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lunes, 8 de agosto de 2011

Reglas básicas

Para sobrevivir en estos días debería:

1) Nunca pedir más de lo que uno está dispuesto a dar.

2) Nunca pedir nada a nadie.

3) Nunca esperar nada de nadie.

4) Aprender a vivir solo.

5) Elegir alguna de las 4 reglas anteriores. El uso de las 4 es fatal.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Mi Pueblo. (I)

La expresión Pueblo Potemkin se debe al mariscal duque Grigori Alexandrovich Potemkin (1739-1791) para designar aldeas, pueblos, villas inexistentes en Crimea.
Algo se define como Pueblo de Potemkin cuando se quiere describir una cosa muy bien presentada para disimular su desastroso estado real. A primera vista parece muy bien acabado y deja a todos impresionados, sin embargo le falta la substancia principal. Es más común la forma plural pueblos Potemkin.

Según una leyenda moderna, en 1787 antes de una visita de su soberana la zarina Catalina II de Rusia, la Grande, Potemkin, el favorito, hizo edificar bastidores/fachadas pintadas a lo largo de la ruta de visita de Catalina la Grande, para presentar pueblos idílicos en la recién conquistada Crimea, pero para encubrir la verdadera situación catastrófica de la región. Esta leyenda fue dada a conocer en la corte por parte de los adversarios de Potemkin, que le envidiaban su buena relación con la zarina.
Potemkin mostraba desde lo alto de una colina a la zarina una aldea de nueva construcción en la que supuestamente vivía gente. El pueblo visto desde cierta distancia tenía un aspecto idílico e impecable. El verlo desde la lejanía se hacía para que la zarina no se mezclara con la gente o también por cuestiones de seguridad. La realidad era que el supuesto pueblo no era más que un bastidor (como los que se emplean en la filmación de muchas películas), nada se había hecho para las gentes del pueblo, que además vivían en la más completa miseria. Así pues, durante la visita de Catalina la Grande, visitaron varios de estos pueblos de ficción y que además siempre era el mismo, pues al terminar la visita el pueblo ficticio era desmontado y se volvía a montar en otro emplazamiento distinto que sería visitado después.
La zarina regresó engañada y convencida de que se estaban haciendo políticas correctas para llevar bienestar a su pueblo.


(Tomado de la Wikipedia. Aunque no me guste usarla.)

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Muerte Nº 2

Yo quisiera morir un poco como la gente normal.
A veces, casi siempre una vez al año, me muero.
Pero me muero de formas aburridas.
Lo que nunca se me quitará, es esa gana de morirme como la gente famosa, la que sale en los periódicos, irónicamente sin importar la manera de morir.
A veces he pensado que esa es la manera perfecta de morir. Es necesario vestirse de persona gris durante un tiempo para morir estrictamente como se debe.
He visto como la gente suele ser normal toda su vida, morir de la manera que sea, y ser sufrida como si nunca debiera haber muerto.
Eso quiero.
Quiero que repentinamente un día venga a eso de las 5 de la tarde, cruce donde siempre y el semáforo me deje con escasos segundos de ventaja frente a un Seat rojo sin control que me deje tirado y sin poder pensar nada en esos eternos segundos previos a la perdida total de conciencia. 
Luego de eso vendría lo paradójica e irónicamente divertido.
En unos minutos el barullo llamaría la atención de los vecinos, las sirenas sonarían y desde luego los tipos que se conducían en el Seat rojo se "darían a la fuga". 
En mi billetera negra encontrarían junto a las tarjetas de mis amigos, el recorte del periódico del 27 de junio del 2006 donde dice mi horóscopo y el clásico "Si usted nació hoy, usted es..." que conservo porque me causa gracia. Junto a la foto de mi papá, la de mi hermano, y detrás de esa última, un papel doblado con "Balada de la Nostalgia Inseparable" de Rafael Alberti. Y claro, mis documentos. Mi tarjeta del ISSS, mi cosa esa de la AFP que nunca me ha servido para nada, y mi copia del DUI. No llevo el original. 
Le llamarán a mi mamá y correrá desesperada a verme. Tan pronto como llegue, las miradas de los de la ambulancia le delatarán que ya no hay nada que hacer. Romperá en llanto y pronto olvidará las veces que la hice sufrir con mis llegadas tarde. Olvidará con suma facilidad que tengo exacto un año de desempleado formal. 
Se obviará mi mal caracter y mi manía de andar ordenando todo el desorden justo y necesario de la casa.
Mi hermana recordará nuestras bromas internas, los apodos cariñosos que sólo nosotros sabemos, y abrazará el koala de felpa que le regalé hace años.
Mis amigos pensarán raramente que morí de una manera muy tonta. Dirán que no se esperaban que por cruzar una calle me fuera a morir. Algunos hasta bromearán cuando recuerden que siempre hablé de morir joven. La gente que conozco siempre recordará alguna anécdota boba y graciosa sobre mi.
Aquellos amigos que conozco desde hace más de 10 años dirán que nunca fui perfecto, pero que siempre me quisieron, que era mi manera de ser y me aceptaban así, pero recordarán ineludiblemente los buenos momentos que compartimos.
Los amigos que conocí en los últimos 3-4 años dirán que siempre estaba bromeando y riendo. 
La gente que me odia dirá con un gesto ambiguo en el rostro que aunque yo era un rotundo pendejo, había cierta cualidad que no les caía mal de mí, y que mal que bien, me recordarán.
Los hay aquellos que al enterarse dirán: "A mi me vale. Ese ni amigo mío era." Y cuando esté en presencia únicamente de su sombra se acordará de una vez que tomamos jugo, de una vez que reímos como locos mientras les hacía las onomatopeyas que disfrutaban. 
De pronto todo pasará al olvido.
Moriré y mi caracter odioso, mi manía de corregir en los demás lo que no hago en mi persona, pasará a segundo plano.
De repente aun aquellos que odiaban lo que yo hacía, por los motivos que fueran, dirán que después de todo no era tan malo.
Moriré y no habrá problema en dejar a un lado las bromas pesadas que solía gastar. No será necesario pensar en las veces que les grité a mis amigos. Ni siquiera las veces que abusé de su confianza o los critiqué por las razones que hayan sido.
Todos me verán en la tierra fresca ese día y sonreirán pensando lo buena onda que era. Los chistes, las risas, las voces que podía hacer. Se abrazarán y se contarán anécdotas. Y no se necesitará nada más.
Porque siempre que morimos es para eso, para hacer que se nos olvide los defectos. Nadie quiere recordar sus defectos. 
De nadie se recuerdan sus defectos.
Siempre recordamos lo mejor de todo el que muere. ¿Para qué recordar?
 De mi no se preocupe. Usted recuerde que leyó y que alguna vez le dieron ganas de reírse. Igual yo quiero ser el mismo ahora que cuando muera. Y que luego de incinerado, enterrado, quemado con ácido o lo que sea que hagan con mi cuerpo, siempre se piense en mi como el tipo normal que vivió. Quiero que se diga que era un cabrón odioso, que siempre andaba con una mirada pesada, que cuando me reía de la gente lo hacía en su cara, que bromeaba con mis amigos sobre las cosas que les dolían, que muchas veces me negué a hacer un favor solo porque no tenía ganas, que siempre insistí en saber más que muchas personas, aunque solo lo hiciera para mostrar mi falsa seguridad, para obviar que siempre viví asustado del mundo, que siempre pensé que nada de lo que hacía tenía sentido alguno. Nunca fui perfecto, ni busqué serlo.
"Me voy a mi casa, a tener un infarto."

Y ya, disculpe, este tipo de cosas suceden cuando uno se pone a pensar como sería el mundo sin uno, ejercicio en el cual me he enfrascado desde hace unos días, gracias a los noticieros de este surreal país.

jueves, 27 de mayo de 2010

La Fábula


 
Alfredo: Te contaré una historia. Sólo para ti, Toto. Sentémonos. ¡Dios Mío!
Hubo una vez un rey que dio una fiesta. Las más hermosas princesas asistieron. Un soldado de la guardia real vio pasar a la hija de rey. Era la más adorable, e inmediatamente el soldado se enamoró. Pero, ¿qué era un simple soldado al lado de la hija de un rey? Un día el soldado se las arregló para verla y le dijo que ya no podía vivir sin ella. La princesa quedó tan impactada por la profundidad de sus sentimientos que le dijo: "Si puedes esperar por 100 días con sus noches bajo mi balcón yo seré tuya". Dicho esto, el soldado salió y esperó un día, dos... luego diez, veinte. Cada noche la princesa lo buscaba y allí estaba él, sin moverse. Siempre allí, lloviera o relampagueara. Las aves se posaban en su cabeza, las abejas lo aguijoneaban, pero él no se movía. Después de 90 noches, se veía seco y pálido. Brotaron lágrimas de sus ojos. No pudo detenerlas. No tuvo ni siquiera fuerzas para dormir. Y todo ese tiempo, la princesa lo observaba. Cuando la nonagésima novena noche llegó... el soldado se levantó, tomó su silla, y se marchó..
Toto: ¿Qué? ¿Justo al final?

Alfredo: Justo al final, Toto. No me preguntés qué significa, no lo sé. Si logras descrifrarlo, me lo dices.

[Pocos años después, Toto ha aprendido un poco más sobre la vida y presenta su interpretación sobre el final de la historia.]
Toto: ¿Recuerdas la historia del soldado y la princesa? Ahora entiendo por qué el soldado se fue justo al final. Una noche más y la princesa hubiera sido suya. Pero no había manera que ella pudiera mantener su promesa. Y eso hubiera sido demasiado cruel. Lo hubiera matado. De esta forma, al menos durante 99 noches, él vivía con la ilusión de que ella estaba allí, esperando por él.

Alfredo: Haz como el soldado, Toto. Vete.
 (Tomado de le preciosa obra de Giuseppe Tornattore "Cinema Paradiso")

domingo, 11 de abril de 2010

Un final.

-No puede sobrevivir así. Mis manos están cansadas, mis pies inflamados. Y mi corazón... Mi corazón es arrancado del pecho. No. Miento. Mi corazón es empujado hasta el fondo, haciéndolo pequeño, como si se fuese a volver polvo dentro.

- Pero podemos seguir. Hay que tener fe. Yo te amo.

- ¿De que sirve tu amor si ya no me queda nada en que creer?

- ¿Qué hago?

- Tomá mi arma. Matáme.

Fritz tomó el arma de Ilse y la vio rogándole terminar con su vida. Tomó el arma, apunto. Una sola bala en el pecho y ella cayó sobre los cadáveres que habían en el piso.
Desesperado, apuntó a la sien. Uno más.

domingo, 28 de marzo de 2010

Sobre ser y estar (o no) leyendo a Neruda



AL PIE DESDE SU NIÑO (Pablo Neruda) EL pie del niño aún no sabe que es pie,
y quiere ser mariposa o manzana.

Pero luego los vidrios y las piedras,
las calles, las escaleras,
y los caminos de la tierra dura
van enseñando al pie que no puede volar,
que no puede ser fruto redondo en una rama.
El pie del niño entonces
fue derrotado, cayó
en la batalla,
fue prisionero,
condenado a vivir en un zapato.

Poco a poco sin luz
fue conociendo el mundo a su manera,
sin conocer el otro pie, encerrado,
explorando la vida como un ciego.

Aquellas suaves uñas
de cuarzo, de racimo,
se endurecieron, se mudaron
en opaca substancia, en cuerno duro,
y los pequeños pétalos del niño
se aplastaron, se desequilibraron,
tomaron formas de reptil sin ojos,
cabezas triangulares de gusano.
Y luego encallecieron,
se cubrieron
con mínimos volcanes de la muerte,
inaceptables endurecimientos.

Pero este ciego anduvo
sin tregua, sin parar
hora tras hora,
el pie y el otro pie,
ahora de hombre
o de mujer,
arriba,
abajo,
por los campos, las minas,
los almacenes y los ministerios,
atrás,
afuera, adentro,
adelante,
este pie trabajó con su zapato,
apenas tuvo tiempo
de estar desnudo en el amor o el sueño,
caminó, caminaron
hasta que el hombre entero se detuvo.

Y entonces a la tierra
bajó y no supo nada,
porque allí todo y todo estaba oscuro,
no supo que había dejado de ser pie,
si lo enterraban para que volara
o para que pudiera
ser manzana.


Y quizás... eso.

sábado, 20 de febrero de 2010

Lo que uno ve y copia mientras le sangra la nariz

Nick: They're talking about sending me home. To what? A life where I'll continually drive away anyone who might for a second care about me?
Dr. Gregory House: Those are the breaks.

sábado, 16 de enero de 2010

Última Carta

Querida Hada :
Ya sé que no sos mi "querida Hada", y también sé que nunca te gustó que mencionara tu nombre en lo que escribía con tanta soltura, aunque todo ello tuviera algo que ver con vos.
Escribir que me faltaba algo, que lo buscaba en la sombra, en la luz, y ese algo siempre llegaba a ser vos.
Y ahora que escribo estas líneas, sin esperar que las leas, ni necesitar nada más que escribirlas, quizá lo hago sin el rigor necesario de las palabras que salían cuando te veía a los ojos, cuando tu boca era el último refugio que buscaba y el mundo parecía importarme un carajo. Quizá todo eso ya no existe.

Te he escrito ya un par de veces acá, pero siempre tuve el cuidado de no mencionar tu nombre, porque no era necesario. Vos sabés mejor que nadie que mi juego se transformaba. Vos sabés que cuando nos conocimos, el juego era el ir y venir, el paseo irreconocible y hermoso, la belleza esperando agazapada en la oscuridad, para cuando decidieramos entrar y reconocerla, y que dios nos libre de encontrarnos en la oscuridad...
Pero también te diste cuenta que por muy juego que fuera, tenía sus reglas. Unas reglas sembradas desde el principio de todos lo juegos. Y las reglas son siempre serias. Andá y decíle al niño que sale primero en las carreras que rompió las reglas y los demás se le van encima.
Y fue entonces que llegaron las reglas, y el juego se volvió extraño. Ahora vos sabés como sentí los días pasar. Al menos imaginá cuando te encontraba y como las casualidades comenzaban a seguir reglas invisibles, a morir sucediendo, a matar papeles escritos por las reglas, o por el mismo juego.
Ahora quisiera poder decirte simplemente que si te vas "no sea muy lejos, ni por mucho tiempo". Pero te fuiste ya, y la recaída clavada en los huesos no deja mentir.
Quisiera decirte que es algo sumamente planeado, meticulósamente hasta en los detalles, como quien dobla una página en cuatro, y sabe que al cortarla saldrán las mismas cuatro partes, uniformes. Pero no es cierto. No se planea andar por la vida haciendo el ejercicio de no saber ni de donde se viene, ni hacia donde se va. Ejercicio por demás delusor...
Y no Hada, ya por estos días no quiero pensar más en francés como siempre quisíste, ni tocar el piano magistralmente, como siempre soñaste.
El juego cambió de nuevo.
Para mi ahora el juego es la libertad. Al parecer lo comprendí muy tarde, cuando ya la libertad es absurda, inútil y cada día menos libre.
El juego a la libertad es mortal y lo sabés. Así, la vez que te dije que era sorprendente como "Hada" provenía de "hado", y esto a su vez del término "fatum" cuyo significado era "destino", vos sonreíste leyendolo en un mirador, como quien no comprende lo enético del destino.
Pero el tiempo sigue y el juego también. Probablemente cuando llegués a estas líneas-si lo leíste-habrás entendido que la esperanza, la fe y esas ideas, son circunstancias demasiado peligrosas para alguien que vive con un libro premarcado en su vida, yendo y viniendo en la vida; y mucho más letal para alguien que juega a la libertad. Por eso decido seguir jugando y esperar el momento preciso y fatal.
Descubrir donde está la regla final y única de este juego, esa que, por el momento ignoro convenientemente.
Es gracioso como esto coincide con la fecha que ahora se festaja ilusoriamente; Pero no quiero escribir al respecto, aún con tu amor por las discusiones ideológicas, como cuando dijíste que el Marxismo Búlgaro estaba incompleto, y te repliqué que el mismo Marxismo era imposible e inviable actualmente, por leyes y práxis. Recuerdo bien como Gramsci y Marcussé nos llevaron a tanta discusión, y el Anarquismo individualista, y los rusos, mientras escuchabas la música que te ponía feliz. Y "yo sé que la sonrisa que se dibuja en tu cara, tiene que ver con la brisa que abanica tu mirada". Te acordarás ahora de "Les Deux Pianos" de Yann Tiersen, y tu sonrisa maligna de Actriz francesa?

Y, ya no te aburriré más.
Otro día es otro juego.
Y vos tenés que ir a tu clase de francés, se te hará tarde.
Mañana no sé donde me lleve el juego, pero sé que estaré aquí, y que mientras el juego me llevó a conocerte, no era quien soy ahora, y ya todos los recuerdos, papeles, poemas y la novela pendiente que te escribía, y de la cual esto bien sería un capítulo agregado a las 56 páginas que escribí, son parte de una etapa que es necesario finalizar.
Quisiera también leerte un poema de Baudelaire que aunque parezca extraño, siento muy acorde para este momento, pero no estás acá, y vendí por $ 1.00, mi copia de "Las Flores del Mal", edición de 1940.
Y bien, eso es todo lo que me restaba decirte. Ya te habrás dado cuenta que esta carta era de "despedida", en su momento se volvió una "explicación del juego", y finalmente es una carta por la libertad. Una Carta de Libertad.
Vos estarás bien.Sos feliz.
Y yo, como dice Fito Páez: "Creo y eso me basta"
Sinceramente,
Raúl

P.s "Ya ves, a veces me canso de ser libre, de ser
libre para venderme y caer
muerto donde mi libertad prefiera,
siempre al otro lado de tu frontera". I.S

viernes, 15 de enero de 2010

En ese momento...

Cuando tengas ganas de morirte
esconde la cabeza bajo la almohada
y cuenta cuatro mil borregos.
Quédate dos días sin comer
y veras qué hermosa es la vida:
carne, frijoles, pan.
Quédate sin mujer: verás.
Cuando tengas ganas de morirte
no alborotes tanto: muérete
y ya.




Jaime Sabines

*Lo encontré hasta con la firma. Me gustó el detalle.

jueves, 8 de octubre de 2009

Encantado con una imagen.



El detalle del cordero con la herida. Ahhhh, soy Fan. Solamente.

martes, 15 de septiembre de 2009

Elegir

Venías y me preguntabas porque cambiaba todo.
Yo te decía que ahora, ya no te necesito.
Ahora ya no me necesitabas.
Porque vos eras un espejo.
Vos brillabas cuando te mostraba la herida.
Y eso me hacía sentir que había elegido bien. Como los pájaros cuando van a beber al patio de tu casa, y un día los descubrís, y no los espantás. Y vuelven...
Y no es así.
No es así de sencillo a estas alturas.
Porque vos, igual que los gatos, como dijo Julio, no sos territorio fijo.
Vos te movés en tu mundo. Y de donde te podría sacar si no puedo ni entrar allí.
Y ahora, me preguntás porqué te elegí.
Y te lo muestro. No te elegí. Me elegíste vos a mi. Porque estabas sintiendo que nada tenía sentido. Que la vida era una sucesión de hechos sin importancia, sin beneficio, y con efimeras e inútiles alegrías protocolarias.
Ahora te diste cuenta que el mundo es así.
Que la basura la sirven en bandejas de plata.
Que acá los niños vienen con un cuchillo bajo el brazo.
Que la muerte te besa la frente cada mañana al salir de tu casa,
y que mañana,
quizás
ya
ni tenga sentido.
Elegir.

martes, 1 de septiembre de 2009

Todo es tu culpa, Julio

Si. Todo es culpa tuya.
Venís y escribís. Y ahora ando por ahí caminando, sin buscar para ver si algún día encuentro. Bajo signos inconclusos de cosas desconocidas.
Me contás sobre una mujer soñada, ideal, amante de la vida sencilla, pero empecinada en el arte, en el dejo intelectual, los devaneos sobre el color de la alfombra, la forma de las nubes, los besos inventados una y otra vez.
Y la comienzo a amar. Y la comienzo a escribir, y yo también, "toco su boca..." Y  comencé a buscarla sin buscarla.
Ahora escucho algún tango y pienso en vivirlo.
Y leo.
Y leo sobre todo para pensar y sobrevivir.
Porque como dijíste, Julio, "El hombre es el uso que haga de su libertad". Y mi libertad es resistir.
Por tu culpa, la clasificación de la gente, tan vilipendiada, tan Labelling Aproach, tan odiada por Chomsky y generada por Marx, se vuelve un entusiasmo iniciático al querer encasillar a todo aquel que me rodea entre Cronopios, Esperanzas y Famas.
Por tu culpa, veo las gotas de lluvia caer y pienso en el aplastamiento de las gotas.
Por tu culpa ando armando instrucciones y protocolos para las cosas más estupidas, como por ejemplo para menear la cuchara en el café, para sonreír cuando no se necesita, y también resistir cuando es necesario.
Por tu culpa Julio, pienso en ver al Axolotl y convertirme en él, para ver pasar a Raúl fuera de la pecera.
Por tu culpa también, pienso en tener una novia que haya envenenado a sus tres novios anteriores.
Y quiero hacer un viaje de acá a mi trabajo, un viaje que me toma 45 mins normalmente, en 6 semanas, parando donde no se puede parar, y haciendo lo que no se puede hacer.Tocando timbres en los que no se conoce a nadie.
Siento el conejito, su pequeña pelusa en la garganta mientras lo comienzo a vomitar.No superaré nunca lo de los conejitos.
Por eso quisiera también un mate recien cebado.
Por eso a veces releo la carta a Rocamadour, y se siente como decís, como un disco viejo sonando,  como la lluvia cayendo en el patio.
Por eso sé que debo buscar, para ser un gran buscador, y un gran tonto.
Y a veces, quiero aún encontrarla, esperar que aparezca la Maga, sin buscarla, esperar que la misteriosa fauna de la ciudad la traiga, y nos junte. Por eso, quiero salir con mi pareja separado, a encontrarme con ella. Y es todo tu culpa. Y la ciudad está llena de personas que persiguen.
Frente a las decisiones tontas, pienso en las elecciones insólitas. Y no sé qué decidir, y quizás siempre deba decidir lo más inútil.
Yo no reprocho nada. Yo quería ser un tipo normalmente feliz, reunirme con mis amigos y comer un asado, comer dulces, sin necesitar a la Maga, ni andarme planteando cual es la dirección de la vida, si la única es el futuro. Porque lo único que queda es fantasía.
Por eso quiero sacudirme mi libertad como arañas de la camisa.
Por tu culpa, la ciudad es un lugar donde jugar, donde tomar un inmenso yeso, y dibujar una rayuela.

Por todo eso. Felices 95 Julio.


P.s El post debió aparecer el 26 de agosto que se cumplió el aniversario.
P.s 2. El poster es el que tengo en mi habitación.

jueves, 13 de agosto de 2009

Letanías (I)

Carlitos, y tus falsas esperanzas, Odia por nosotros.
Frases paganas y mezquinas, Odien por nosotros.
Verdades inmutables, de las que lastiman, Odien por nosotros.
Victorias engañosas, sabor de los conciertos, aroma del pasado, Odien por nosotros.
Vidas rechazadas, poemas nunca escritos, Odien por nosotros.
Estatuas granizadas, quebradas en las plazas, significando nada, Odien por nosotros.
Libros en las calles, manchas en paredes, sangre en las calles, Odien por nosotros.

Amigos olvidados, caras sin ojos, muertos sin nombres, Odien por nosotros.
Trabajo digno, honrado, y necesario, Odia por nosotros.
Página en blanco que se llena de microbios, Odia por nosotros.
Viento que ensucia mis pulmones, Odia por nosotros.
Lluvia que cae sin aviso, Odia por nosotros.
Adorable lista de conversos enemigos, Odia por nosotros.
Sumisa cantidad de sueños sin cumplirse, Odia por nosotros.
Huracanes sin rumbo, sin origen ni sentido, Odien por nosotros.
Falta de talento, dosis de calmantes, olvido involuntario, necesidades insatisfechas, ecos en la noche, nadas en el todo, cabellos que se caen, ruegos hacia el muro, balas en la ropa, muerte y voluntad, ODIEN por nosotros.