Muchos han escrito alguna vez poesía y la han vestido de algún modo con métrica o rima, lo cuál no es malo ni por ello debe considerarse snob o mucho menos. Lo cierto es que en estos tiempos escribir poesía está recubierto de un mantra, "vivirla". Equivalente a desnudar lo que se supone que se siente. No es supuesto, se siente. O supuestamente hay que suponer que se siente- como usted prefiera- en el momento que se sienta.
¿Y Raúl Marín qué sabe de poesía? Nada. Pero le gusta. La lee con paciencia. Le duele. La goza. La siente estrujandole el alma poco a poco.
Lo poco que sé es que durante generaciones, cada poeta ha maquillado su obra de belleza, rima y métrica. Y despues de un tiempo se le ha desnudado, reflejando aún más beleza, al despojarla de dichas cualidades. Así, nació el verso libre y por tanto sus invenciones, figuras, y circusntancias que en lugar de hacer la poesía más fácil, la hicieron mucho más dificil. Había que pensar bien como decir lo que se quería decir. Lo que se siente ya se puede decir como se siente.
Un dibujante entiende esto a la perfección, un desnudo total requiere condiciones escasas y dificiles para lograr lo mismo que un dibujo con ropajes y otras ideas.
Es más difícil leer y escribir el verso libre como diría Borges: " Como todo poeta joven, yo creí alguna vez que el verso libre era más fácil que el verso regular; ahora sé que es más arduo y que requiere la íntima convicción de ciertas páginas de Carl Sandburg y su padre Withman.".
Y hay tanto verso libre de pavorosa calidad que a veces a uno le recuerdan esa máxima que "el que sabe lo hace fiesta". Como no les cuesta hacerlo, lo hacen con facilidad pasmosa, ofensiva y bella al mismo tiempo.
Y aparece poesía que no quiere ser llamada así.
Octavio Paz dice: " Una vez me llamaron poeta materialista./ Y yo me sorprendí: nunca había pensado/ que quisiesen darme este o cual nombre/ ni siquiera soy poeta"
Nicanor Parra por su parte, escribió su propia anti poesía, y quien sabe si lo hizo en broma o no, así es alguien que se vuelve anárquico de a poquitos. (Vale a los Jutes). Pero en su poema "La montaña rusa", dice"Durante medio siglo/ la poesía fue/ el paraíso del tonto solemne./ Hasta que vine yo/ y me instalé con mi montaña rusa./ Suban, si les parece./ Claro que yo no respondo si bajan/ echando sangre por boca y narices. Con Parra nunca se sabe. Porque si se quiere averiguar en qué parte de Chile nació, les dirá: Neruda nació en Parral/ pero Parra no nació en Nerudal." Bonito, no?
Se levanta la sesión. Y entonces la pelota antipoética la recogen muchos. Así Mario Benedetti, celebrado porque tiene el “nihil obstat” de los jerarcas cubanos, o nuestro Roque Dalton que advierte que la tristeza da tos/ y si te descuidas un poco, cariño,/ la vida se te vuelve una jornada de Anita la huerfanita/ un solo llanto entre gordos.
La antipoesía se apoya en el humorismo pero lo malo es que no casa demasiado con el marxismo revolucionario. Parra mandó al carajo, ya hace años, a los camaradas para tirar rumbo por una especie de anarquismo. Con Roque, tristemente, fue al revés. Su humor ya era sospechoso cuando escribía que el comunismo al final será una aspirina del tamaño del sol, o cuando en su poema Revisionismo, aludiendo al lema comunista “la religión es el opio del pueblo”, se atrevió a escribir: No siempre/ porque,/ por ejemplo,/ en Macao,/ el opio/ es el opio del pueblo.
En todo caso, yo me quedo con ese antipoema de Parra que debe gustarle mucho a gente harta de campañas electorales: La izquierda y la derecha unidas,/jamás serán vencidas.
El Juego del Ángel
Hace 9 meses