sábado, 13 de noviembre de 2010

Confesión Obvia.

Nunca salgo de casa sin mi DUI.
Siempre me siento seguro de llevar en el bolsillo de mi camisa el DUI.
Nunca llevo en mi billetera el DUI.
Siempre que salgo de casa siento que podría ser útil llevar mi DUI.
Siempre siento que necesariamente un carro me arrastrará durante unos 5 minutos y me dejará además de irreconocible, sin vida. Luego llegará la policía y a la hora de saber el nombre que aparecerá en el 4 visión de las 9 de la noche, necesitarán ver el DUI.
O mejor, me encontraré con mareros que han tenido un mal día, o demasiado bueno, cualquiera de las dos, y a la hora de asaltarme, o solo porque no los vi a los ojos, me den 3 disparos en el pecho y quede muerto. Mi DUI estará intacto, aunque manchado de sangre lo suficiente como para dar mi nombre.
Quién sabe, podría salir en la colonia y enojarme con algún vecino por cualquier trivialidad, me mataría fácil, porque no pondría resistencia alguna, y mi DUI otra vez serviría.
Sin mi DUI no existo.
¿Dónde puse mi DUI?

4 Manchas en la pared:

Alberto dijo...

Jeje, caray, que familiar me suena esto

Annemarie dijo...

¡Oh, Dios! ¡Cuídese de no existir!

Sofi dijo...

Una vez perdí el mio.... lo busqué como loca hasta que me dí por vencida y fuí a pagar $10 para sacarlo. Esa misma tarde que lo saqué, llegué a mi casa y encontré mi DUI "extraviado" en una cartera.

Shit happens ;)

Anónimo dijo...

en si... :/ este es copia de la anécdota del sobre :/