura. No creo que pueda dejar de leer a Geoffroy Rivas, Armijo, Kijadurías, y el mismo Roque. Pero más importante que eso resulta respirar, sentir, cuestionar, indagar, protestar, burlarse, protestar, trabajar. Es ahí donde la literatura, la misma poesía de Roque tiene ganada su relevancia. Es lo que se DEBE aprender aunque los tiempos hayan cambiado. No se puede escribir sin ello. Nos guste o no.
Para mí Roque Dalton no es ni un poeta que pudo ser mejor y me quedó debiendo con sus poemarios, ni un prócer o pequeño dios. Igual sé que es necesario leer a García Lorca, Alberti, Maiakowski, César Vallejo, Huidobro, Asturias, para no pretender que conozco de literatura escribiendo malogrados sonetos o intentos de haiku porque me da la regalada gana.
Lea, conozca a Roque como un escritor que asumió su conducta moral, que fundió un imperativo estético más allá, con el imperativo moral. La literatura ha cambiado, las necesidades de expresión también, lo que se quiere expresar no. Hay que romper, ciertamente, la tradición poética, pero hay que conocerla críticamente primero. Y eso no implica, ni tirar sus libros a la basura por estar "impregnados de dulce menosprecio
por su ordinaria falta de tinieblas..."-parafraseando la Oda a la Crítica de Neruda-, ni tampoco enaltecerlo más que a ningún otro autor de nuestra historia literaria.
Roque Dalton es UNO de los autores imprescindibles de nuestra literatura. Lo demás es vivir, leer y escribir.

domingo, 5 de diciembre de 2010

De regreso al Infierno.

"Through me the way into the suffering city,
Through me the way to the eternal pain,
Through me the way that runs among the lost.
Justice urged on my high artificer;
My maker was divine authority,
The highest wisdom, and the primal love.
Before me nothing but eternal things were made,
And I endure eternally.
Abandon every hope, ye who enter here." 


Según el test que tomé gracias al post de Sofi. estoy en el segundo círculo del infierno.

Círculo 2. Los lujuriosos. Es importante darse cuenta de que los primeros círculos (pecados menos graves) son aquellos en los que uno se ha dejado llevar por los instintos, en este caso, por la lujuria en todas sus versiones.

Si usted quiere, puede hacer el test, acá:  http://www.4degreez.com/misc/dante-inferno-test.mv

jueves, 4 de noviembre de 2010

Un Sueño de Terror.

El cuarto óscuro.
Las luces no funcionan y se alcanzan a ver unas pequeñas manchas que brillan en la pared.
Las manchas comienzan a moverse suavemente como si tuvieran vida.
Mi mamá entra con un puntero láser, de los rojos.
"Apuntales a los ojos. Así es que se quedan ciegos y se mueren."
Enfoco el puntero a las pequeñas manchas en la pared.
De pronto veo más claramente. Geckos.
Geckos de brillantes ojos verdes.
Apunto. De repente son cientos de lucecitas verdes brillando en la oscuridad.
Grito.
Despierto.

jueves, 28 de octubre de 2010

Imposibilidades irracionalmente inofensivas.

Yo no te hago versos, no los voy anudando con un hilo invisible para darte un poema.
Yo no te busco palabras dulces, o amargas, o saladas, para dártelas envueltas en la piel de un día lejano.
No te escribo. Te voy dibujando mágicamente lo que quiero decirte, lo coloreo de sol para que lo llevés amarrado en el cabello, como cuando te reís de mis malos chistes, o de mi mala suerte, y tus ojos se vuelven pequeños secretos inescrutables y ajenos. Irremediablemente ajenos.
Apenas acabo mis dibujos y te los doy, llegan a tus ojos y se esfuman.
Te regalo días encapsulados desde siempre, de modo que cuando los necesitás, te tomás uno y es suficiente.
Pero no puedo, no logro, no consigo regalarte vacíos.
Es imposible. 
Los pongo en el hueco de mi mano y cuando estan por entrar en el pequeño cono de papel que te hice, se escapan furiosamente, revoloteando y saliendo en todas direcciones para que nunca los podás colgar de tu cuello para tenerlos siempre listos en caso de necesitar llenar alguno.
Jamás logré tampoco darte alegrías, porque cuando estaba por dártelas, luego de llevarlas durante días creciendo en el bolsillo derecho, la ponía en tus manos y se había vuelto nostalgia.
Por eso ahora ya no te doy nada. Es imposible hasta eso.
Es imposible inventar colores para poder pintar las palabras que nunca lograré anudar en esa aguja dorada que nunca pude ver, que servía para unir tiempos y no días, mundos y no cosas.
Mientras tanto el café sigue caliente, la hoja sigue blanca y el lápiz en mi mano derecha...

sábado, 2 de octubre de 2010

Relación Sospechosa

"In particular, one gentle-mannered girl, whom Williams had undoubtedly designed to murder, gave in evidence that once, when sitting alone with her, he had say, <> To which the confiding girl had replied, << Oh, Mr Williams, if it was anybody else, I should be frigthened. But, as soon as I heard your voice, I should be tranquil."
Thomas de Quincey, On Murder Considered as one of the Fine Arts, Selected Writings, Random House, New York, 1937.

Pienso en Estocolmo.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Sueño Inexplicable

Llueve sin parar. No hay nadie. Es una amplia calle.
Veo desde un extremo y al cruzar la calle hay una botella negra, al parecer de vino.
Mi perspectiva cambia como si fuese cámara. La botella negra en la cuneta se ve cerca. En el suelo, junto a la botella, una moneda.
Fin del sueño.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Patria.

No eran los poco más de 20 mil kilómetros.
Ni eran las filas de muchachas en mini faldas, marchando por las calles del Boulevard, con sus mallitas casi transparentes, mientras de fondo la banda tocaba "Year of the cat", de Al Stewart y a nadie le importaba la canción, sino la del cabello lacio con la falda más corta, que todos los padres intentaban alcanzar con el zoom de sus celulares.
No eran los barriles con dólares y euros que se encuentran enterrados, que probablemente por orden judicial sean destruídos.(Lo que quede).
No eran los que se van del país a morirse en el viaje para tratar de ganar afuera el dinero que no pueden acá.
No eran la cantidad creciente de muertos diarios.
No era la cantidad de críticas que gente importante pudieran hacer al respecto.
No eran sus productos culturales, aún escasos.
No eran las antes "mejores calles de Centro América".
No eran ninguna de esas cosas.
Porque la tierra ya no nos sustenta.
Las familias ya no se aman.
Ninguna libertad nos defiende, y las religiones solonos engañan.
Nuestros hogares queridos son de los bancos, los ríos majestuosos se llenan de mierda a diario, y los cielos de púrpura se ven una vez al mes.
A las nuevas generaciones les importa un carajo saludar con reverencia lo que sea. Ya nada importa en tiempos donde todo lo que se debe hacer es cumplir con caminos antes trazados, obligatoriamente para nuestras vidas. 
No tenemos glorias que el sol pueda vivificar.
Los pueblos no nos respetan y no significamos nada.
Ayer me preguntaron si me sentía orgulloso de ser salvadoreño. Yo respondí: "Honestamente no. Me da igual haber nacido donde sea."  
Minutos después agregué. "La gente de acá si me hace sentir orgulloso."
Es lo único que cuenta. Que a través de toda la basura que nos tocó en suerte, obligada o voluntariamente, la gente hace lo que puede por vivir, o sobrevivir en este pedacito de tierra. 
Por lo demás...

Ya no sé que es la patria.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Sueño Inclasificable

Yo no sé en que momento pitaron y me asomé por la ventana. Desde el tercer piso vi como el microbús seguía emitiendo el horrendo sonido que me despertó. Me vestí rápido y salí con una mochila gigantesca. Cuando bajé habían 4 amigos míos y mucha gente que no conozco. Me dijeron que ibamos tarde al Congreso. Había que ir a tomar el avión. Había dos chicas que parecían ser españolas, por el acento y el físico. Gente con rasgos asiáticos, y mis 4 amigos. Uno de ellos me preguntó si ya tenía lista mi llave para cuando llegaramos al congreso. No supe que responder. Luego otra amiga me dijo: "Me alegra que hayás logrado venir con nosotros. ". Me sonrió. Me dio la llave que se supone debía tener. Era plateada, alargada y con una letra grabada. No pude ver la letra. La puso en mi mano. Luego la apretó y me abrazó. Desperté.


* Quisiera que los sueños tuvieran continuación.

lunes, 16 de agosto de 2010

Mini Paradoja

Te enamorás de una mujer que tiene todo lo que siempre quisiste.
Conocés a esa mujer única y difícilmente repetible.
Y no es ella. Es su gemela.

domingo, 25 de julio de 2010

La verdad, todo es mentira.

Todo.
Las ganas de intentar que todo salga bien.
La intención de ser mejor.
La sonrisa que ando colgada todo el tiempo.
La felicidad consumida en madrugadas escribiendo mentiras.
Todo es mentira.
Hasta los años que pasé esperando que la vida fuera más vida.
Incluso las gotas de tinta que se esparcen y manchan la hoja donde comenzaba a escribir.
Todo era mentira.
Mi gana de salir a medianoche a caminar al parque de la colonia, para recordar que alguna vez me sentí bien.
Y uno trata de escribir y se da cuenta que dice pura pendejada.
Mentira.
Todo es mentira. Yo sé que sigo teniendo 10 años, llego corriendo a la casa para no perderme Heathcliff, sigo oyendo como mi hermana llora la muerte de Selena, y escuchando música en ese radio que NO me robaron en el parqueo de la Escuela de San Francisco en la Juan Pablo II, mientras usaba la mochila café de poste para jugar futbol.
Mentira que tenga 27 años. No se puede tener 27 años así.
Yo sé que no es cierto. Yo sé que aún sigo feliz porque mi papá me explica todo con ejemplos de ferrocarriles, y cada vez que me quiere contar algo saca una de esas revistas alemanas o japonesas que no entiendo un carajo, pero me admiran con sus fotografías de los trenes más modernos.
Yo sé que aún me gusta la niña rubia de trenzas del 4to grado, no puede ser que no sea cierto...
No puede ser.

miércoles, 7 de julio de 2010

Sobre la muerte dicen...



1. Cuando una persona muere, el oído es el ultimo sentido en irse, el primero es usualmente la vista, seguido por el gusto, olfato y tacto.
2. Una cabeza humana permanece consciente por unos 15 a 20 segundos después de ser decapitada.
3. Cada año mueren 100 personas por ahogarse con un bolígrafo.
4. Es mas probable morir por el corcho de una botella que por la picadura de una araña.
5. El funeral de Alejandro Magno habría costado hoy $600 millones ya que se construyó una carretera de Egipto a Babilonia para llevar su cuerpo.
6. Cuando el inventor Thomas Edison murió en 1931, su amigo Henry Ford capturó o guardó su último aliento en una botella.
7. Mas de 2500 personas zurdas mueren cada año por usar productos para personas diestras.
8. El cuerpo ahora tarda más descomponerse que hace un siglo por todos los conservadores que consumimos diariamente.
9. Una llama eterna que yace en la tumba de un cura budista in Nara (Japón) lleva ardiendo 1,130 años.
10. El creador de Star Trek, Gene Roddenberry, fue la primera persona en poner sus cenizas en un cohete y ser enviado al espacio.
11. Kenji Urada, trabajador de una compañía japonesa, se convirtió en el primer hombre en ser asesinado por un robot.

Y sobre todo, que no es lo mismo verla venir que tenerla enfrente. :D

martes, 22 de junio de 2010

Anti Obituario.

Hace un tiempo tenía cierta discusión con un amigo sobre gustos literarios y esas cosas. Suponía mi amigo que mi gusto literario era altamente influenciado por la entrega de los premios más importantes, bayuncadas como el Nobel, Pulitzer o Principe de Asturias. Lo cierto es que la respuesta a esa afirmación es casi tan plena como yo de ambigüedad. Ciertamente, si no hubiese sabido que algunos autores recibieron el premio, nunca los habría podido leer. En algunos casos me llevo la sorpresa de descubrir trabajos que honestamente no me gustan, aunque no sepa nada de eso. Porque francamente no soy crítico ni tengo nada que ver con las ciencias de las letras. No soy un académico. 
Sin embargo, aunque me decepciona que Proust, Joyce, Nabokov, Kafka, Borges, Cortázar, Tolkien y C.S. Lewis nunca hayan recibido el Nobel, también debo aceptar que sin el bendito premio, jamás habría leído a Günter Grass, a John Maxwell Coetzee, y claro, a José Saramago.

La semana pasada la red se llenó de signos de aprecio hacia el fallecido señor portugués. Honestamente si hay algo que puedo respetar en las personas de cualquier oficio, es que valoren la libertad, y la capacidad de transgresión ante las posibilidades tan cortas de creatividad, en la sociedad actual. 
Y valoré como no tienen idea que este señor portugués tuviera el valor de hacer afirmaciones tan llenas de inteligencia, que siempre me parecían tan sencillas, pero de una lucidez espantosa. (Es un cumplido)
Recuerdo que en 2001 cuando entré a la Universidad de El Salvador, decidí leer algunos libros que me parecían interesantes. Ahí a mis 17 años tuve contacto con Rimbaud, Baudelaire o Verlaine, por primera vez.  Por ese tiempo, descubrí que en mi casa en la pila de libros sin leer, tenía copias de algunos de sus libros.  Fue ahí que también me animé a leer a Saramago. 
Lo leí porque en las secciones de cultura, que obligatoriamente leía por culpa de un maestro del 9º Grado que me obligaba a leer el Tres Mil del entonces solo "Latino", así sin el Co., mencionaban una entrevista que tenían con el entonces recien premiado escritor. Era 1998 y aunque usted no lo crea, fue una revelación graciosa para mi, que entonces escribía poesía muy mala ahora está perdida en el viejo cuaderno negro bajo mi cama, cuando leí en la entrevista la frase "Los siguientes veinte años no se dedicó a la literatura. «Sencillamente no tenía algo que decir y cuando no se tiene algo que decir lo mejor es callar»."
Me emocionó saber que si tenía algo que decir sencillamente lo haría. Si no tenía algo que decir, pues a hacer otra cosa. Era libre.
Por eso, cuando encontré en ese 2001 de buenas notas, terremotos, y aún beca, el Evangelio Según Jesucristo, mi primera impresión fue de asombro. Había leído evangelios apócrifos, y tenía una educación salesiana. Pero el libro, contrario a mi idea, no me gustó. Sentía que no era mi estilo. Entonces aún pasaba por la etapa de leer libros de escasa calidad.  Solo recuerdo la polémica con una amiga cuando le dije que según Saramago en esa novela, José era culpable por omisión de la masacre de los niños inocentes. Y ardía Troya al discutir con lo poco que se sabe de Ciencias Jurídicas cuando solo se ha estudiado un año. Aceptémoslo, no se sabe realmente de Derecho, si no se han estudiado al menos hasta el 3er o 4to año. Si piensa lo contrario, se equivoca.
Luego, tomé con duda la lectura de "Todos los nombres". Y comenzó a gustarme. Soy chillón y tenía una buena historia de amor neokafkiano. 
Le di en el 2002 otro chance a mi lectura con él, cuando leí La Caverna, que me gustó a medias, y El Hombre Duplicado que jamás terminé.
A comienzos del 2003 lo encontré. Llegué a la Biblioteca y mientras decidía que libro de él agregaba a mi lista de lectura junto a los Manuales de Derecho Administrativo, en la computadora apareció: "Casi un Objeto". Ese día supe que esa era la parte que tenía que leer. Fue maravilloso. Descubrí que Saramago le daba voz a objetos, que podía hacer lo que quisiera, que no le importaban las academias y le valía suprimir signos. Y me sorprendi. Y sorprendido me maravillé. Y maravillado lo admiré. Y lleno de admiración, aprendí. 
Sus últimas obras como El Viaje del Elefante y Caín, nunca los terminé. Quizás si soy un mal lector.Dan testimonio los 4 o 5 libros sobre la alfombra de mi cuarto. 
Cuando estaba a mitad de mi último año en la Universidad, se le ocurrió a alguien invitar a don José Saramago a este pequeño país. Le dieron el Honoris Causa en la UES, y sobre todo, me encantó la entrevista que le hizo Mauricio Funes. Sin embargo, siempre me impactó una frase que publicaron en La Prensa Gráfica, ilustrada con una foto en la que se le veía pensativo, y resaltaba "Yo ya no sé quien soy". 
Defendía causas perdidas maravillosas. 
Escritor con tendencias políticas zurdas, y ateo.
No queda más que seguirlo leyendo, y sobre todo, aprender.
En conclusión, la diferencia entre Dios y Saramago es que Dios no existe, Saramago existió. 
Sobre el ateísmo de Saramago(con la venia del Dr. Luis Fernández Cuervo, que se la traía contra él), aprendí en términos cortos, esto: