jueves, 1 de septiembre de 2011

Carta número 4

Raúl:
Te extrañará que te escriba hoy. Yo sé, a mí también me extraña. Quizás se me hizo necesario advertirte todo.Yo sé que es un día normal para preocuparse.
A mí no me gusta que luego de tanto tiempo las cosas hayan pasado a este nivel. Lo que no quiero es que llegués a esto. Espero que te llegue a tiempo. Lo normal es que no te escriba. 
Yo sé que en el fondo pensás que todo lo estás haciendo bien. Pero no es así. Al contrario, esas ideas que tenés sobre la vida muy pronto te van a arruinar. Una vez pensé, como vos, que era necesario llegar hasta el final confiando en lo que imaginaba, creyendo que la vida iba a seguir en espiral infinito, llenándose de todo lo que fuera encontrando a su paso. Pensaba que andar con mi libretita de loco, apuntando todo lo que algún día iba a decir, escribir, hacer y pensar, serviría de algo.Entonces, después de todo lo que ha pasado, he llegado a la conclusión que debés borrarlo todo. Ya basta. Tenés que hacer lo que tenés que hacer. No es una simple tautología. Las cosas son claras. Lo primero que tenés que hacer es poner los pies en la tierra. Vos seguís pensando que podés cambiar tantas cosas, que podés hacer tantas cosas. No pensés más, hacelas.

Te acordarás luego como perdiste años amarrándote a todo lo que te obligaba a pensar y no a vivir. Te acordarás de todas aquellas veces que balanceaste tu vida a punta de recuerdos que, aunque necesarios, deben ser solo eso, recuerdos. Para eso tenés tu pequeño hipopótamo de cristal, para que lo pongás sobre tus recuerdos y no se escapen. Los vas a ver cuando sea necesario. Pero no los veás a diario. Jamás un recuerdo te servirá para armar tu vida. Entendé de una vez por todas que la razón de seguir está adelante, nunca atrás. Seguís pensando que te van a dar la solución para todo lo que pensás. No es cierto. Me costó muchísimo llegar a esa conclusión, pero no quiero tardar tanto. Quiero que lo sepás ya. Que veás que es innecesario llenarte de palabras sin cara que jamás vas a decir, escribir o, lo que es peor, olvidar.  Tenés palabras para decir lo que sentís y pensás. Usá esas palabras. Usalas rápido. Las palabras son unas perras. De pronto tenés una y es justo lo que querés decir. Aprovechalas. Pero no te pongás a pensarlo demasiado.

¿Sentís que no estás haciendo nada? No seas idiota. Vos sabés que parecerá que sos un bueno para nada, un tipo presumido o un caso perdido, todo depende de como amanecés, pero lo cierto es que aunque no sepás para qué hacés lo que hacés, de algo vale. Importa que sigás lo que hacés. No importan los motivos. ¿Quiere motivos la muerte para llevarte? ¿Quiere motivos el verde para ser verde? ¿Quiere motivos el vacío para llamarse así? Nadie necesita motivos. Esa mentira te la han vendido tanto como al mundo. No necesitás un motivo. Necesitás acción. Y la necesitás ya.
Hacé. Viví, escribí, trabajá, equivocate, engañate, caete, levantate, mentí, pensá, actuá. No necesitás motivos. 
Suficiente ha pasado. Dejá la vida seguir, hacé lo que tenés que hacer con la tuya. Mañana será tarde para todas esas cosas que no hiciste ayer. 
No te diré que cumplás las promesas que te hiciste. Te diré que no vale la pena prometerte nada. No pensés demasiado las cosas. En el fondo siempre sabés lo que tenés que hacer. Ahora podés leer esto y botarlo. Suficiente es con que le hayás dado una lectura. Suficiente.
Pensá lo que te dije. Si lo hacés, no habrá necesidad ahora de enviarte esto.

Raúl.

3 Manchas en la pared:

Mariocopinol dijo...

Interesante

Proiectus dijo...

Siempre me han cautivado los espejos literarios.
Un saludo.

Dafne dijo...

Me ha encantado!! es que has plasmado palabras que me he dicho a mi misma... suelo tener un soliloquio continuo en le que me digo cosas como estas pero nunca tengo la fuerza suficiente para plazmarlas en papel.

Gracias por hacerlo.