miércoles, 26 de junio de 2013

Pesimismo digital

De vez en cuando la dosis de realidad es demasiada. Como cuando uno lee las crónicas periodísticas ávidas de reconocimiento crítico por su afilada pluma y su profundo conocimiento social, en las que se cuenta con lujo de detalles como los mareros confiesan haber descuartizado a una mujer, o en la que se arma un relato sobre como violaron a una niña de 6 años y después la mataron entre un cafetal cuando regresaba de sus clases, o los reportajes en los que se menciona como una pobre escuela de un cantón alejado de los ruidos de la gran industria salvadoreña, sobrevive gracias al pobre apoyo de los pobres padres de familia. 
Se leen por montones. Semana a semana indignándonos.
Y no, no me molesta leer esos reportajes, ni que los medios tanto impresos como digitales nos muestren la dura realidad a la que se enfrentan cientos de miles de compatriotas. Tampoco me molesta que lo describan a detalle, porque somos adultos los que estamos leyendo todo eso.Lo único que me parece un tanto incongruente es que vivimos en un país en el que hace ya años que no basta con la denuncia. Igual que con la represión. Ni la una ni la otra solucionarán nada.
¿De qué sirve que usted publique que se le parte el corazón porque los niños del cantón más alejado de su ciudad no puede ir a estudiar porque debe cortar café, si es todo lo que hará?
¿De qué sirve que en la noticia de tantos jóvenes asesinados atribuidos a problemas de mara, se ponga a criticar que el gobierno haga dicha atribución, si será una crítica más vacía por que no genera nada?
No me meto con la libertad de nadie de pensar y escribir lo que quiera. Lo que pasa es que me lleno de pesimismo.
Me llena de pesimismo pensar que estoy en la generación de compartir el artículo y hacer que tu pequeño círculo de amigos lo lea y se indigne con vos, y no en el de salir un domingo al pueblito alejado en el que los niños no pueden estudiar, y llevarles cuadernos que reunás con tus amigos. No somos así.
Y ya no basta denunciar. Insisto. No basta. Pero a nadie le importa. Tenemos nuestro propio elefante en el cuarto y seguimos ignorándolo. Y este texto sin gracia no es mejor que los artículos y reportajes que tienen sangre en cada línea, porque igual que ellos no estoy proponiendo soluciones. Y cualquier periodista me puede decir que ellos no son los que deben proponer soluciones, porque se limitan a informar, pero entonces, ¿quién? los políticos, podrán decir, pero todos somos seres políticos. 
Criticar, denunciar, gritar, putear. Ninguna propuesta. Y cuando hay propuestas son desde el hígado. "Quememos a los mareros en el penal", "Aprobemos la pena de muerte", "Córtenles las manos a todos". 
Pero nada importa, ganó la "azulita", hay DT del Real Madrid, nuevo avance de Tal Para Cual, y nueva forma de ordenar Pizza Hut. 
Me odio. Nos odio.

viernes, 21 de junio de 2013

Pequeña Memoria

Hace unos días tuvimos el primer asueto por el Día del Padre desde que tengo memoria. Pero no me fio de mi memoria. Mi memoria tiene tantos agujeros como mi orgullo.
Mientras ese día se llenaba de demostraciones de afecto, la mayoría virtuales o comerciales, yo pasé el día pensando en todo lo que soy y podría ser si estuviera mi papá. No sé, quizás es la megalomanía dormida que me dicta que todo elucubramiento debe ir alrededor mío. 
Me duele mucho ponerme a pensar en cosas que no tienen solución. Cosas como la muerte de mi papá, la opinión que mucha gente tenía de él, la naturaleza humana, la sociedad podrida, los sistemas económicos, la imposibilidad de los sueños, la realidad amarga, la vida como la conocemos, y el futuro. 
Sé que repetir cosas no sirve de nada, pero conozco pocas formas de decir este tipo de cosas, tan efectivas, para mí, como escribirlas. Y pese a ello, no lo haré. 
Ya no quiero.
Ya no quiero escribir.
Ya no quiero hacer nada.
Ya no quiero amarrar palabritas que no sirven para nada, y enmarcarlas como algo valioso.
Y ya no quiero pensar en todo eso que dicen que don Raúl me heredó. Cosas que ahora voy recordando cada vez menos. Aunque siga recordando su voz. ¿Podés seguir recordando la voz de alguien que murió hace 18 años? ¿Podés seguir recordando la loción que se ponía cada mañana antes de ir al trabajo? ¿Podés recordar ahora que tenía razón en más de la mitad de los reclamos que hacía? ¿Podés recordar que fue la primera persona que te dijo que no debías creerle a nadie, ni siquiera a él, aunque alguna vez se contradijera? ¿Podés recordar sus defectos, aunque sintás la necesidad de llamarlo a su número privado de la oficina de Tráfico en los Ferrocarriles de El Salvador, solo para decirle que sentís que todo esto no tiene sentido, y que este presente es el mismo futuro que él temía, tan vacío, tan falso y tan falto de libertad como era hace 30, 40, 50 años? 
¿Podés recordar las 3 o 4 charlas que tuvieron como padre e hijo antes que muriera y te dejara con el vacío concomitante de la autodestrucción constante? 
Yo puedo.
Y le agradezco los defectos que me heredó.
Agradezco ser el mismo tipo de hombre que siempre andaba de buen humor que él fue.
Agradezco también ser el mismo que siempre trata de discutirlo todo, de saberlo todo. 
Agradezco los 3 tomos de Larousse Enciclopédico que me ayudaron a entender muchas cosas.
Agradezco el primer libro que me regaló, a los 6 años, un par de meses antes que muriera mi hermano mayor. Agradezco esa copia de "El Principito". 
Agradezco el segundo libro, que no me regaló, pero dijo que era necesario que leyera alguna vez. Ese libro fotocopiado de Règis Debray.
Agradezco ese grito callado que tenía cuando veía las noticias. Agradezco esas pocas fotos que tenía. Porque quizá por eso tampoco me gustan tanto las fotografías.
Agradezco las pocas cualidades, los enormes defectos y las increíbles, terribles y valiosas consecuencias de su ausencia.
Y no, no quiero seguir escribiendo.

domingo, 16 de junio de 2013

Metáfora 5

Salir de casa y sentir el hedor. El hedor que sube, que crece, que se apodera de la cuadra.
Buscar donde está el hedor, su origen asqueroso. 
Encontrar el cadáver del gato. Seguir mi camino. Encontrar al vecino. El vecino, un par de casas adelante, siente el olor a podrido. Me saluda y me pregunta si vi el partido de Argentina y los 3 goles de Messi.

Hay algo podrido acá. Y a nadie le interesa.

sábado, 8 de junio de 2013

Metáfora 4

"A esos gatos hay que encerrarlos en el canal del agua sucia, y una de dos, o tirarles bocado o echar el muy veneno. No soporto que se estén tomando todos los jardines para vivir ellos y estar ahí echados a diario. Y además apestan. Hay que encerrarlos a todos y matarlos. " Vecino que quiere matar a todos los gatos sin dueño que hay en la colonia donde vivo.

"Si, casi igual que los mareros. Lo único que los gatos no nos hacen nada. Igual démosle bocado." Otro vecino, conversando con el anterior.

Y no sé qué es más peligroso, si el pensamiento de casi elevar a técnica nazi antijudíos la eliminación sistemática de los gatos, o si las personas que lo dicen son personas normales, con las que convivo a diario y que, como dicen en las noticias, no le hacen daño a nadie. 
Lo dicho, la historia de latinoamérica es la historia de su violencia. Y la violencia comienza así.

Profesores ancestrales

En mi vida he tenido muchos, muchísimos maestros. Tuve a la que le caía mal por mini sabiondo en la prepa, la Profesora Diana Guerra. No la juzgo. Le caía mala mucha gente, cualidad que he mantenido con los años.
Luego, tuve una maestra que, debido al auge que tuvo la telenovela "Carrusel", todo el grupo se encariñó de ella y protestamos para que fuera nuestra maestra durante 3 años consecutivos. Y quizás habrían sido 4, si no se le ocurre a mi padre morirse y perdemos la capacidad financiera de pagar ese colegio, y me toca entrar a escuela pública. Una desaparecida Alberto Masferrer, que se ubicaba donde ahora es un rimbombante "Centro Escolar Fernando Llort". Ahí, tuve como profesora a una señora que me tomó la medida de enemigo en el momento que le corregí en una clase sobre el tamaño de Belice y su comparación con El Salvador. 
Acá hay un lapsus de escuelas que me tuvieron por meses y que no vale la pena mencionar.
En 6º grado, tuve de maestro por primera vez a un hombre. Era un tipo que aseguraba que en las marchas de Andes los maestros llevaban un camión repleto de armas, por si se veían en la obligación de defenderse. 
Cuando pasé al entonces mítico "Tercer Ciclo", conocí lo que significaba que te separaran materias por maestro. Tuve un profesor de Literatura, que allá por 1996 nos obligó a coleccionar el suplemento sabatino del diario Co Latino. No iba a saber sino hasta muchos años después, todo lo que le debía. Aún conservo los suplementos. A mí siempre me gustó coleccionar recuerdos.
Tuve en ese 7º grado, de maestros, a uno de música que murió cuando el año escolar finalizaba. Otro, era el de Ciencias Naturales, que todo mundo llamaba el "Hisopo", porque su cabello canoso parecía un casco. Y claro, ahí conocí a uno de los maestros que más me marcaron la vida. El Profesor Pérez Meléndez me daba clases de Ciencias Sociales, y se encargaba de suplir, ocasionalmente, es decir casi nunca, a los maestros que faltaban. Me dio un par de clases de Ciencias Naturales, una de Literatura, y un par de maravillosas clases de Matemáticas.  Con él, aprendí más de lo que había aprendido en los 6 años anteriores. 
En las clases de Sociales, recuerdo como nos hacía ver que eran los sistemas los que debían ponerse al servicio de las sociedades, y no a la inversa. Hoy, podría definirlo como un hombre de izquierda progresista.  Cuando nos dio clases de Ciencias, nos hizo redefinir el conocimiento del universo comprensible a través de los datos, y del increíble camino del escepticismo. Mi maestro era un polímata. 
Recuerdo que fue gracias a él, que conocí por primera vez aquello de que todas las religiones anteriores al Cristianismo, podrían basarse en una idea grabada en nuestro inconsciente colectivo, que tendría que ver con razas inteligentes extraterrestres. Y no se casaba con esa idea. Nos hacía dudar de todo. Hasta del conocimiento que nos impartía.  
Recuerdo que en Matemáticas comenzábamos a ver los casos de Factoreo, y entonces, recuerdo que improvisé un método para llegar a las respuestas en uno de los casos, que jamás me falló.  Él se emocionó y dijo que había que seguirlo tratando. Luego, regresó el profesor de Matemáticas titular, y me dijo que las cosas ya venían dadas. Si no aplicaba el método establecido, la respuesta era incorrecta.
Pasó el Tercer Ciclo, y gané unas medallas más. Medallas inservibles, si me preguntan. 
Así entré al Bachillerato, donde tenía una decena de maestros. Un ex estudiante de seminario sacerdotal, me daba Filosofía. Tenía 2 profesores de Ciencias. Uno de ellos me daba el Laboratorio, y no podía pronunciar correctamente las erres. 
Tuve un maestro de Literatura que jamás me habló de Borges ni Cortázar, pero era un jesuita y había que respetarlo. 
Teníamos al Profe Balta, que nos daba Biblia. Era un profesor legendario. Murió con las botas puestas. Aún daba clases en el colegio, y años después me avisaron que había muerto. Pasé 2 horas en shock. Era bromista, cercano, amigo. 
Tuvimos al Profe Majano que nos daba Matemáticas. No estuvo más de un año. Luego estaba el profe de Sociales, a quien luego encontré años después en la UES y cuando me reconoció, me dijo: Vos fuiste mi mejor alumno.
De Bachillerato recuerdo casi 5 maestros que nos dieron clases de Religión, y a la Profesora Karina que nos saba clases de Inglés, y a quien me divertía haciéndole burla. Quizás era su voz desesperante o su intensa necesidad de domar nuestros espíritus de jovencitos, pero era odiada por muchos. Un odio que no merecía.
Tuvimos otra serie como de 4 maestros de computación, cuando el internet salvadoreño andaba en pañales y una hora de cibercafé costaba 30 colones. 
Jamás olvidaré al Profesor Velis, que nos enseñó, muy a su modo, literatura. Era difícil, titánicamente difícil respetarlo. Pero jamás dudé de su conocimiento. Lo encontré casi 10 años después, intentando entregar su participación en un certamen de juegos florales en la Casa de la Cultura de Santa Tecla. Ojalá hubiese tenido tiempo de decirle que gracias a él comencé a escribir. 
Fui creciendo, y conmigo, mi obligación natural y social de obtener un título universitario. 
Comencé Ciencias Jurídicas en la UES, y tuve 5 maestros que eran respetables, pero no entrañables. Uno de ellos me daba Filosofía y se llamaba Heriberto Montano. Una vez alguien le llevó un poema de Neruda y él no lo reconoció. Dijo que era un mal poema. Los amigos se burlaron. Incluso, en una clase de Seminario que nos dio, le presentamos un proyecto que denegó. Entregamos el mismo la siguiente semana y dijo que, en efecto, habíamos avanzado mucho. Descanse en paz, Lic. Montano, poeta. 
Pasaron los años y me fui llenando de conocimiento y de maestros entrañables unos, y llenos de anécdotas malas los otros. 
En primer año nos daba Sociología un Lic al que llamábamos Chocovito. Llegaba a diario a preguntar a la clase como había quedado su telenovela favorita, aquella con Angélica Aragón. 
Fue ese un año convulso, y tuvimos el cambio al final, del campus central de la UES, a unos edificios en pleno centro de San Salvador. Ahí nos dieron clases abogados de regular prestigio, junto a abogados que en su tiempo habían sido magistrados. Más y más conocimiento. 
Y así, finalmente me gradué después de años de tener maestros que, si bien no me cambiarían la vida, me darían la mitad de las armas para ser una persona con principios.
Y ahora, sigo viviendo y según lo que establece el reglamento del crecimiento, ya no tengo maestros. Ahora, estoy atento a lo que me dice todo aquel que pueda enseñarme algo. 
Hay maestros que me enseñaron a dudar de todo. Agradezco el escepticismo.
Hay maestros que me enseñaron a imaginar y crear. Agradezco la imaginación.
Hay maestros que me enseñaron a interpretar. Agradezco la relatividad.
Hay maestros en todas partes.

viernes, 31 de mayo de 2013

Un fallo anunciado

Luego de más de 1 mes de análisis de parte de la Sala de lo Constitucional, el Amparo solicitado por los asesores jurídicos de B.C., por la vulneración de sus derechos a la vida y a la salud, consagrados en la Constitución de la República, este fue declarado sin lugar debido a un razonamiento jurídico comprensible difícil de entender para aquellos que ven con pasión más que con verdadero análisis lo que subyace en este fallo.
Puntos a tomar en cuenta hay muchos, y antes de proceder con mi opinión sentaré mi posición: Soy de los que opinan que es la mujer quien tiene todo el derecho a decidir sobre su propio cuerpo. Soy pro libertad. Creo que es irónico pensar que somos una sociedad liberal, pensar que hay miles de personas con pensamiento libertario, que se oponen a la libertad de la mujer de decidir sobre sí mismas. 
También, siento bastante de mal gusto, y hasta cierto punto ridículo, que seamos una sociedad en la que si una decisión de la Sala de lo Constitucional nos gusta, ni analizamos porqué es correcta y comenzamos a santificar a los Magistrados, mientras que cuando una decisión como la de este caso no nos gusta, condenamos a los Magistrados sin hacer un debido análisis jurídico y se les sataniza al extremo.  No estoy haciendo una apología de los Magistrados, ni de una ideología o tendencia política, más bien creo que todo debe llevar su debido análisis.

Para comenzar, el fallo era evidente desde el momento en que Medicina Legal dejó sin asidero a los Magistrados del que pudieran tomarse para fallar en favor de B.C.  Siendo el informe tan explícitamente contrario a las pretensiones de B.C., es al Instituto de Medicina Legal a quien deberían estar satanizando toda esa parte de la sociedad civil que esperaba, equivocadamente, que se le autorizara abortar a B.C. Y digo equivocadamente, porque no era el derecho al aborto lo que se estaba analizando, como irresponsablemente publicó en su titular La Prensa Gráfica. La Sala no rechazó el aborto a B.C., sino que denegó el recurso de amparo al no comprobarse una vulneración concreta a sus derechos, desde el punto de vista meramente jurídico. Acá la palabra clave es "posibilidad". No se puede fallar en ningún caso de esta índole, según nuestras leyes vigentes, sobre la base de un hecho que puede o no puede suceder. No existen condiciones resolutorias en los derechos humanos, así como tampoco existe una jerarquización de derechos, que es lo que la fundación de Julia Regina de Cardenal parece empeñarse en querer aplicar. No es más valioso el derecho a la vida de la madre, que el derecho a la vida del feto que lleva en su vientre. Ahora bien, el fallo tiene puntos valiosísimos a tomar en cuenta que quizás no se han revisado en su debida forma.

1) Según consideraciones de los Magistrados, no se puede deducir que haya una omisión al derecho a la salud de la demandante, porque es lo que se desprende del informe de Medicina Legal, dado que las autoridades de salud pública le han brindado todos los cuidados necesarios. (Repito, no se estaba juzgando sobre si se debía abortar o no, sino un reclamo a las autoridades de salud.)

2) Las autoridades de salud han especificado que la posibilidad que se buscaba de disminuir el riesgo de mortalidad en la madre, y tomando en cuenta la condición anencefálica del feto, totalmente incompatible con la vida extrauterina, era la interrupción del embarazo, que no se pudo realizar debido a que se incurriría en un delito.

3) El fallo declara sin lugar el amparo al no comprobarse vulneración de parte de las autoridades de salud, que es lo que estaban demandando. La posibilidad de efectuar una interrupción del embarazo en el momento que sea absolutamente necesario, queda abierta, pues de lo contrario SI encajaría en el tipo jurídico de omisión, o incumplimiento de deberes. En este punto es en el que aquellos que insisten en jerarquizaciones de derechos, pueden pensar que hay que decidir quien es el mayor bien jurídico protegido, si la vida de la madre o la vida del feto que nacerá para vivir un máximo de horas muy limitado. 

En este caso, se pueden sacar un par de conclusiones:

1) El fallo NO inhibe a las autoridades de salud de interrumpir el embarazo de B.C., puesto que en un caso de extrema urgencia, los médicos estarían en la completa obligación de ejecutar procedimientos de cualquier tipo, con su justificación y razonamiento basado en la experiencia médica, para salvaguardar la vida de la madre, siendo la muerte del feto, una vez nacido, una consecuencia, lamentable, del proceso de salvar la vida de la madre, y esto se debería directamente a su patología y no a un acto tendiente a ocasionarle la muerte al feto.

2) Cada caso es diferente. Y este caso no podía sentar precedentes de ningún tipo, aunque es en ello mismo en lo que reside la posibilidad de aplicar una jerarquía no de derechos sino de momentos. Esa decisión debe ser tomada por el equipo de médicos que lleven el caso de B.C., puesto que jurídicamente se aclara un deber, el de proteger su salud, y un derecho, el de la vida, de parte de la madre, que en contraposición MÉDICA con el del feto, tiene mayor validez. Las consecuencias de estos hechos deben ser tomadas en cuenta y decididas por médicos.  

Los invito a una clara lectura de los considerandos de la sentencia y se darán cuenta que lo más probable es que en un par de semanas los médicos a cargo procederán a interrumpir el embarazo y se defenderán con lo establecido en esta misma sentencia que ahora todos denostan.  En lo personal la considero una de las sentencias con mayor fundamento que he leído.  Espero los médicos cumplan y apliquen los procedimientos que ellos, a su experiencia y buen juicio estimen convenientes para salvaguardar la vida de B.C., que es, como ellos lo mencionaron desde hace semanas, la interrupción del embarazo.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Paraíso del absurdo

En el bus, 2 muchachas de unos 20 años, sentadas detrás de mí:
-Vas a ir a la fiesta de José?

-No, porque de repente llegan gatos y no hay comida para nadie.

- Te entiendo. Más que ni dejan dormir porque cuando andan en la casa se va la luz.

-La luz es poco, hasta yo me salgo cuando llegan. La comida de ellos es rica.

- Yo la pruebo pero en el súper, porque es fácil hacerle hoyitos a las bolsas.

-Las bolsas esas son bien caras, si con eso me compro todo un rimero de pupusas de camarón.

-Si en el estero uno los agarra solos.Así vienen a las manos directos. Y grandes las babosadas.

-Ya me acordaste del Mauricio, lo has visto en el puesto de películas? Ya tiene la nueva de las Tortugas Ninja.

-A mí nunca me las compraron porque eran verdes y me da miedo lo verde.

-Cómo te puede dar miedo lo verde si es pura ecología?

-Vos solo sos política, Caro. Como que no leyeras el diario.

-Porque lo leo te digo que uno es verde.

- Yo no sé qué color soy, a mí los espejos me gustan.

Hasta ahí escuché cuando llegué a la parada que me dejaba cerca de mi casa. Juro que quería grabar esa conversación.
Los buses, fuente inagotable de inspiración.

GoofyChrist

Arrepiéntete.
El fin viene y solo Goofy salva.
Él dio la vida por ti.


viernes, 10 de mayo de 2013

El Gran Salvadoreño

El canal de tv por cable: History Channel, junto a organizaciones académicas colombianas, han organizado la votación, así como una serie de debates, para seleccionar al que la mayoría de colombianos con acceso a internet puedan votar como el colombiano más grande de la historia. 


Tramposamente, vengo a pensar en este 10 de mayo, que aparte de ser día de la Madre y día del Lupus, se recuerdan los 38 años del asesinato impune de Roque Dalton, a manos de sus propios compañeros, y recordando las lecturas, los documentales, su poesía, viene a mi mente la posibilidad de elegir, ¿Quién es el salvadoreño más representativo de la historia?  Porque veo a Roque, lo leo y pienso que describió bien el dolor, la tristeza, la idiosincracia de un salvadoreño. Pero también lo hizo Salarrué. 
Así, se me ocurren 35 nombres de salvadoreños que en un ejercicio pequeño podrían funcionar como una base del salvadoreño más importante de nuestra historia. 


1) Manuel José Arce.
2) José Matías Delgado.
3) José Simeón Cañas.
4) Salarrué.
5) Roque Dalton
6) Alberto Masferrer.
7) Álvaro Menéndez Leal.
8) Claudia Lars
9) Walter Béneke.
10) Maximiliano Hernández Martínez.
11) Farabundo Martí.
12) Francisco Gavidia
13) Óscar Arnulfo Romero
14) Manuel Enrique Araujo
15) Carlos Cañas
16) David J. Guzmán
17) Anastasio Aquino
18) Gerardo Barrios
19) Toño Salazar
20) Roberto D'Aubuisson
21) Schafick Handal
22) José Napoleón Duarte
23) Carlos Alvarez Pineda
24) Jorge González
25) Carlos Hernández
26) Pancho Lara
27) Valentín Estrada
28) Fernando Llort
29) Julia Diaz
30) Matilde Elena López
31) María Isabel Rodríguez.
32) Prudencia Ayala
33) Camilo Minero.
34) Rafael Lara Martínez
35) Pedro Escalante Arce

Y usted, cree que un salvadoreño puede definirnos?  ¿Cuál es el salvadoreño más importante de nuestra historia?  ¿Por qué?
¿Está en esta lista el salvadoreño más importante de la historia?

Teorema de Mauricio Funes

Una más de las máximas de nuestro presidente, en una entrevista concedida a FOX: 

Funes dijo que ha solicitado a la Cancillería de Venezuela, así como a los servicios de inteligencia, toda la información para que la PNC investigue y pueda corroborar con certeza lo denunciado por Nicolás Maduro:  “No tenemos en  nuestro servicio de inteligencia ninguna información…pero me parece que es (Maduro) una persona seria y que no ha hecho una denuncia solo por hacerla”.
Con la investigación, dijo Funes, esperan saber de la existencia o no de estructuras criminales.
“Si lo menos que puedo hacer responsablemente es investigar, desarticularlas y ponerlas tras la cárcel”, agregó.
“El Salvador tiene un pasado de involucramiento en este tipo de acciones terroristas. Para la cumbre iberoamericana, el presidente Castro iba a ser asesinado por el cubanoamericano (Luis) Posada Carriles. ¿De dónde salió Posada Carriles? De aquí de El Salvador. ¿Quién le logró una cédula de identidad y un pasaporte para que viajara como salvadoreño? Autoridades y funcionarios del partido ARENA que en ese entonces gobernaba el país…Con esos antecedentes algo hay que investigar”, manifestó.
El mandatario añadió que si se tenían estos y otros antecedentes  “algo hay que investigar”.


“Y usted ha escuchado de que si alguien camina como pato, tiene cola de pato y le hace cuack, pato ha de ser”, respondió Funes.
No contábamos con su astucia.

domingo, 5 de mayo de 2013

Ratas

No hace mucho que el presidente Funes dijo en el ENADE aquello de que cuando el barco se hunde, los primeros en saltar son las ratas. Fácil se pueden sacar conclusiones.
1) El barco se está hundiendo.
2) Las ratas estaban con él. Comiendo y tomando decisiones con él.
3) Se necesita una para conocer a otra. (Sigo hablando de las ratas).
4) Las ratas pueden sobrevivir donde sea. Gobierno, empresa privada, etc. (Recordar cuentos de Menéndez Leal y la famosa Peste de Camus.)
5) Javier Bardem tenía razón:

"Mi abuela tenía una isla. Nada muy impresionante. Podías caminar alrededor en una hora. Aun así, para nosotros era un paraíso.
Un verano, la fuimos a visitar... y descubrimos que el lugar esta infestado de ratas. Llegaron en un barco de pesca y se atiborraron de coco.
¿Cómo te deshaces de ratas en una isla?
Mi abuela me enseñó.
Enterramos un barril, con bisagras en la tapa. Le pusimos coco encima, de carnada. Las ratas venían por el coco y caían en el barril. Después de un mes, ya atrapaste a todas las ratas.
¿Pero qué haces entonces? ¿Echas el barril al océano? ¿Lo quemas? No. Simplemente lo dejas ahí. Y les empieza a dar hambre. Y una por una... se empiezan a comer entre ellas... hasta que sólo quedan dos. Las dos sobrevivientes. ¿Y entonces, qué? ¿Las matas? No. Lo agarras y las sueltas en los árboles. Pero ahora ya no comen coco. Sólo comen rata. Cambiaste su naturaleza.
Los dos sobrevivientes, en eso nos ha convertido." — Skyfall.
 
En El Salvador, las ratas no cambian su naturaleza. Solo de bando. 

viernes, 19 de abril de 2013

Revisitar

Revisitar. Saber qué viviste en qué momento. Revisar las fechas, año por año. 
Pensar como pensabas, decir lo que decías.
Recorrer. Regresar. 

Hoy tuve un día normal... normalmente aburrido. Rutina, rutina, rutina.
Luego de un rato de estar cavilando como iba a hacer para mi busqueda de trabajo de hoy, me dije, voy a pasar un rato al ciber, fui y decidi que solo estaría una media hora. Estaba ahi cuando me habla Luis, el revolucionario de mi grupo, que decidió en vista de su incipiente liderazgo, que nos reuniriamos a las cinco de la tarde, y la reunion seria en el ciber. Por eso estoy aqui, a la espera que el venga y pague lo que me va a faltar...

(El día que vi pornografia casi frente a agentes de la PNC).

Este fin de semana ha sido de esos días en que todo me recuerda a una pelicula, esta vez fue una especie de "American Beauty"... Tristemente a lo salvadoreño.."En un tiempo estaré muerto, claro la fecha no la sé con exactitud, y de alguna manera, ya lo estoy". Y no, no estoy triste mientras escribo esto.Solo divago. "Siento que he pasado muchos momentos de mi vida en un coma del que estoy despertando. Y ya es suficiente" 

(El tiempo en que contaba mi lista de errores. Y eso que me comía detalles).

 Por mi culpa, por mi culpa POR MI GRAN CULPA...
(Cuando acepté que a mis 13 años era fan de Hitler).

  "I cannot go with you or ever see you again..."
(Cuando Casablanca me volvió a matar).

"Darse cuenta que uno es un personaje no es algo sencillo. Falta un poco de valor, de ese que le han agregado entre líneas.
Al principio, todo era normal. Yo podía ir de un lado a otro, como la vida prediseñada para todos. Comía lo que tenía que comer, caminaba como debía caminar, era como debía ser. La conciencia de plenitud necesaria para vivir, era lo único que siempre me faltó. Sabía que algo andaba mal."
(Cuando me enteré que realmente no existo).
 
"La indicación dice que debo responder en monosílabos sin hacer movimientos bruscos y siendo sincero."

(Cuando un polígrafo fue el último paso para mi trabajo).

¿Soy el mismo?
¿Somos los mismos?
¿Existimos más?