Es la medianoche. Debería estar dormido; Mañana es mi día libre y me vale.
Mayo es Roque y Roque es Mayo como dice un señor muy brillante por ahí. Y debí postear sobre Roque.
Dejaré que la parafernalia disminuya, que mayo agonice quizás, y postearé al respecto.
Mayo también es aniversario, el onceavo de Sinatra, el viejo de Hoboken de los ojos azules. Un ídolo. Y debería postear al respecto también. Pero el aniversario es el 15. Puede esperar. Even heaven can wait...
Y el domingo la gente normal celebró el único día en el que se siente con la obligación de felicitar a sus respectivas progenitoras por el hecho de haberles traído al mundo. A la postre no es más que hipocresía. Aún cualquiera sabe que los hijos hacen eso por compromiso. Amo a mi Mamá, y no es por ser perfecta, yo sé que es una persona con errores, y ese es el punto. Yo la quiero todo el año, y si siento la necesidad de abrazarla lo hago. Y si la quiero besar, la beso y le digo cuanto la quiero. Soy normal a veces.
Pero a veces...
A veces cae una tormenta del tipo que usted quiera, y el mismo día que le dicen que por problemas en el departamento de contabilidad los dos pagos quincenales se convertirán en un pago mensual y que por lo tanto tendrá que conformarse con comer aire y teletransportarse al trabajo, ese preciso día uno decide bajarse de la 101-D mientras una fuerte tormenta cae, y se termina empapado, con el poco dinero que le queda en forma de billete, mojado. El Ipod se apaga, ya no suena más Walking around de Neruda recitado por Los Miserables. Los lentes se mojan. Uno, por problemas de astigmatismo en un ojo y miopía en el otro, no consigue ver con peculiar precisión. Guardé mis lentes totalmente mojados, en mi bolsillo también mojado. Capté mis problemas de visión rápido, en el justo momento que crucé la calle y no vi la Range Rover que falló en la loable labor de matarme. Luego fue un jeep que casi me mata y hubiera querido que fuese negro, y que vivás en culpa. (Rajá...)
Como ya me había mojado, caminé hasta casa y comencé a sentir que el aire me faltaba, que la vista se me nublaba, y que el corazón latía demasiado rápido.
Llegué a casa y ni siquiera el teléfono funcionaba. Requirió minutos de una secadora para volver a la vida.
Y fui feliz. Un poco. Porque cuando uno no está del todo sano, ni mucho menos cuerdo, mientras siente todo lo que describí arriba, recuerda cosas que no tienen nada que ver con esa situación.
Recordar sin versos de Machado, al cobrador con su camisa negra y en ella la frase "Bodas de Sangre" una obra de Federico García Lorca...
Y recordar también a la anciana que en el banco el sábado espero a que me tocara a mi, me eligió para pasar a la caja cuando me tocaba. La señora dejó pasar a 8 personas hasta pasar en mi turno. Le dijo a la cajera, "estaba esperando a pasar en el turno de alguien que no se enojara". Yo me molesté...
Y es entonces que valen pepino los prejuicios cognitivos y por un instante se sienten ganas de morir, y se siente la felicidad deno encontrarse en un mal verso, ni manchar una linda anécdota contándola.
Y me vale no burlarme de mi país, ni granjearme el aprecio y la lisonja de las masas.
Y entonces, mojado, aturdido y con el respirar cansado, y los zapatos con sus sonido de chapoteo, la noche llorona como verso de Rimbaud o cuadro de Amadio-el famoso Bragolín- y sus cuadros malditos, recuerdo bien las veces de los parques, las veces que lloráste y me quedé con vos mientras acababás de llorar. Y me siento mejor, puesto que para vos siempre será razón de orgullo lo fuerte que sos, cuando te he visto hecho una piltrafa. Yo no ando negando lo que soy. Ni me publicíto con ello. Digo como estoy. Y acá en esta parte del mundo, la gente cambia...
Por el momento ignoreme. Lo más probable es que estoy loco...
El Juego del Ángel
Hace 10 meses